OPINIÓN

¿Trump 2024? Es posible, pero hay un resquicio de esperanza

El expresidente estadounidense Donald Trump, durante un mitin en Florida.

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Parece un juego de niños: si al principio no lo consigues, enfurrúñate como un niño pequeño, alega sin fundamento que han amañado las elecciones y luego inténtalo una y otra vez.

Después de meses de expectación, ahora parece casi seguro que Donald Trump se presentará a la Casa Blanca en las primarias para las presidenciales de 2024. El jueves pasado, Kellyanne Conway, jefa de campaña de Trump en 2016, dijo que podíamos esperar que Trump anunciara su candidatura pronto y desde entonces los rumores no han parado. En los últimos días, los asesores de Trump han ido soltando indirectas a los medios de comunicación de que el expresidente se presentará y el propio Trump ha insinuado su candidatura en mítines por todo el país.

El lunes, las acciones de la compañía que sacará a bolsa la empresa de redes sociales de Trump se dispararon ante la idea de que el tipo que supuestamente bebe 12 'cocacolas' light al día, al que le gusta tirar los documentos de la Casa Blanca por el váter y que está inmerso en múltiples pleitos podría volver a ser el hombre más poderoso del mundo.

Entonces, ¿cuándo hará Trump este maldito anuncio? No soy la única que está nerviosa por la fecha. Al parecer, varios republicanos se pasaron el lunes llamándolo frenéticamente y rogándole que no anunciara su candidatura hasta después de las elecciones de mitad de mandato, que se han celebrado este martes. A algunos republicanos les preocupaba que la noticia de Trump eclipsara las elecciones legislativas e hiciera que los votantes demócratas salieran en desbandada a las urnas.

Trump, en un inusual alarde de autocontención, ha sugerido que todos marquemos en nuestros calendarios el 15 de noviembre, cuando hará un “gran anuncio” desde su residencia de Mar-a-Lago. “No queremos que nada reste importancia al día de mañana”, dijo, al mismo tiempo que sabía que su anuncio tenía garantizado aparecer en los titulares y robar al menos algo de protagonismo a las elecciones de mitad de mandato.

Contra su principal rival

Sé que es deprimente pensar que todos tendremos que sufrir durante dos años al Trump candidato –y sin contar con el hecho de que podría ganar–, pero hay un lado bueno en este espectáculo de terror. En concreto, existe la posibilidad razonable de que el hecho de que Trump se lance al ruedo divida al Partido Republicano y, si hay suerte, haga que se destrocen entre ellos.

En este momento, el principal aspirante republicano no oficial para 2024 es el gobernador de Florida, Ron DeSantis, con quien Trump está muy molesto. Trump ayudó a DeSantis a pasar de la relativa oscuridad a ser el favorito de la derecha cuando lo respaldó en 2018. Desde entonces, sin embargo, DeSantis no le ha hecho la pelota lo suficiente. Ha pasado de ser un protegido a una amenaza potencial, la cual Trump está muy interesado en neutralizar.

Sabemos que Trump se toma en serio la idea de acabar con DeSantis porque ha recurrido a la estrategia número uno de su manual 'Cómo ser un genio de la política': inventar un apodo demoledor para tu oponente. El sábado, Trump dio a conocer su nuevo mote para el gobernador de Florida: “Ron DeSanctimonious” (juego de palabras con DeSantis y sanctimonious, mojigato).

No está mal, pero da la sensación de ser un poco rebuscado. Probablemente porque es, de hecho, extremadamente rebuscado. Según el New York Times, “Trump ha estado probando en privado apodos despectivos para DeSantis con sus amigos y asesores, incluyendo el insulto que utilizó el sábado”. Ya sé que todos deberíamos estar preocupados por la muerte de la democracia y todo eso, pero es que me encanta la imagen de Trump organizando una salita de guionistas en la que todo el mundo se dedica a poner motes a sus némesis.

Hablando de estrategias, creo que los demócratas deberían aprovechar las inseguridades de Trump lo mejor que puedan. Los demócratas deberían hacer que sus empleados llamen a Trump y le digan: “Oye, ¿has oído lo que ha dicho DeSanctimonious sobre ti?”. Luego deberían llamar a DeSantis y decirle: “Oye, ¿has oído lo que ha dicho Trump de ti?”. Entonces deberían sentarse y ver cómo dos de los republicanos más populares –y más terribles– se destrozan uno al otro. Olvídese de la “teoría del loco” de Nixon: contemplen mi “teoría política del instituto”.

Arwa Mahdawi es columnista de 'The Guardian'.

Traducción de Icíar Gutiérrez

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