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La campaña “vecinalista” del Frente de Todos: los intendentes salen a defender su gestión para sumar los votos que den vuelta el resultado

El presidente Fernández, con intendentes bonaerenses el 14 de septiembre, tras el duro revés en las Paso. Los alcaldes pondrán el cuerpo para noviembre.

“Miren que ahora en noviembre se elige mi gestión, salgan a caminar”. La exigencia salió de la boca del intendente De José C. Paz Mario Ishii a sus funcionarios la semana pasada. El pedido caló hondo entre su tropa, más teniendo en cuenta que se trataba de uno de los pocos distritos donde el FdT salió victorioso en la Primera Sección Electoral, la que abarca los partidos del noroeste del conurbano. 

Es que si las PASO fueron un plebiscito de la gestión nacional de Alberto Fernández, la contundente derrota en las urnas obligó al Frente de Todos (FdT) a redefinir la estrategia. Y con la madre de todas las batallas en el conurbano, donde se busca acortar la diferencia de 360 mil votos con Juntos, la campaña será encarnada por los propios intendentes. Saldrán a defender sus administraciones municipales, mientras buscarán que la boleta de Victoria Tolosa Paz capte más adeptos.

“Saldrá casa por casa, a ponerle el cuerpo y a hablar con la gente”, respondieron a elDiarioAR desde otra intendencia del conurbano, haciendo referencia al rol que asumirá quien está al mando del distrito, aunque ostenta buena imagen local y ganó en las PASO. “Los vecinos tienen que entender que si les gusta nuestra gestión, tienen que acompañar la boleta nacional”, explicaron. En un municipio peronista donde el FdT perdió por unos 10 mil votos, en las recorridas proselitistas se reparte un cuadernillo de 40 hojas a todo color con el detalle de las medidas municipales y el “Plan Estratégico de Obras 21/23”. “El foco nuestro es la cercanía”, dijeron a este medio. 

El tono “vecinalista” que adoptará la campaña del oficialismo es un movimiento obligado al que todo el FdT necesita apelar. Los jefes comunales no quieren que un nuevo traspié a nivel nacional los perjudique en su día a día, por la gran dependencia que tienen de la ayuda que puede “bajar” desde la Casa Rosada, y desde el Gobierno intentan evitar una nueva crisis que perjudique aún más la gestión. 

En esa clave se pueden leer las largas recorridas en silencio del Presidente por el conurbano: el jueves estuvo en Ensenada, y antes había pasado por Dock Sud, Merlo, Lanús, Pilar e Ituzaingó. “Es un momento de escucharlos un poco más”, dijo Alberto Fernández en referencia a los vecinos, en el video que publicó en su Twitter. 

Y hay mucho para escuchar. En las PASO el FdT cayó en partidos del primer cordón del conurbano como Quilmes, Lanús, San Martín, Tres de Febrero o Morón. Y, en los que ganó, con respecto a la primaria de 2019 perdió miles de votos: La Matanza (más de 170.000 sufragios menos), Lomas de Zamora (más de 68.000), Florencio Varela (más de 61.000). La intención del FdT es sumar entre 500.000 y 1 millón de votos más de los barrios populares. Especulan con que el gran ausentismo, que rondó el 37% en el conurbano, sería de posibles votantes suyos, aunque los cálculos no son lineales. “Hay que ir a buscar a esa gente, pero eso no te asegura que te voten”, advirtieron cerca de un intendente peronista que perdió la elección. 

Acuerdos y reclamos

El nuevo sentido de la campaña oficialista se acordó en las reuniones de la mesa chica del FdT de esta semana. Allí se cerraron las heridas luego de la guerra abierta post-PASO, y se miró para adelante. El lunes, en La Plata, Axel Kicillof y su flamante jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, recibieron a Sergio Massa y a Máximo Kirchner. El martes, el mismo grupo se trasladó a la Casa Rosada pero con convocatoria ampliada: en el Salón de los Escudos del Ministerio del Interior se sumaron los ministros nacionales Wado De Pedro, Martín Katopodis y los recién incorporados Juan Manzur y Aníbal Fernández. 

“Micropolítica y gestión”, sintetizó ante elDiarioAR una fuente cercana a unos de los máximos referentes de la coalición de gobierno que participó de ambas reuniones. “La gestión es la campaña”, apuró, como un ensayo de nuevo eslogan que reemplace a “La vida que queremos”, el latiguillo que se usó para las primarias y que ya está definido que se va a cambiar. 

Micropolítica no solo se traduciría en un mayor recorrido de los territorios y cercanía con los vecinos, sino también en dejar atrás los actos “asamblearios” donde comenzaba hablando un candidato y, si estaban todos los referentes del Gobierno, hablaban también Máximo, Massa, Cristina Kirchner y cerraba Alberto Fernández. “La gente quiere trabajo y control de precios”, sentenció una fuente.

La Casa Rosada sabe de las prioridades en el conurbano, pero la manta es más que corta y las tensiones están a flor de piel. Lo dejó expuesto el jefe comunal de Escobar, Ariel Sujarchuk, que en público aseguró que “no hay manera de revertir la derrota de las PASO” y pidió “restablecer el vínculo de confianza con la sociedad”. Kicillof salió a la contención y este viernes se reunió con él en el marco de la Fiesta Nacional de la Flor. 

En estricto off the record, en otros distritos entienden lo mismo. “Todavía no pasó nada, estamos esperando las medidas”, expresó un funcionario municipal, quien no ve que los últimos anuncios -jubilaciones anticipadas, microcréditos “Mi Pieza”, blanqueo de las empleadas domésticas, aumento del salario mínimo, cambios en Ganancias-, reviertan el humor social. “Desde el municipio es un quilombo la campaña, porque la parte ingrata del intendente es que la capacidad que tiene es limitada”, se sinceró, en referencia a que por mucha campaña que se haga, variables como el empleo o la pobreza -que el Indec informó en supera el 40,6% esta semana- dependen en gran parte de políticas nacionales. 

“Acá nos prometieron asfaltado y otras obras que todavía no se cumplieron, entonces el intendente tiene que presionar más a la Provincia y la Nación porque eso suma puestos de trabajo locales”, aseguraron desde otro municipio del conurbano.

Tal vez entendiendo esos reclamos, Manzur modificó el presupuesto y destinó a los municipios $ 1.084 millones para gastos corrientes (operativos) y $ 2.297 millones para erogaciones de capital (obra pública y otras inversiones en equipamiento, que puede incluir electrodomésticos). La lapicera del flamante ministro coordinador rubricó con su firma el acercamiento que buscó tener con los intendentes desde que asumió el cargo. En apenas dos semanas ya estuvo en distritos como La Matanza, Avellaneda, José C. Paz, Ezeiza, Pilar o Moreno. En esas recorridas no solo se sacan fotos y se anuncian medidas, también se escuchan reclamos concretos.

Con la campaña nuevamente en marcha, más funcionarios y candidatos “bajarán” a los municipios para las recorridas, aunque la agenda se define un día o apenas horas antes. Y cada municipio tiene cierto poder para determinar quién camina su distrito, de acuerdo a sus vasos comunicantes con el Gobierno y la identificación de sus vecinos. Como dijeron desde un municipio kirchnerista, “no es lo mismo Tolosa Paz a que venga Máximo”.

MC/WC

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