Gobierno sandinista excarceló alrededor de 30 presos políticos tras cuestionamientos de Estados Unidos
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció este 10 de enero la excarcelación de “decenas de personas que permanecían en resguardo de las autoridades”, en un contexto marcado por renovadas críticas internacionales a la situación de los derechos humanos en Nicaragua. El comunicado oficial no precisó el número de personas liberadas ni detalló sus identidades.
Según publicó Divergentes.com, al menos 30 presos políticos fueron excarcelados de un total de 62 que el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas tenía registrados hasta esa fecha. De acuerdo con ese medio, desde la noche previa efectivos policiales comenzaron a avisar a familiares sobre la inminente liberación de los detenidos, que se concretó en distintas cárceles del país durante la mañana.
Confirmaciones parciales y liberaciones sin información oficial
El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas confirmó inicialmente la excarcelación de 20 personas, aunque indicó que el proceso seguía en verificación. “Ya se encuentran fuera de los centros de detención y regresando a sus hogares, tras períodos de detención arbitraria que causaron un profundo impacto en ellas y en sus familias”, señaló la organización en un comunicado.
Las liberaciones se produjeron en distintos departamentos del país, luego de llamados de madrugada a los familiares para que se presentaran en los centros de detención. El anuncio oficial del Ejecutivo fue difundido después de las 10 de la mañana, sin aclarar si entre las personas liberadas hubo también detenidos por delitos comunes, como señalaron algunas fuentes locales.
Presión internacional y recrudecimiento del control interno
La decisión se conoció un día después de que la embajada de Estados Unidos en Managua denunciara que “más de 60 personas siguen injustamente detenidas o desaparecidas” en Nicaragua, entre ellas referentes religiosos, personas mayores y enfermos. En ese mensaje, Washington contrastó la situación nicaragüense con la liberación de presos políticos en otros países de la región y reclamó avances concretos en materia de libertades.
En su comunicado, Ortega y Murillo presentaron las excarcelaciones como un “símbolo de compromiso con la paz y la convivencia”, aunque en paralelo se registró un endurecimiento del control interno. Organizaciones locales denunciaron un aumento de la vigilancia policial, monitoreo de redes sociales y nuevas detenciones en distintos puntos del país durante los días previos.
Analistas opositores interpretaron las liberaciones como un gesto táctico frente a la presión externa, combinado con una estrategia de refuerzo del aparato represivo para contener posibles protestas internas. Mientras tanto, organismos de derechos humanos advierten que la situación sigue siendo crítica y reclaman la liberación de todas las personas detenidas por motivos políticos.
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