Ovación para Sbaraglia

Pedro Almodóvar regresa a Cannes: “Los europeos debemos ser un escudo contra monstruos como Trump y Netanyahu”

Javier Zurro

Cannes —
20 de mayo de 2026 13:22 h

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Pedro Almodóvar regresó a Cannes, y Cannes lo recibió como a una leyenda. El director español había cambiado con sus últimas películas el certamen francés por Venecia, donde logró el León de Oro con La habitación de al lado. Pero con Amarga navidad, su último título ya estrenado en España y con la vista puesta en su lanzamiento en Francia y el resto de Europa, volvióa casa. Allí se convirtió en un icono del cine. El comentario en la Croisette es el de siempre: ¿cómo es posible que Almodóvar no tenga una Palma de Oro? Lo vuelve a intentar con una película de guion endemoniado, inteligente y brillante sobre la vampirización de los creadores.

Almodóvar, que llevaba puesta una chapa en apoyo a Palestina, entró en la sala de prensa tras el caluroso recibimiento en la primera proyección en el teatro Lumiére, donde la gente aplaudió cuando su nombre salió en pantalla y donde lo recibió con una calurosa ovación, al igual que el argentino Leonardo Sbaraglia y la española Aitana Sánchez Gijón, los protagonistas. La misma que la sala le dedicó cuando, como suele hacer, habló abiertamente sobre el momento actual y el deber de la cultura ante acciones de censura en EE.UU. y en Francia, donde Canal+ amenazó con no financiar las películas con personas que firmaron un manifiesto que alertaba de una “toma de control fascista” en el cine por parte de su dueño.

Para Almodóvar este clima de censura “afecta muy negativamente” a la creación. “Sin querer juzgar a nadie, creo que el artista debe hablar de la situación que vive la sociedad”. Es un deber moral. El silencio y el miedo son síntomas de la devaluación de la democracia. “El creador, desde su tribuna, debe hablar. Debe hacerlo sin sinónimos, a cara descubierta. Hablar de lo peor que nos ocurre, y que están pasando cosas terribles. Como europeos debemos convertirnos en un escudo contra monstruos como Trump, Netanyahu o Putin. Aquí obedecemos las leyes internacionales. Trump debe saber que hay un límite para sus delirios y locuras y que Europa nunca va a hacer un vasallaje a sus locuras”.

También aclaró que no piensa retirarse. Tras el discurso en el teatro Lumiére donde dijo que extrañaría ese cine, muchos entendieron que abría una puerta a un parón, pero el cineasta dejó claro que no y que ya tiene el guion de la siguiente. “Lo que quería decir es que las siete veces que he estado en el Palais han sido una experiencia que me ha quedado marcada, y que el día que no pueda venir, porque no tenga película, porque no haga cine o por lo que sea, lo echaré de menos, tendré una enorme nostalgia de este festival. Pero de momento tengo al menos una más, y espero tener inspiración para más”, explicó.

Lo seguirá haciendo con la misma pasión que descubrió cuando de adolescente supo que quería dirigir. La que se “acrecentó” cuando hizo la primera. “Con el tiempo es la misma pasión, pero vivida de un modo más dramático, porque es una pasión concebida a mis 70 años, y esas pasiones tienen un carácter más dramático. Para hacer una película necesito sentirme así con el guion. Si no, lo dejo descansar unos años y lo recupero después, pero es a base de pasión como sigo trabajando y espero que eso no me abandone”, subrayó.

Confesó que extraña el humor de sus películas, el escribir algo como Mujeres al borde de un ataque de nervios: “Pienso, si la escribí yo, tendría que tener el secreto para hacer algo así, pero una película no es una fórmula. En el guion que estoy terminando habrá más humor, habrá humor negro”, adelantó, como también dijo que, por primera vez, está buscando a alguien con quien compartir escritura. “Estoy harto de mí mismo. No quiero recurrir a mí mismo para seguir escribiendo. Estoy buscando a alguien con quien compartir y que me traiga un universo diferente del mío. Me gustaría un cambio de rumbo”.