Fortificada ante los ultras y desolada por la pandemia, Washington se apresta a cerrar el traumático Gobierno de Trump

Parte de los 25.000 efectivos de la Guardia Nacional transitan el parque National Mall, frente al Capitolio
Washington DC —

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La asunción del demócrata Joseph Biden en la presidencia de Estados Unidos estará marcada este miércoles por las restricciones de la pandemia de coronavirus y la tensión política que vive el país, en una ceremonia con pocos invitados y sin público.

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Washington DC anochecía fortificada por las fuerzas de seguridad tras la inédita toma del Capitolio por parte de partidarios del mandatario saliente, Donald Trump, el 6 de enero pasado, y bajo el impacto de la cifra de 400.000 muertos por el coronavirus.

Aunque de por sí el equipo de transición de Biden preveía ya un acto limitado por la Covid-19, las recientes amenazas de grupos de extrema derecha llevaron a la administración entrante a blindar todavía más la cita.

La toma de posesión de Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, será sin desfile, sin multitudes, sin baile y con actos virtuales y televisados para compensar la ausencia de público.

Unos 25.000 miembros de la Guardia Nacional fueron desplegados para garantizar la seguridad durante su asunción, más del doble de los solicitados en ceremonias pasadas. Biden tenía previsto llegar en tren a la capital en la tarde del martes desde su ciudad de residencia en Delaware, tal como hizo a diario cuando era senador, pero tuvo que descartar esa opción por las advertencias de seguridad de las agencias federales.

En un breve discurso antes de partir, el mandatario electo se despidió de su estado con lágrimas en los ojos: “Me siento verdaderamente honrado de ser su próximo presidente y siempre seré un hijo orgulloso de Delaware”.

Biden pasará la noche en la Casa Blair, residencia oficial para los invitados del presidente de Estados Unidos, uno de los pocos gestos a los que accedió Trump, quien no tiene previsto invitar a su sucesor a tomar el té a la Casa Blanca, como se acostumbra, ni tampoco asistirá a la ceremonia de investidura.

En cambio, el vicepresidente saliente, Michael Pence, quien se distanció de Trump por el asalto al Capitolio, publicó en su agenda oficial que el miércoles a las 11:00 asistirá junto con su esposa a la ceremonia inaugural de la asunción de Biden.

La irrupción en el Capitolio de algunas decenas de seguidores de Trump, algunos de ellos armados y con consignas místicas, supremacistas y sin ningún asidero en la realidad, puso fin a cualquier atisbo de éxito del reclamo del mandatario republicano sobre un presunto fraude en las elecciones noviembre. Esa queja no tuvo andamiaje en la Justicia ni mayor respaldo en el Partido Republicano, que se terminó de extinguir tras los violentos episodios en el palacio legislativo que le costaron al vida a 5 personas.

De esa forma finalizó en los hechos un Gobierno marcado por acciones y proclamas racistas contra inmigrantes latinoamericanos y musulmanes, rebaja de impuestos a los ricos, apoyo solapado a la violencia policial contra los negros, y un alineamiento absoluto con las posturas más extremas del gobierno de derecha dura de Israel a cargo de Benjamin Netanyahu. La contracara es que Trump deja el Ejecutivo con un desempleo de 6,7%, un nivel relativamente alto para la norma estadounidense pero ciertamente bajo en el contexto de la pandemia.

En un mensaje grabado, Trump se declaró "orgulloso de ser el primer presidente en décadas que no ha comenzado ninguna guerra".

Misa para empezar

El futuro presidente, un católico practicante que ganó las elecciones con la promesa de "reconciliar" al país, empezará su jornada con una misa en la catedral de San Mateo, a la que también invitó a los líderes del Congreso, tanto demócratas como republicanos.

Poco antes del mediodía, comenzará la ceremonia de investidura en las escalinatas del Capitolio, una tradición a la que Biden se quiso aferrar, pese a que su equipo barajó hacerlo en el interior del Congreso.

No obstante, este año los estadounidenses no podrán seguir en directo la asunción desde la gran explanada del National Mall, que une el monumento a Lincoln con el Capitolio, ya que fue cerrada al público ante la escalada de amenazas.

En consecuencia, los organizadores instalaron casi 200.000 banderas de los estados en representación de quienes no podrán presenciar el acto.

También el número de invitados a la jura será limitado: además de los congresistas y los miembros del Gobierno, estarán presentes los expresidentes Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton, acompañados de sus esposas.

Biden tomará su juramento con una biblia que estuvo en poder de su familia desde finales del siglo XIX y Leo O’Donovan, un sacerdote jesuita conocido del mandatario, estará a cargo de la oración inaugural.

En tanto, los honores a la bandera corresponderán a Andrea Hall, una jefa de bomberos de la ciudad de South Fulton (Georgia), y la popular cantante Lady Gaga entonará el himno nacional.

Tras su interpretación, la poeta Amanda Gorman, una joven autora afroestadounidense cuya obra abarca el feminismo y la discriminación racial, leerá un poema dirigido a abrir “un nuevo capítulo de dignidad, integridad, esperanza y unidad en Estados Unidos”, señalaron medios locales.

La cantante Jennifer López y la estrella del country Garth Brooks se ocuparán de las actuaciones musicales.

Al concluir la ceremonia, Biden hará la habitual inspección de tropas como nuevo comandante en jefe del país, pero la tradicional procesión hasta la Casa Blanca será reemplazada por un "desfile virtual" en el que participarán personas de todo el país, según precisaron los organizadores.

Tampoco se celebrará este año el baile inaugural, ya que el centro de convenciones donde solía hacerse ha sido reconvertido en un hospital de campaña para atender el brote de Covid-19.

Al igual que el desfile, el baile fue reemplazado por un evento virtual: un especial televisivo de 90 minutos que será presentado por el actor Tom Hanks, donde participarán numerosas celebridades y habrá actuaciones musicales de Justin Timberlake, Bruce Springsteen, Bon Jovi y Demi Lovato, entre otros artistas.

El programa será transmitido por las grandes cadenas de televisión del país y en las redes sociales como YouTube, Facebook, Twitter y Twitch, indicó el equipo de transición de Biden.

SL con Télam y agencias

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