RELACIONES EXTERIORES

Con el acuerdo con el FMI como prioridad, Alberto Fernández se propone sumar China y la integración latinoamericana a su agenda internacional de este año

Alberto Fernández en el G20

Lograr la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) este 7 de enero. Viajar en febrero a China para los Juegos Olímpicos de Invierno. Y asistir a la asunción de Gabriel Boric en Chile el 11 de marzo. La agenda internacional 2022 de Alberto Fernández tiene ya varias fechas marcadas en el calendario, pero el asunto más importante y urgente aún es una incógnita: el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

En un año marcado a nivel global otra vez por la pandemia y la disputa cada vez más creciente entre Estados Unidos y China, el desafío más importante de la Casa Rosada sigue siendo la dura negociación con el FMI, que arrancó en agosto 2020 y todavía no tiene fecha de resolución, aunque la intención oficial es cerrarla durante este verano. 

“Faltan los consensos internacionales”, admitió el miércoles pasado el ministro de Economía, Martín Guzmán, exponiendo que la discusión está inevitablemente atada a la diplomacia, lo que reconocen en Cancillería. “Nuestra política exterior está muy ligada al acuerdo con el Fondo, porque es el principal problema que tiene la Argentina”, expresó a elDiarioAR una fuente del Palacio San Martín, sede del ministerio que conduce Santiago Cafiero.

El mismo diagnóstico comparten analistas consultados por este medio, que ven el acuerdo con el Fondo como el freno a cualquier intención argentina de salir al mundo. “El Gobierno va a tener una agenda a corto plazo con el FMI y de tratar de conseguir el apoyo de países como EEUU y Alemania, cada uno con sus límites internos para apoyar a la Argentina”, entendió Francisco de Santibañes, vicepresidente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). A su vez, Araceli Díaz, investigadora del centro de estudios Atenea, destacó la potencialidad de lograr una resolución al tema de la deuda: “Si en términos económicos se acuerda con el FMI y la pandemia muestra signos firmes de llegar a su fin, la Argentina tiene la posibilidad de trascender los asuntos más coyunturales y avanzar tal vez en una agenda más estratégica”. 

En el año que se fue, las únicas dos giras que hizo Alberto Fernández tuvieron la intención de reforzar los apoyos internacionales de cara a la negociación con el FMI: en mayo estuvo en Portugal, España, Francia e Italia, y en octubre incluyó reuniones al respecto durante la cumbre del G20 en Roma, inmediatamente antes de participar de la COP26 sobre el clima en Glasgow. 

En suelo italiano el mandatario consiguió el saludo –foto incluida– con Joe Biden. Pero aunque necesaria por el peso mayoritario de EEUU en el Fondo, la relación entre el Gobierno y la Casa Blanca no es de estrecha amistad: en Cancillería descartan una futura visita visita de Fernández a Washington, el 9 de diciembre pasado el argentino reclamó en la Cumbre de la Democracia de Biden que no se haya invitado a Bolivia, y recientemente se confirmó que el embajador norteamericano será Marc Stanley, un abogado oriundo de Dallas y líder de la comunidad judía estadounidense que en octubre pasado declaró: “Argentina es un lindo bus turístico al que no le andan las ruedas”.

China, el primer viaje, y el FMI

Si la pandemia lo permite, el primer viaje del año de Alberto Fernández será a China, invitado por Xi Jinping para asistir a los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing el 4 de febrero. “Estamos trabajando en la preparación de esa agenda y de ese viaje, pero depende del Covid”, aseguró a elDiarioAR la fuente de Cancillería.

Pero por lejos que parezca, el evento tiene su trasfondo geopolítico y podría tener un significado en el marco de la negociación argentina con el FMI. Joe Biden boicoteó los Juegos y no mandará representantes diplomáticos. En la Casa Rosada no ven un conflicto de intereses con el viaje presidencial, e incluso aseguran que “hay voluntad para avanzar en la adhesión a la Nueva Ruta de la Seda”, una iniciativa que impulsa China y que aseguraría al país inversiones millonarias en proyectos de infraestructura.

Los expertos tienen otra mirada. “¿Cuánto margen de acción tenés para jugar a dos puntas con EEUU y China?”, se preguntó ante elDiarioAR Juan Negri, director de las carreras de Ciencia Política y Gobierno y Estudios Internacionales en la Torcuato Di Tella: “Me parece que sumarse a la nueva Ruta de la Seda va a traer ruido con EEUU, y veo a la Argentina un poco condicionada, por el tema del Fondo y el peso ahí de Washington”.  

“El acuerdo con el FMI es importante no solo por las relaciones con EEUU, sino también porque es una condición para muchas de las inversiones que promete China para los próximos años”, destacó Díaz. Para Santibañes, es inevitable construir relaciones con ambas potencias, siempre y cuando se evite involucrarse en los puntos en discusión entre los dos polos, como el avance de la tecnología 5G o la compra de armamento: “Hay una necesidad de hacer un equilibrio, y para eso necesitas diplomacia, para entender cuáles son las líneas rojas, los temas importantes para EEUU y China, y dónde nosotros no deberíamos generar conflictos innecesariamente”.

La presidencia de la Celac

Más allá del FMI, EEUU y China, lo más próximo en la agenda exterior de Fernández ocurrirá el próximo jueves 6 y viernes 7 de enero, cuando se celebre en Buenos Aires la cumbre de cancilleres de la Celac, el foro político regional que busca competir con la Organización de Estados Americanos (OEA) y donde participan 34 países latinoamericanos. No están EEUU ni Canadá, y tampoco Brasil, por decisión de Jair Bolsonaro. Pero sí tendrá el atractivo geopolítico de la participación del cubano Bruno Rodríguez, el venezolano Felix Plasencia y el nicaragüense Denis Moncada, cancilleres de los tres países que dividen aguas en la región. 

Argentina aspira en esta cumbre convertirse en presidente pro témpore del grupo, un objetivo que ya se le había escapado en septiembre pasado, cuando durante  la crisis post-PASO expulsó del Gobierno a Felipe Solá, en medio de una misión especial hacia México, justamente por la Celac. Finalmente, la buena relación entre Fernández y Andrés Manuel López Obrador le permitió al país ganar tiempo y aplazar hasta esta semana la asunción al frente del bloque.

La postulación oficial ya tiene el aval de 33 países miembros, y solo resta saber qué hará Nicaragua, cuyo silencio algunos leen como un cuestionamiento de Daniel Ortega a la postura de Casa Rosada de exigir al régimen sandinista el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, el país centroamericano no se opuso cuando la Argentina fue elegida al frente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, a inicios de diciembre, y lo mismo podría hacer ahora: con abstenerse, la Casa Rosada se aseguraría la presidencia.

Cerca de Cafiero confían en la “vidriera internacional” que podría otorgarle la Celac a Fernández, y destacan una agenda regional marcada por la pospandemia. “Buscaremos incentivar la recuperación económica, de intercambio y de mutua colaboración entre los países, de aceleración de acuerdos regionales y bilaterales, y proveyendo el acceso a la vacuna para todos por la desigualdad de acceso que hay”, destacaron cerca del ministro. Según el proyecto Our World in Data, Sudamérica se convirtió a fines de diciembre en la región más vacunada del planeta, con el 63,3% del total de la población. En Centroamérica y el Caribe la realidad es distinta, y de hecho Nicaragua (43% de su población con dos dosis), pero también Jamaica (18%) y Haití (0,62%), rechazaron el ofrecimiento de recibir vacunas anti Covid.

“Los organismos internacionales pueden jugar un rol pero tienen cada vez menos poder, y la Celac no es conocida por la mayor parte de la población”, opinó Negri respecto al grupo latinoamericano. Y sobre el rol que podría jugar la Argentina al frente, expresó: “No creo que la Celac sea una variable clave en el futuro nuestro, pero el país hará lo que mejor sabe: un poco de surf entre las distintas posiciones, no jugarse demasiado, y ser medio ambiguo con el tema de las democracia en los países”. 

Si bien consideró que “siempre es importante tener un rol activo en los organismos internacionales”, Santibañes remarcó que el liderazgo argentino “debe lograr que la Celac no esté presa de la disputa entre China y EEUU”, porque mientras el bloque latinoamericano es apoyado por el país asiático, Washington es el sostén de la OEA. “El problema de fondo es que la región no crece desde hace cinco años, así que habría que utilizar mejor la Celac para fomentar políticas de Estado de largo plazo a nivel regional”, destacó.

Para Díaz, la presidencia argentina de la Celac podría reforzar la integración latinoamericana en línea con el auge de nuevos gobiernos progresistas, en los que también identifica a México, Bolivia con Luis Arce, Perú con Pedro Castillo, el futuro Chile de Boric y un Brasil presidido por Lula da Silva, si es que triunfa en las elecciones de octubre próximo. “Existe la posibilidad de volver a poner un poco en agenda la necesidad de América latina de integrarse, y tener en conjunto algún peso en el debate actual por el orden internacional. El país podría liderar ese proceso, pero no es tarea sencilla”, remarcó.

El Mercosur y otras deudas pendientes

“Volvió el eje Argentina-Brasil. Ya se ordenó la política, ahora falta la economía”, fue la conclusión que este diario recogió de la fuente oficial con respecto al Mercosur, luego de que el primer viaje de Cafiero como flamante canciller fuera a Itamaraty para reunirse con su par, Carlos Alberto França, lo que permitió oxigenar la tensa relación entre Fernández y Bolsonaro. 

El intercambio entre los socios mayoritarios es el motor para que el bloque salga de una crisis en la que está sumida desde hace tiempo, y que en 2021 tuvo su pico en la celebración por los 30 años de su fundación. El 26 de marzo pasado, el uruguayo Luis Lacalle Pou dijo que el Mercosur era “un lastre” ante sus intenciones de avanzar en un acuerdo unilateral con China, lo que requiere el aval del resto de los socios.

Este primer semestre del año la presidencia del grupo la ostenta Paraguay, y el desafío aún no está saldado. “Uruguay sigue diciendo que tiene acuerdos con China, pero no presentó un papel. Están buscando subir su precio político”, señalaron desde el entorno de Cafiero. 

Pendiente para la Argentina y el Mercosur también queda concretar el acuerdo con la Unión Europea, actualmente frenada por la reticencia francesa, que este año tiene elecciones presidenciales. “Los propios europeos se oponen, así que es difícil, pero al país le serviría porque es un acuerdo que te obliga a tener ciertas reglas que dan estabilidad, lo que ayudaría a aumentar las inversiones extranjeras”, ponderó Santibañez, para quien “el Mercosur es mucho más importante que la Celac”.

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Entre otros desafíos en política exterior para el año que comienza, el vicepresidente de CARI remarcó la necesidad de “evitar subordinar las relaciones internacionales a consideraciones domésticas”, así como “modernizar el rol del cuerpo diplomático y las Fuerzas Armadas”. Sobre este último punto coincidió Díaz, experta en temas de Defensa, quien resaltó la construcción del Polo Logístico de Ushuaia durante este año con fondos nacionales y la puesta en marcha del Comando Conjunto Marítimo: “Son gestos de mejora de la posición geopolítica de la Argentina, que ya tiene por naturaleza en el Atlántico Sur y que podría permitirle meterse en el debate por el futuro de la Antártida”. 

Finalmente, según Negri, la Argentina tiene la posibilidad de destacarse en la transición energética: “El país puede tener un rol protagónico, ya que ahí sí tiene un peso específico, e incluso sobre la energía nuclear”, remarcó. De hecho, desde 2019, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU es dirigido por el argentino Rafael Mariano Grossi.

MC

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