Opinión

Vélez, el club de las pasiones sin resentimiento

Vélez al clasificar a semifinales de la Sudamericana, en 2020

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Nosotros los fortineros salimos subcampeones en el 53. Yo iba a la cancha con mis padres, mis tíos y mis primos. Almorzábamos en un depto de Ciudadela, escuchábamos en la radio la revista Dislocada, un programa cómico, y enfilábamos a ver la tercera, la reserva y la primera. Les puedo decir cómo formaba el equipo pero se los ahorro porque no conocen a nadie. ¿O acaso saben quién es Ovide? ¿Alguien les dijo que hubo otro Cholo Simeone antes de este Cholo Simeone?

Tuvimos a un director técnico que es un patriarca: Victorio Spinetto, maestro de maestros, y luego a Carlos Bianchi, Marcelo Bielsa, Miguel Russo, Ricardo Gareca. Y todos por uno o varios campeonatos y con gloria. No los usábamos de forro para salvar la ropa.

Pero si hay algo insufrible son los melanco del fútbol o esos escritores que para darse una pátina de sex appeal dicen que a pesar de leer a Joyce nunca salieron del barrio. Es el populismo tonto. No me saco chapa por haber jugado en el Pasaje San Cayetano de Flores con pelota de trapo – en mi casa sobraban medias viejas y era fácil hacerla  -, o con pelotas de cuero duro en los potreros de la calle Yerbal. Ni que jugué de titular a veces y otras suplente en el equipo de Bourth de la segunda regional del futbol francés. 

No me avergüenza confesar que me retiré de las competencias un día en que en un partido de todos contra todos un pibe que no sabía si pasarme la pelota me preguntó: ¿vos para quién jugás? Junté mis cosas y me fui. 

Soy un estudioso del fútbol y amo el fútbol. En ese sentido, soy bien argentino. Lo completo con el choripán y los fideos con tuco, mis platos preferidos. En lo demás soy un turista rumano que llegó al país el martes. Veo toda la Champions, veo la Premier, al Barca, los dos Madrid y el Sevilla, al Inter, es decir, fútbol. ¿Ustedes sabe quién es Harry Kane? ¿Pogbá? ¿Kanté? ¿De Bruyne, Sadio Mané?  ¿Lo siguen a Lo Celso en el Tottenham, al Pacu? ¿Saben quién es el argentino arquero del Aston Villa? ¿Cómo anda Foyth en el Villarreal?

A mí el fútbol argentino me queda chico. La verdad es que con la pandemia y otras cosas de las que prefiero no hablar son muchas las cosas que encogieron, además de las cabezas. Pero soy un hincha total de la selección argentina. Scaloni hizo un milagro. De Paul, Paredes, Ocampo, Lautaro, Nicolás González, Lo Celso, Martínez Cuarta. Aire nuevo, por fin. 

Y sí, es cierto, saco chapa por ser un invitado de Víctor Hugo y el Mariscal Perfumo, de Fernando Niembro, de Cherquis Vialo, de Alejandro Fantino.  Opiné de fútbol, de lo que sé. Cubrí el Mundial del 2018 para Clarín y escribí para Página 12 un texto canónico, “Él bache metafísico”, en el que analizaba el juego de Claudio Borghi. 

Vélez está más allá de los resultados. No somos sólo un club de fútbol. Hace rato que tenemos primaria, secundaria y terciaria. Yo presenté un libro en el club. Soy un cholulo de los jugadores. Me honra haber viajado en ascensor con Chilavert. Tuve el honor durante años de ser un parroquiano de “Limbo”, el bar restó de Palermo Soho del Rifle Pandolfi y de Christian Bassedas. Cuando me saludaban me hacía el día.  

No tenemos enemigo como los pobres de espíritu que si son bosteros y le ganan a River los gozan por todo el año, o los cuervos con los del globo, la lepra con los canallas, los pinchas, los del diablo con…ya saben. Nosotros, no. Cuando nos quieren programar un clásico no encuentran a nadie. Por eso no odiamos: somos los únicos fanáticos del mundo sin odio. Antonio Carrizo creía que me ofendía cuando me decía que no éramos un club sino una mutual.

Sabemos de pasiones sin resentimiento.

Confieso que no puedo ver seguido los partidos de Vélez. Los discontinúo. Estoy fuera de mí. Imaginen los futboleros a un adulto mayor en su casa frente al televisor, totalmente solo – hace años que siempre veo fútbol solo – puteando y agitándose frente a la pantalla como un Cholo en la línea de cal, pero sin chupines ni saco de cuero. 

Soy todo furia cuando Hoyos se la da a Delafuente y éste a Giannetti, y vuelta atrás corta porque encima un contrario y se arma un bolonqui. Y así en más. En el fútbol argentino tenemos que acostumbrarnos a que un defensor salga del área chica con panorama, con una estancia enfrente, levante la vista y se la dé a un contrario que tiene a un costado. ¿Es ciego? ¿Está mamado? No lo aguanto a mi equipo. Lo quiero demasiado. 

Mi viejo a los 90 años veía a Vélez en su minitelevisor. Entro a su cuarto y veo que desembucha un Valium y se lo manda con vaso de agua antes que empiece el partido. ¿Qué hacés si ni empezó el partido?, le pregunto.  Es para prevenir, me dice. Vivió cuatro años más.

Cuando se fue el Gringo Heinze, se me cayó el alma al piso; cuando se deshizo la línea media con la venta de Robertone, Nicolás Dominguez y Gastón Giménez, se me pudrió el futuro. Y, de repente, el milagro. ¿Quiénes son estos ignotos? ¿Lucero? ¿Janson? ¿Orellano? ¿Ortega? ¿el pibito Almada? ¿Tarragona?

Antes del Gringo hubo un par de temporadas en que Vélez cayó en un pozo y yo con él. Sufrí de acedia futbolera, un pecado venal de acuerdo a los padres de la Iglesia que se expresa en desinterés y aburrimiento. Ni sabía cómo formaba el equipo, sentía el fuego del infierno, el que nos achicharra en el descenso. 

Vélez es el mejor equipo del campeonato con River. Los relatores deportivos se babean cuando lo ven jugar, hasta, diría, exageran. Pero en TyC, ESPN, Sportcenter, sólo hablan de Boca y River. 

Vélez perdió de 13 partidos sólo dos, tiene 13 goles en contra, y en un solo partido le metieron siete. ¿Saben quién?  Boca!  Pellegrino, hola!, estás ahí?, te gualicharon, alguien te la vendió, te dijeron que Boca no le hace un gol ni al arco iris, y planteaste un 2-3-5. Un desastre. Se vino todo abajo, los de Boca no lo podían creer, al mejor equipo le hicieron siete con dos colombianos y nueve muertos. Boca con el 46,15% de puntos ganados, nos hizo siete. 

No me importa cómo sale Vélez el domingo con Racing por los cuartos de final de la copa Maradona. Los tenemos que golear, pero estoy acostumbrado con este equipo de Pellegrino que podemos hacer un gran partido como perder con Patronato. El hecho es que en esta liga sacamos 31 puntos de 39. Hagan la cuenta: 79, 48% de los puntos conseguibles. ¿Le renovarían el contrato que vence en junio a un técnico como Pellegrino? Por supuesto que sí! 

¿A quién le importa lo que digo? A nadie. Todos los programas deportivos hablan de River y de Boca, y de Boca y River. De River vaya y pase, junto a Vélez todavía juegan a algo parecido al fútbol, pero ¿Boca? Son horribles. ¿Cómo puede ser que todavía sigan con Tévez que hasta en China hizo un papelón? Lo único interesante de Boca es Riquelme, el político más astuto de la república Argentina, futuro presidente de la Nación. Es lo más vivo que hay. A pesar de ser peronista es un fiel heredero de Irigoyen. No habla, digita, se esconde, y baja el dedo. Tinelli es un poroto al lado suyo.

Boca y River son dos cuadros que no jugarían en la primera de la liga española.  Y digo española porque en la inglesa figurarían en el fútbol amateur. ¿Qué no soy objetivo? ¿Y eso con qué se come? Lo único que sé es que hinco el diente hasta el final aunque duela. Soy duro en especial con mi equipo. Nunca insulto al rival ni al referí. Trato de superarme a mí mismo como hincha, ser mejor fanático. Estar a la altura de Daniel Willington. Para elevar mi nivel de consciencia, medito , eso de la meditación trascendental, esos veinte minutos en que recito un mantra. Lo hago dos veces por día, hace años. No sé para qué sirve. Y me dejo llevar por el movimiento de mi mente, cierro los ojos, y habla el pensamiento…omm… Almada, Vidara, ¿juega Brizuela?, extraño la cancha omm, el Loco Gatti tenía razón omm, no jueguen para atrás, por qué no tiraste con ganas omm, pongan h….omm…

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