Opinión- Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios

La violencia machista sobrevive en los medios casi inmune al movimiento transfeminista

El reclamo contra los femicidios está en las calles de toda Argentina, en la foto la marcha del 8M en Jujuy.

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Nunca antes los medios de comunicación tuvieron en su ecosistema tantas especies coexistiendo. Desde medios tradicionales y masivos, hasta nuevos formatos y soportes, desde estructuras viejas y anquilosadas pero aún efectivas en el sentido común, hasta nuevos contenidos y nuevas formas de comunicar. El transfeminismo trajo, entre otras, una novedad: contenidos radicales reclaman formas radicales. 

En cierta medida el movimiento que los medios tradicionales han ido realizando en los últimos años (la idea de una redacción abierta, de contenidos híbridos, de circulación de un mismo contenido en distintas plataformas, de incorporar a su agenda -a veces muy a su pesar- editoras de género) demuestra hasta qué punto hay estructuras que poco a poco, a pesar de su gran penetración social, pierden fuerza en la interpelación y empiezan a mutar a esos raros medios nuevos. Por otra parte, es un comportamiento típico del capital, ir hacia donde pueden ampliar audiencias cualquiera sea el lugar. 

El gran problema que han enfrentado esas empresas de información es que en los últimos diez años el encendido y consumo de medios tradicionales cayó de forma inevitable e irreversible. Hoy las audiencias se encuentran más desperdigadas que nunca, haciendo lo que quieren con el contenido que circula y con un altísimo grado de segmentación que no pocas veces genera microclimas y burbujas (propias y ajenas). 

En este paisaje, la violencia machista sobrevive y se reproduce en los medios de comunicación masivos y tradicionales casi inmune al movimiento transfeminista que irrumpió en la arena pública de una vez y para siempre. Es cierto que ya a nadie le pasan desapercibidas las programaciones enteras dominadas por varones de masculinidades hegemónicas, ni los roles que ocupan las mujeres y disidencias o cómo ciertos programas han incorporado mujeres a modo de cumplir con una cuota. Pero una vuelta por el universo de los medios de comunicación  masivos (la TV abierta, las radios históricas, los diarios centenarios) demuestra que hay mensajes construidos socialmente que siguen operando sobre los cuerpos y subjetividades de las mujeres, lesbianas, travestis y trans. 

Hay mensajes construidos socialmente que siguen operando sobre los cuerpos y subjetividades de las mujeres, lesbianas, travestis y trans

La violencia por motivos de género, en su supervivencia, muchas veces se ha vuelto a la vez más evidente pero también más sutil o sofisticada. La violencia machista en los medios opera no solo en sus mensajes sino también en encuadres, vestuario, roles, participaciones, temas de agenda. Opera con violencia simbólica sobre nuestras opiniones o impugnando el momento de hablar, desestimando sus dichos por ser mujer, haciendo que realicen tareas periféricas o reproduciendo roles socialmente asignados y estereotipos de género que refuerzan la exclusión y la violencia. Pero también hemos visto que esas intervenciones muchas veces tienen respuesta en vivo y condena inmediata. El machismo nunca fue gratuito pero ahora además tiene un costo social. 

La violencia por motivos de género, en su supervivencia, muchas veces se ha vuelto a la vez más evidente pero también más sutil o sofisticada y opera no solo en sus mensajes sino también en encuadres, vestuario, roles, participaciones, temas de agenda

¿Qué porcentaje de las noticias son informadas por mujeres? Apenas el 27% en Argentina, según un estudio del Proyecto de Monitoreo Global de de Medios (WACC). Solo el 15% de los artículos son firmados por mujeres. Y cabe aclarar que todavía no hay relevamiento ni datos sobre lesbianas, travestis, trans, no binaries en medios de comunicación. En general, a las mujeres y disidencias les asignan temas marginales de la agenda pública. En los directorios de los medios de comunicación los varones ocupan el 75% de los puestos. Es decir, faltamos en los medios. 

Una representación justa de las identidades de género en los medios de comunicación es una forma de democratizar la palabra pública y que el sentido producido socialmente que circula tenga una mirada transfeminista. En ese sentido, junto al medio feminista LatFem y el aporte de más de 700 compañerxs, hemos construido y presentado un proyecto de Paridad en los medios de comunicación para garantizar la participación de todas las identidades en toda la estructura y roles de un medio de comunicación. Porque, más allá del proyecto y de las autorías que poco importan en los procesos colectivos, lo que la violencia anquilosada del machismo nos demostró es que necesitamos de la fuerza de una ley y que la vamos a tener de forma justa. 

Sabemos que si el poder y la información está en manos de varones de masculinidades hegemónicas se seguirán reproduciendo la violencia simbólica y la exclusión de todas las demás identidades de género. Garantizar la participación justa hace que nuestra vida simbólica empiece a ser más amplia, más abierta, menos normativa y menos machista.

Los medios de comunicación masivos se han transformado en repetidoras de un centro ideológico patriarcal, clasista y racista. Claro que ese centro está conformado por una trama (y una treta) de ideas dispersas y contradictorias, estereotipos y prejuicios, sentidos comunes, nociones asistemáticas, violencia simbólica, arbitrarios culturales, intereses de clase, elementos residuales, mal entendidos, manipulaciones, confusiones. Nosotrxs queremos que la palabra pública y los medios de comunicación sean la expresión de las diferencias y diversidades. Y sabemos que ahí radica una de las variables cruciales para modificar prácticas culturales en las cuales anida la violencia patriarcal, que a través de la comunicación y la cultura que toque la fibra personal política es posible sobredeterminar la violencia machista y transformarla. El futuro es libertad. 

 La autora es Diputada Nacional por el Frente de Todos. Preside la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados de la Nación.

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