Entrevista

Diego Gvirtz: "Esa es una batalla que Cristina ganó: Clarín hoy no tiene ningún peso político"

Diego Gvirtz

“La nota empieza diciéndote que soy un loco peligroso”, dice Diego Gvirtz divertido en un audio de WhatsApp unos días antes del encuentro presencial para la entrevista. Ese es, apenas, uno entre una catarata de audios en los que graba sus reflexiones sobre la industria de los medios, la política nacional, la economía, la pandemia, el mundo y la Argentina, entre muchos otros temas. No media pregunta alguna, pero el productor televisivo detrás de Televisión Registrada, 6, 7, 8 y Duro de Domar, fundador de Pensado Para Televisión, empresa de la que vendió el 81% al Grupo Indalo –a cargo de Cristóbal López y Fabián de Sousa–, en abril de 2015, tiene ganas de decir cosas después de años sin dar entrevistas en medios de comunicación.

Si bien parece más bien alejado de los medios de comunicación como empresario y como audiencia –aunque a lo largo de la conversación presencial asume ver a veces La Nación +, C5N y especialmente Sobredosis de TV, la reencarnación de TVR que emite C5N–, administra una cantidad de empresas de rubros diversificados –de inmobiliarios a gastronómicos– y toma decisiones financieras en tiempo real mientras conversa con elDiarioAR. Una osada, que subraya con cara pícara, es pesificar sus ahorros y pasarlos a plazos fijos, aunque su interés pierda contra la inflación. “Perder para después ganar”, dice enigmático. 

Vestido con una camisa bordó de seda y un saco turquesa, el look se completa con su reconocible cabeza rasurada. Después de más de cinco años parcialmente lejos de la producción de televisión, ahora está muy entusiasmado con su proyecto de canal de Twitch, una plataforma de transmisión audiovisual en vivo e interactiva –propiedad de Amazon– en donde están brillando nuevos héroes de la autogestión masiva como Ibai, aunque no tiene fecha certera de lanzamiento. Gvirtz, dice, se inspiró al observar los consumos de sus hijos, que ya no miran televisión, y ha charlado con Matías Bottero, un youtuber sub 25 que cuenta con un millón de suscriptores en su canal. 

“¿Por qué los chicos no ven televisión?– se pregunta Gvirtz–. Porque la televisión está hecha por dinosaurios como yo, pero yo trato de reinventarme. Y tengo a mis hijos como espejo. Twitch es interactivo, pero tiene a la gente precarizada. Los pibes trabajan 15 horas, duermen ahí. Entonces yo digo: hagamos un canal de Twitch pero con buenos contenidos y con buenas condiciones. Cierra por donde lo mires”. Por el momento, no da mayores precisiones del proyecto, aunque se imagina una transmisión de 12 horas diarias, con contenido de entretenimiento y también periodístico. Tampoco tiene nombre todavía, pero una opción que consideró es: “Ni por la plata ni por el oro: por el bronce”. 

 “Voy a aprender. Hay que reinventarse. La movida de masividad está en otro lado. Mirá a L-Gante y mirá cuánto rating tiene Tinelli”, dice y recuerda una de sus obsesiones en sus años de productor televisivo: la desconfianza que le generaban los números del rating que medía IBOPE. En cambio, sí confía en la precisión de análisis de audiencia que brindan las plataformas. 

Ahora se presenta como un sagaz empresario polirrubro aunque sin seguir el minuto a minuto de sus negocios. Le gusta, dice, empezar de cosas chiquitas y hacerlas grandes: “Como lo que hizo Hadad, que para mi es un gran empresario”. 

Dice haber visto a Cristóbal López una sola vez en su vida y que decidió vender su productora en 2015 por varios motivos:

–Vendí en el momento en el que tenía que vender, justo antes de que viniera Macri, pero las casualidades no existen. Vendí por muchos factores: uno inconsciente que me daba cuenta de que la televisión con la evolución iba a ir perdiendo fuerza y uno siempre cree que tiene la misma edad pero no tiene la misma edad, va siendo más grande. También era un año de elecciones y yo no quería volver a pasar una elección como en 2011, que ganó Cristina cómoda pero yo la pasé mal porque dije ‘llega a perder y acá se viene una persecución violenta’. Nosotros jugábamos fuerte.

Vendí la productora en 2015 porque era un año de elecciones y yo no quería volver a pasar una elección como en 2011, que ganó Cristina cómoda pero yo la pasé mal porque dije ‘llega a perder y acá se viene una persecución violenta’.

678 y después

Gvirtz afirma que hoy no habla con nadie de “la política”, figura genérica que utiliza para evitar nombres propios, pero que considera a Máximo Kirchner como un hermano y a Néstor como un padre. De Cristina Fernández tiene palabras de veneración que destacan su visión y su inteligencia. 

Sin embargo él, que durante los años del gobierno kirchnerista, especialmente a partir de 2009, se coronó como un productor estrella en la defensa de las políticas oficiales y del gobierno en sus programas de televisión, con 6, 7, 8 a la cabeza –emitido por la TV Pública entre 2009 y 2015–, suele mirar a ese pasado con alguna ambivalencia. De hecho, proyecta tener un programa parecido a 6, 7, 8 pero con cambios que recojan su arrepentimiento cuando mira los últimos años del ciclo. En una entrevista en marzo de 2020 para el libro Pantalla partida, que reconstruye la relación entre política y televisión en setenta años de Canal 7, había advertido que en un momento del programa la intromisión política atentaba contra los objetivos televisivos (y también políticos): “Yo en algún momento me tendría que haber peleado con la política. Creo que tenía la espalda para decir: ‘Che, esto así no sirve’. Yo ya sabía que los últimos años no estaba funcionando, que no impactaba, que no tenía la repercusión que tenía antes, que mucha gente decía ‘ya no lo veo’, que nosotros no teníamos que llegar a la militancia sino a la oposición. Yo sostenía una cosa, la política sostenía otra. Y en un momento uno decide: yo decidí mal, cosa de la que me arrepentí toda mi vida”. Según sostiene, en esos últimos años estaba convencido de que hacer del programa más heterogéneo ideológicamente era estratégico para atraer al público no kirchnerista hacia el gobierno: “Reivindico la primera parte y no reivindico la segunda. Yo quería ganar y creía que si teníamos opositores era más equilibrado y apuntábamos al público de la oposición que era reacio y odiaba al kirchnerismo, entonces iba a dejar de odiarlo y la grieta no existía”, agrega durante la entrevista con elDiarioAR. Aunque haber perdido y que asumiera Macri, asegura, fue una enseñanza y un aprendizaje sobre lo que podía pasar. 

Reivindico la primera parte de 6, 7, 8 y no reivindico la segunda. Yo quería ganar y creía que si teníamos opositores era más equilibrado y apuntábamos al público de la oposición que odiaba al kirchnerismo, entonces iba a dejar de odiarlo

Ahora, se imagina un programa político más diverso, con presencia de los representantes de la oposición “que tienen buenas intenciones”, sin dar demasiadas precisiones. Pero así como repite que Máximo Kirchner si quiere puede ser presidente de la Argentina, también destaca a Horacio Rodríguez Larreta: “Te podría decir que puede ser un gran presidente en el futuro y no haría persecución política”. 

El programa más emblemático de la TV Pública durante el conflicto entre el gobierno y el Grupo Clarín se proponía develar los intereses de los medios opositores al gobierno. Utilizaba la edición como recurso para elegir entre el archivo –ese que fue la marca registrada de Gvirtz y su productora– las mejores y peores versiones de los amigos y enemigos ocasionales del kirchnerismo y un panel de discusión de los informes que muy excepcionalmente desentonaba entre sí a la hora de apoyar las decisiones oficiales. El programa no sólo despertó debates y fervorosas críticas y apoyos mientras era emitido, sino que apareció en el debate presidencial entre Macri y Scioli en 2015 y fue una pregunta obligada para alguna parte del periodismo en cada entrevista que daba Alberto Fernández en campaña.  

Al asumir Macri, mientras en los medios se discutía si el funcionario a cargo de los medios estatales, Hernán Lombardi, debía continuar o no con el programa en Canal 7, Indalo decidió retirarlo de la pantalla oficial. 

Gvirtz cree que ésa fue una equivocación: “Ellos creyeron en las promesas del macrismo de que les iban a dar un espacio en el prime time de la televisión si sacaban 6, 7, 8. Y les dieron la cárcel. Ellos decidieron retirar el programa de la TV Pública en lugar de que se los levantaran. ¿Sabés lo que hubiera sido hacer 6, 7, 8 censurado por el macrismo? Se podrían haber llenado de plata con el programa. Pero tuvieron miedo y el miedo te puede salvar o hacer cometer errores. Por eso, lo mejor es aprender a no tener miedo. Pero el aprendizaje dura hasta el infinito”. 

Gvirtz ya no cuenta con el frondoso archivo televisivo que construyó por décadas, aunque grabó los años de macrismo. Eso también, afirma, se lo dio a Indalo.

Pensado Para Todos

En los audios que envía para esta nota y en la conversación cara a cara, el productor aparece apasionado por los temas del presente. Una de las ideas que también repite es que la pandemia fue un proyecto de Bill Gates, las OMS y los laboratorios, y como argumentos habla de la pandemia de la Gripe A diez años antes, del simulacro de pandemia que organizó la Fundación Bill Gates en 2019 y de los vaivenes de las recomendaciones de la OMS. Su forma de referirse a una variedad de temas que lo involucran más y menos es similar: una combinación entre información –que brinda de manera inconclusa, como en clave–, conspiración, algo de exotismo y máximas conceptuales sobre el lenguaje, la comunicación o los equilibrios. Ahora, por ejemplo, piensa mudarse a lo que llama una supermansión pero encuadra la decisión en una mirada sobre las desigualdades más bien heterodoxa: “Yo ahora me voy a mudar a una súper mansión. Y en parte lo hago para que mis hijos estén incómodos. Porque la desigualdad es incómoda para los dos lados, para los que tienen mucho y los que no tienen nada”.

Al entrar en el terreno de la coyuntura argentina, sostiene que Amado Boudou debería ser nuevamente Ministro de Economía y que su hermana, la pedagoga y política Silvina Gvirtz, actual Secretaria de Educación del Ministerio de Educación, debería ser Ministra. Dice que ve "bien" la comunicación del gobierno de Alberto Fernández y destaca reiteradamente a la familia Kirchner –incluye también a Florencia– sobre el resto de las personas políticas del país. Eso pesa a la hora de opinar sobre el Grupo Clarín, organizador de sus programas de televisión más recordados y de más de un lustro de conversación pública que lo tuvo como uno de los protagonistas: “Me parece que cambió, pero no lo sigo mucho. Está en otra cosa. Me parece que perdió peso. Esa es una batalla que Cristina ganó: Clarín hoy no tiene ningún peso político. Antes nos manejaba Clarín y así nos iba, y ahora no nos maneja Clarín y ese es un mérito de Cristina claramente que se animó a enfrentarlos. Y de Néstor. Y de Máximo”. 

NS

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