Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Apuesta a la base de Juntos por el Cambio

“Es todo o nada”: Bullrich encara una pelea final casa por casa para meterse al balotaje

Bullrich, el miércoles en Tucumán, parte de su última gira federal por centros urbanos del interior del país para recuperar los votos de JxC que migraron a Milei.

Mauricio Caminos

0

“Guerra de guerrillas”. En esa fase combativa del voto a voto entró la campaña electoral de Patricia Bullrich, cuando resta apenas una semana para las elecciones. El calificativo que eligió una importante interlocutora diaria de la candidata y quién está detrás de uno de sus últimos actos proselitistas antes de la veda revela la tensión interna en Juntos por el Cambio. Con los dientes apretados, la oposición está ante un escenario liminar: logra ingresar en el balotaje contra Javier Milei o queda afuera de la segunda vuelta y se encamina a un futuro incierto –que podría ser, muy probablemente, su descomposición–. A decir de la propia postulante: si no es todo, es nada.

Bullrich encaró luego del segundo debate presidencial una “gira final” por la Argentina. Ya estuvo el miércoles en Salta y Tucumán, en una suerte de cierre electoral en el norte del país. El jueves hizo lo propio en la Patagonia, con un acto en Comodoro Rivadavia. El viernes pasó por el interior bonaerense –Junín y Pergamino–. Ayer sábado fue a La Plata. Mañana tiene en agenda mostrarse con Jorge Macri en la Capital Federal. Y entre semana piensa cerrar en el NOA, Cuyo y el conectar el sur de Córdoba y Santa Fe. Su broche final será el jueves, con un acto especial en Lomas de Zamora, terruño de Martín Insaurralde, para denunciar “la corrupción kirchnerista”.

Ese raid bullrichista por la geografía nacional es lo más vistoso de una campaña que la base de JxC está llevando a cabo casi a pulmón. Ya no le alcanza a la oposición la mera figura de la candidata para convocar a los votantes –lo que fue su estrategia para ganar las PASO contra Horacio Rodríguez Larreta, a quien ayer le dio el premio consuelo de ser su potencial jefe de Gabinete–, ni siquiera las apariciones medidas y silvestres de Mauricio Macri repartiendo boletas –se fotografiaron juntos el viernes–, sino que ahora es ella la que necesita que “la empujen” desde abajo. Es el desafío que le impuso la ola libertaria, porque Milei arrasó en territorios donde la oposición había ganado las elecciones locales desdobladas a la nacional.

En este tramo final de la campaña, Bullrich implora que la motoricen los sorprendentes triunfos cambiemitas en provincias como Santa Fe, Chubut, San Luis, San Juan y Chaco, pero también que juegue a su favor el aparato de los oficialismos cambiemitas de Mendoza, Jujuy, Corrientes, CABA. Lo mismo vale para el sinfín de municipios donde gobierna el sello de JxC. 

Bullrich se puso el plan al hombro. “Está arriba de todos los detalles”, comentó un confidente suyo a este medio. Un esfuerzo que ya pagó caro con el desgaste físico que fue notorio en el primer debate, cuando tuvo un pico de fiebre. “Nuestra estrategia es recorrer grandes centros urbanos en los que vamos a ganar votos que van a sumar. Vamos a cerrar en las ciudades segundas importantes, ahí hubo un voto que nos sorprendió y creemos que es recuperable para Juntos por el Cambio”, dijo el jueves en radio Mitre, reconociendo que hubo votos cambiemitas que migraron hacia La Libertad Avanza.

Un cálculo que circula en el equipo de Bullrich es que la marca opositora perdió 4 puntos en el primer mes post-PASO. La lectura es que pasó del 29% –que sumaron los dos candidatos en las primarias– a una intención de votos de 25 puntos. El consenso interno es que “algo se recuperó”, pero no hay criterio unificado de que ya esté cumplido el objetivo de la segunda vuelta. Todo lo contrario. Una encuesta de Proyección que llegó esta semana ubica a Bullrich en los 23,2 puntos, muy fuera del balotaje: Milei está en 35,5 y Sergio Massa, 30,9. Escenarios similares, aunque con cifras distintas, reflejan otras consultoras.

Campaña capilar

La microcampaña “de abajo hacia arriba” de JxC puede ejemplificarse en el interior de Córdoba. La provincia es una cantera de votos opositores: supo ser el trampolín de la victoria de Macri en 2015, de su remontada entre las PASO y las generales de 2019, y actualmente la marca ostenta más de cien municipios. 

El comando de Bullrich se dispuso a “peinar” los padrones electorales de las PASO y compararlos con elecciones anteriores, tanto las provinciales de mayo –donde Luis Juez estuvo muy cerca de arrebatarle la continuidad peronista a Martín Llaryora–, como las propias municipales de cada localidad que hubo en estos meses, además de otros comicios de años anteriores. Ese análisis histórico les permitió determinar cuántos votos perdió JxC, además de identificar quiénes no fueron a votar. “Los tenemos identificados porque en la fiscalización marcamos quién vota y quién no. En un pueblo chico nos conocemos todos. La mayoría ya está hablado y van a ir a votar”, recogió elDiarioAR de un intendente cordobés. 

En el bullrichismo mediterráneo están confiados que la capilaridad electoral les permitirá dar vuelta el resultado. El desafío es mayúsculo: entre las provinciales y las nacionales, JxC perdió 290 mil votos, que habrían ido al libertario. En agosto la oposición quedó tercero, con 25%, frente a unos 33% de Milei y 27% de Juan Schiaretti. “Se está haciendo un trabajo que antes no hicimos”, reconoció a este medio una voz opositora de Córdoba.

La “guerra de guerrillas” se sustenta con una propaganda proselitista que busca sostener la figura de Bullrich a través de la figura de los intendentes locales que ya ganaron su elección. “Somos Patricia”, es la idea fuerza de la estrategia, que los jefes comunales buscan propalar con cartelería callejera, entrevistas en las radios locales y publicidad rodante.

Panoramas similares hay en otros distritos provinciales opositores. “Estamos dando pelea hasta el último round. Está pelado, pero hay chances”, dijeron a elDiarioAR en Santa Fe, donde el radical Maximilo Pullaro arrasó para la gobernación con casi 60 puntos. JxC, sin embargo, quedó detrás de Milei en las presidenciales: 35 a 31 por ciento. La lectura en el pullarismo es que el libertario “sigue arriba”.

Justamente Macri estuvo en Rafaela el miércoles, intentando sostener con chances a Bullrich. “¿Cómo no voy a querer que gane Patricia después de todo lo que hice para que gane?”, fue uno de sus dichos. 

Terciar entre Massa y Milei

Bullrich sostiene su plan en la idea de que habrá más de 4 millones de electores que irán a las urnas el domingo 22. Y mientras despliega una aceitada microcampaña federal, intenta por su lado terciar en el debate dominado por Milei y Massa.

Fue lo que intentó esa semana en la discusión entre el libertario y el ministro-candidato por el salto del dólar. El martes, luego de tuvo una recorrida por San Martín con algunos sobresaltos –como registró elDiarioAR–, canceló a último momento una visita a La Matanza para dar una conferencia de prensa junto a los economistas de Juntos por el Cambio, principalmente con Carlos Melconian, ungido como su potencial ministro de Economía. 

Buscó mostrar “responsabilidad” y “llevar tranquilidad a los argentinos”, como subtexto su idea de que Milei no está capacitado para gobernar y Massa no sabe gobernar. Además del dólar a $1.010 –fogoneado por el libertario de que se retiren los plazos fijos en pesos–, el jefe del Palacio de Hacienda también sufrió el jueves el dato de inflación: 12,7%.

“Patricia podría entrar al balotaje porque se le incendió la pradera a Massa”, apuntó un vocero del equipo de la ex ministra. “Milei es un piromaníaco con una inestabilidad que se desconocía. Venía desenredando su discurso ultra y de repente esta semana se radicalizó. No sé si es porque él es inestable o porque vio números de encuestas en los que empeoró”, dijo otro colaborador estrecho de Bullrich.

Dicen en el equipo de la candidata que “ella transmite la seguridad de que entra al balotaje”. Pero la nominación de Larreta, ¿es para contener la fuga de votos opositores o para atraer a indecisos? No se descarta en las próximas horas haya más anuncios similares para intentar cerrar filas puertas adentro. Son cartas que Bullrich se guarda en su juego a todo o nada para entrar en la segunda vuelta el domingo que viene. Si logra ese objetivo –le prometió a su entorno luego de que le insistieran por sus problemas de salud– se tomará “unos días” para descansar antes de retomar la campaña definitiva.

MC/DTC

Etiquetas
stats