La 'Paz Total' en Colombia: el diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)

Reunidos en Caracas, el gobierno de Gustavo Petro y la última guerrilla colombiana activa negocian la paz

El jefe negociador por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), 'Pablo Beltrán' (nombre de guerra de Israel Ramírez Pineda, izq.), aprieta la mano del jefe de la delegación del gobierno colombiano, Otty Patiño (der.), luego de una conferencia de prensa en Caracas, Venezuela, el lunes 21 de noviembre. El alto comisionado de la ONU para la Paz de Colombia, Iván Danilo Rueda, destacó el lunes en la capital venezolana el papel de la República Bolivariana que preside Nicolás Maduro como país garante y anfitrión en la reinstalación de los diálogos de paz con el gobierno colombiano.

elDiarioAR


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Este lunes el gobierno colombiano de Gustavo Petro y la guerrilla del ELN retomaron los diálogos de paz en la ciudad de Caracas, capital de la República Bolivariana de Venezuela, después de cuatro años y cuatro meses de su última reunión en la capital cubana de La Habana.

Los cien días de Gustavo Petro

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El restablecimiento de las conversaciones con la izquierda como la contraparte del Ejército de Liberación Nacional (ELNpresenta un prometedor inicio para el logro de  la ambiciosa política de “paz total” para todos los territorios afectados por el conflicto interno, impulsada por el Ejecutivo de izquierda que aspira a culminar las negociaciones que se cancelaron en 2019 por desavenencias entre el gobierno del expresidente Iván Duque y la guerrilla. Duque había acusado al ELN de negarse a “cesar las hostilidades” y matar en un atentado a más de veinte policías.

La delegación del gobierno colombiano está presidida por Otty Patiño, ex guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19) cuenta con la presencia de José Félix Lafourie,  presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) declarado enemigo de la guerrilla. La del ELN por Pablo Beltrán (Israel Ramírez Pineda) número dos de la guerrilla guevarista, quien encabezó los Diálogos de Paz en 2017, iniciados en la ecuatoriana Quito y continuados en la capital cubana de La Habana.

Ambas partes se reunieron en el hotel Humboldt, ubicado en la cima del Cerro Ávila, en las afueras de Bogotá, estrecharon sus  manos y  en una declaración conjunta, acordaron “reanudar con plena voluntad política y ética el proceso de diálogo político”, entendido como un reclamo “de los territorios rurales y urbanos que padecen la violencia y la exclusión”. “No podemos vernos como enemigos, la labor que tenemos es de reconciliación (...) Esperamos no fallar en estas expectativas de cambio”, declaró Beltrán.

La elección del presidente colombiano para encabezar las negociaciones fue deliberada. Patiño es un antiguo compañero de Petro en el  Movimiento 19 de Abril (M-19) y participó en la Asamblea Constituyente de 1991 de  Carta Magna vigente en el país que establece el acuerdo de paz entre el Estado y varias guerrillas:  M-19Ejército Popular de Liberación (EPL)Quintín LamePartido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y otros movimientos. “Estamos comprometidos con las conversaciones con una organización que también quiere la paz (...) Vamos a llegar a puerto seguro... a una paz real”, sostuvo Patiño desde el Hotel Humboldt.

 

La importancia de Venezuela como país garante

Entre los países garantes,  VenezuelaCuba y Noruega, es el anfitrión Venezuela el que desempeña un papel fundamental. A diferencia de los otros dos países garantes de las negociaciones, la República Bolivariana comparte una extensa y porosa frontera con Colombia.

 El ELN, cuyas fuerzas se estiman entre tres mil y más de cinco mil integrantes, incluyendo redes de milicianos infiltradas en las principales ciudades del país, actualmente  se comporta como una guerrilla binacional que controla extensos territorios en Venezuela.  

Los puntos claves de la declaración conjunta

El primer gran compromiso que han establecido las dos partes es “reanudar el diálogo de paz con plena voluntad política y ética”. Sin segundas intenciones de sabotear las conversaciones.

En segundo lugar, han prometido construir esta paz a través de una “democracia justa” y con la participación de los sectores históricamente marginados y abandonados por el Estado. Con la  intención programática del gobierno del presidente Petro de que la sociedad colombiana participe activamente en el proceso.

Otro de los objetivos de estas mesas es conseguir una “paz” duradera, que trascienda cambios de Gobierno en el país, y que integre el respeto de los DDHH en todo el territorio.

El apoyo y las expectativas de la comunidad internacional

Numerosos países han seguido con atención el conflicto colombiano y han intentado ser mediadores en la solución del conflicto. Como antiguo y actual garante, Venezuela, aseguró que “no escatimará esfuerzo” en apoyo a diálogo entre Colombia y el ELN. “Se han sentado a negociar un acuerdo de paz, y desde Venezuela les decimos, con todo nuestro pueblo, todo el apoyo del pueblo de Venezuela a las negociaciones de paz”, afirmó el presidente venezolano Nicolás Maduro.

El representante especial del secretario general de la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU) en ColombiaCarlos Ruiz Massieu, ponderó como “oportunidad histórica” el acercamiento entre ambas partes de este lunes. “Celebro el reinicio de negociaciones entre Gobierno de Colombia y el ELN en Caracas. Reitero el apoyo del Secretario General, António Guterres, en este proceso y hago un llamado a las partes y a la sociedad colombiana para aprovechar esta oportunidad histórica y profundizar la paz en Colombia”, dijo Massieu a través de redes sociales.

La verdad, la dura verdad

De acuerdo a las cifras informadas por la Comisión de la Verdad órgano encargado de esclarecer lo ocurrido en el conflicto armado, en el que el ELN ha sido uno de los principales actores junto a otras guerrillas como las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) , grupos paramilitares, bandas criminales y las FFAA, la nación colombiana contabilizó 450.664 homicidios.

De estos crímenes, grupos paramilitares fueron responsables de la muerte de 205.028 víctimas, el 45 % del total; los grupos guerrilleros del 27%, un total de 122.813 víctimas. Del porcentaje atribuido a las guerrillas, el 4% (17.725 víctimas), murieron por responsabilidad del ELN. En tanto, los agentes estatales fueron causantes de la muerte de 56.094 personas, un 12 % del total. 

El total de víctimas, entre desplazamientos forzados, reclutamiento forzoso y de menores, secuestros, violaciones y otros crímenes que se han perpetrado a lo largo de las décadas en el país suramericano por parte de los actores antes mencionados, se eleva a más de ocho millones de personas.

AGB con información de diarios, medios y agencias

 

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