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¿Qué hará ahora Putin? El costo de dar marcha atrás

Moscú
Vladimir Putin en una reunión de líderes de la Comunidad de Estados Independientes en diciembre.

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El agresivo despliegue de Rusia en la frontera de Ucrania ha animado a la OTAN a enviar más fuerzas al este de Europa. Este movimiento ha provocado un desplome de los mercados rusos, mientras cada vez se juega más en la apuesta de Rusia de que podrá presionar o forzar a Ucrania a someterse. 

Tras el anuncio por parte de Estados Unidos y de la OTAN del despliegue de más soldados en el flanco oriental de la alianza militar, a Rusia le resulta cada vez más difícil abandonar su actitud agresiva. Una retirada unilateral dejaría al Kremlin como claro perdedor en el enfrentamiento después de haber sido la causa del refuerzo de la OTAN en la región: una presencia que había intentado minimizar en el este de Europa.

Moscú ha culpado a Occidente por el aumento de las tensiones y del caos en los mercados financieros rusos. “Estamos siguiendo las declaraciones publicadas por la Alianza del Atlántico Norte sobre una ampliación del contingente y el despliegue de soldados y material en el flanco oriental. Todo ello conduce a una mayor escalada de las tensiones”, afirmó el lunes Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin. “Tengan en cuenta que todo eso no está ocurriendo por lo que hace Rusia. Está ocurriendo por las acciones de la OTAN y de Estados Unidos y por la información que publican”, dijo.

La discutible diplomacia de Moscú y un despliegue de soldados sin precedentes en la frontera ucraniana, incluso en la vecina Bielorrusia, ya habían acabado por convencer a muchos analistas de que el Kremlin quiere una guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores no ha tenido nunca muchas posibilidades de conseguir que prosperen las “garantías de seguridad” que propuso, incluida la retirada de la OTAN de todos los países que se unieron a la alianza después de 1997.

Este jueves un portavoz del Kremlin dijo que “no hay motivos para el optimismo” tras las cartas enviadas por EEUU y la OTAN ofreciendo una vía diplomáticas para nuevas charlas sobre la seguridad en Europa, pero sin comprometerse a vetar la entrada de Ucrania en la Alianza (la OTAN aceptó en 2008 considerar la solicitud de Ucrania, pero sin prisas y el proceso está casi congelado desde entonces).

Rusia sufre las consecuencias

El presidente ruso, Vladimir Putin, todavía puede dar marcha atrás. Un cambio de rumbo sería embarazoso para Rusia y haría que Occidente no se tomara en serio sus amenazas en el futuro. Pero la orden de repliegue tendría pocas consecuencias internas y Putin podría alegar que ha dado el primer paso para evitar un conflicto desastroso.

Pero cada vez es menos probable que esto ocurra, mientras Moscú empieza a enfrentarse a las graves consecuencias económicas y políticas de su arriesgada apuesta. Los gobiernos occidentales han demostrado que se toman en serio la amenaza de guerra, han anunciado duras sanciones e incluso han empezado a ordenar la evacuación de las familias de los diplomáticos en Ucrania por la amenaza de “una acción militar de importancia contra Ucrania”.

Los mercados financieros rusos se han visto afectados esta semana por la posibilidad de un conflicto con Ucrania. Los valores rusos más importantes, como Sberbank y Gazprom, perdieron más de un 10% en las operaciones del lunes y el Banco Central ruso se vio obligado a suspender temporalmente las compras de divisas, ya que el rublo ha caído casi un 6% frente al dólar desde principios de enero.

Las exigencias públicas de Moscú de que la OTAN se retire de Europa oriental y central han resultado contraproducentes, ya que la amenaza de guerra ha intensificado las peticiones de un mayor despliegue de soldados en la frontera con Rusia.

“Estamos llegando a un punto en el que la continua concentración militar rusa y bielorrusa en Europa debe ser abordada con medidas apropiadas de la OTAN”, afirmó este lunes Edgars Rinkēvičs, ministro de Asuntos Exteriores de Letonia. “Es hora de aumentar la presencia de fuerzas aliadas en el flanco oriental de la alianza, tanto como medidas de defensa como de disuasión”, dijo.

Por su parte, la OTAN dijo que algunos países miembros pondrán tropas en reserva y desplegarán barcos y aviones de combate en la región, porque un conflicto militar en Ucrania parece cada vez más probable.

Estados Unidos ya ha anunciado que ha puesto 8.500 soldados en alerta para reforzar el despliegue en los países de Europa del Este, en un “importante giro” respecto a su anterior estrategia de “no provocar [a Rusia]”.

¿Pasar a la acción?

Aunque es poco probable que los despliegues disuadan a Rusia de un ataque contra Ucrania, son una señal de que los países de la OTAN están dispuestos a reforzar su presencia en la región. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, podría estar considerando la posibilidad de multiplicar por diez las fuerzas en Europa del Este si Putin lanza un ataque.

“Si Rusia vuelve a cometer actos de agresión, se reforzará la OTAN de forma considerable. Todo eso está sobre la mesa”, dijo el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken.

Los altos dirigentes rusos que han supervisado el despliegue de los soldados de su país acusan ahora a Occidente de provocar una crisis. “La amenaza del ataque de Rusia a Ucrania, que solo existe en las mentes enfermizas de Occidente, está siendo aprovechada para justificar la relevancia de la alianza y su voluntad de dar 'protección' a sus aliados”, dijo el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Alexander Grushko.

A medida que la situación escala, los costes para Moscú aumentan, lo que posiblemente convenza al Kremlin de que ha llegado el momento de pasar a la acción.

Traducción de Emma Reverter

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