Encabezó una asamblea de su espacio en la estación Constitución

Grabois se desmarca y lanza un plan de lucha contra el Gobierno

Grabois, Belliboni y miembros de la CTA Autónoma, dentro del hall de la estación Constitución

Una sirena retumbó en el hall central de la estación de Constitución y Juan Grabois bajó el megáfono un momento para abrazarse a Hugo “Cachorro” Godoy, secretario adjunto de la CTA Autónoma. “¡Felicitaciones!”, le dedicó el dirigente sindical estatal al referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), amigo de Cristina Kirchner y del Papa Francisco, aliado del Evita de Emilio Pérsico en la UTEP y de buena llegada con el trotskista Polo Obrero (PO): había conseguido que se vote en una asamblea atípica –entre los miles de transeúntes que bajaban y subían de los trenes este mediodía de miércoles– un plan de lucha contra su propio gobierno del Frente de Todos.

Si en los próximos siete días no hay respuestas, Grabois y varias organizaciones sociales oficialistas y opositoras harán un paro con cortes de ruta en todo el país el próximo 20 de julio. Las posibilidades de que ocurra son altísimas, porque el rosario de exigencias contempla cuatro puntos que ya en la Casa Rosada rechazan. 

Cientos de volantes que se tiraron al aire por toda la estación apenas comenzó la asamblea reflejaron el petitorio de medidas al Gobierno: la implementación de un salario básico universal de 15 mil pesos para trabajadores informales, aumento salarial para los empleados públicos y privados, una suba de $15.000 para los jubilados que cobran la mínima, y la entrega de un aguinaldo para los beneficiarios del plan Potenciar Trabajo. A último momento se sumó la reducción de la jornada laboral, para que sea de cinco días y seis horas.

“Hay una unidad generalizada de los movimientos populares y sindicales porque esto no da para más”, le explicó Grabois a elDiarioAR y otros medios tras la manifestación. Lo hacía a los gritos por el ruido ensordecedor que los bombos y redoblantes hacían al rebotar en las paredes y el techo del monumental edificio de trenes construido hace un siglo. 

Grabois evitó mencionar a la vicepresidenta, pero le apuntó directo a Alberto Fernández y a la flamante titular de Hacienda, Silvina Batakis, que el lunes pasado anunció un paquete de medidas de ajuste fiscal: “El Presidente y la ministra tienen que tomar conciencia. Son los que tienen que firmar el DNU. Si quieren calmar a los mercados, que calmen primero el hambre de la gente”, les espetó, y se corrió un momento de los micrófonos y grabadores para fotografiarse con Eduardo “Chiquito” Belliboni, cara visible del PO y que se sumó a la asamblea por invitación del propio referentes del MTE. 

La izquierda acompañó pero mostró su diferencia programática con las agrupaciones más kirchneristas: “Acordamos la necesidad de luchar por el salario y contra el hambre. No coincidimos en el salario básico universal. Hay que universalizar el Potenciar Trabajo”, planteó Belliboni en Twitter minutos después. Mañana, el PO y la Unidad Piquetera harán su propia marcha a la Plaza de Mayo pidiéndole a Batakis un bono de $20 mil pesos. En paralelo, la UTEP plantará una gran feria frente al Congreso para exponer las producciones de la economía popular y exigir una ley general de tierra, techo y trabajo.

La economía popular en Constitución

La elección de Constitución como lugar para la asamblea de Grabois no fue casual. Se podrían satisfacer casi todas las necesidades básicas en las inmediaciones de la estación de trenes con lo que ofrece la venta ambulante, un sector de la economía popular que la UTEP defiende a capa y espada dentro del Frente de Todos. 

Colitas para el pelo, anteojos y joyas de fantasía, zapatillas de marcas imitadas, pañuelitos descartables, buzos, gorras y gorros, golosinas y auriculares, coberturas plásticas para los celulares, juguetes infantiles, café, paltas y frutillas, limones, ajos y chipa, sandwiches de milanesa y empanadas se desparraman en mantas y  puestos improvisados con cajas y bolsos en la vereda de Brasil al 1100. No son más de un centenar de personas en esta feria improvisada, pero según los cálculos de las organizaciones sociales hay más de 7 millones que trabajan sin un salario fijo en Argentina. 

Por esa misma vereda caminó la columna de manifestantes del MTE, el Frente Popular Darío Santillán (FPDS), la CTA Autónoma, la Unidad Piquetera, el Partido Piquetero, el Frente Barrial 19 de Diciembre, el Movimiento de Villas y Barrios Germán Abdala, entre un sinfín de miembros de organizaciones sociales que coparon por dos horas el hall de la estación. 

Megáfono en mano, el primero en hablar fue Grabois, quien desarrolló los cuatro puntos del petitorio de reclamos, antes de darle lugar a las expresiones de los demás referentes sociales. “No se escucha una mierda”, se quejó alguien, a pocos metros del primer anillo de personas que rodeaban al orador de turno. Los parlantes seguían anunciando la partida y llegada de trenes a Glew, Bosques, Ezeiza, Alejandro Korn y Florencio Varela. Entre parte del millar de personas que todos los días pasan por ahí, pocos curiosos por fuera de las organizaciones se pararon a seguir la asamblea.

“Todo está muy complicado. La venta bajó, los artículos están muy caros. Estamos al día a día. Esperemos obtener algo positivo con esto”, dijo en tono telegráfico Sandra Rodríguez, 55 años, vendedora ambulante de Once. A su lado, una compañera sostenía un carro con tres bolsos distintos con productos para vender. Más allá, una mujer llegó a la asamblea sosteniendo un bebe en brazos, vestido con un enterito polar del hombre araña. 

“Dios quiera que se cambie esto. No hay cosas baratas y no alcanza nada. Yo los voté a Alberto y Cristina. Los voy a acompañar porque Macri hizo cagadas nomás”, aportó Antonio Watman, jubilado, 69 años, de Villa Soldati. “Vine a apoyar”, completó.

En el centro de la ronda asamblearia, luego de Grabois se sucedieron Godoy, Raúl Godoy de la recuperada Zanón, Belliboni. “Si vos te bajaste del tren, te encontraste con este quilombo también podés decir algo. Incluso podés putearnos si querés”, anunciaba el presentador que iba pasando el micrófono. “No nos quedemos con lo que nos dicen planeros. Somos trabajadores y trabajadores. Le pusimos el cuerpo a la pandemia mientras algunos estaban panza arriba en sus casas porque tenían todo garantizado”, se plantó Dina Sánchez del FPDS, que también dio un fuerte mensaje feminista: “El salario básico universal viene a reconocer las tareas de cuidado de millones de mujeres. Eso no es amor, es trabajo no pago”, cerró entre aplausos.

“Necesitamos este grado de unidad para discutir la puja distributiva. O se la lleva la oligarquía o se reparte entre los trabajadores y trabajadores”, apuntó como consigna política Eduardo “Gringo” Castro, secretario general de la UTEP. Remarcó el acompañamiento de la Unidad Piquetera en la asamblea y le tendió una mano a la CTA de Hugo Yasky y a la CGT, a la expectativa de que también anuncien un plan de lucha contra la inflación, luego de que ayer Pablo Moyano criticara a Batakis. “Somos capaces de acompañar toda la lucha del movimiento obrero. Solamente tiene que llamarnos por teléfono y ahí vamos a estar luchando”, terminó Castro, al son de los bombos.

Entonces quien hacía de maestro de ceremonia anunció el momento de la votación y, tras la aprobación del plan de lucha a mano alzada, Grabois disparó la sirena del megáfono. ¿Empezó un camino de alejamiento del Gobierno? “No me voy –aseguró en la improvisada rueda de prensa final–. El Frente de Todos tiene que recuperar el rumbo del contrato electoral que hubo en 2019, sino obviamente va a ser un recuerdo fallido en la historia”.

MC

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