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Rumbo al 2027

Karina Milei le marca la cancha a Bullrich ante sus ambiciones presidenciales y crece la tensión en el oficialismo

Karina Milei y Patricia Bullrich.

Pedro Lacour

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Karina Milei tiene un problema que, por ahora, prefiere no convertir en una guerra abierta: Patricia Bullrich. La jefa del bloque oficialista en el Senado empezó a dejar cada vez más en claro que sus aspiraciones políticas no necesariamente terminan en una vicepresidencia junto a Javier Milei. Y aunque en el entorno de la secretaria general de la Presidencia insisten en restarle importancia a sus movimientos, el karinismo decidió enviarle una primera advertencia pública. El encargado fue Martín Menem, uno de los principales hombres de confianza de la hermana presidencial, que salió a recordar que La Libertad Avanza ya tiene candidato para 2027 y que no está dispuesto a discutir alternativas.

“No hay dos candidatos a la presidencia en La Libertad Avanza. Es unánime que el único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei”, afirmó Menem el viernes pasado, durante una charla con estudiantes de la Federación Universitaria del Río de la Plata (FURP), en una de las salas del Anexo del Congreso. La frase de uno de los principales responsables del armado territorial libertario y del dirigente que mejor expresa, junto con Eduardo “Lule” Menem, la estrategia política de Karina Milei.

Patricia Bullrich junto a Martín Menem y Diego Santilli el dia de la sanción del Presupuesto 2026.

El Presidente compartió el mensaje en su cuenta de X, después de una semana en la que Bullrich volvió a diferenciarse del Gobierno en asuntos sensibles y en medio de las versiones sobre sus conversaciones con gobernadores, empresarios y dirigentes políticos que la alientan a construir una alternativa presidencial.

Hasta ahora, la secretaria general había elegido otra respuesta frente a los desmarques de Bullrich: el silencio. En su entorno sostienen que las diferencias públicas de la senadora se volvieron tan frecuentes que terminaron perdiendo capacidad de sorpresa. “Más de lo mismo”, resumían días atrás cerca de la funcionaria, donde incluso consideraron correcto que la exministra de Seguridad reconociera el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones brasileñas, pese a que Milei había decidido no pronunciarse sobre la derrota de Flávio Bolsonaro. La apuesta consistía en no alimentar una disputa que pudiera darle a Bullrich mayor protagonismo político.

Karina Milei y Patricia Bullrich.

Pero una cosa es tolerar diferencias sobre política exterior, economía o el funcionamiento del Gobierno y otra muy distinta es admitir que una de las principales figuras del oficialismo empiece a explorar una candidatura presidencial propia. Allí aparece un límite que el karinismo no parece dispuesto a negociar: el control del armado electoral de La Libertad Avanza y la centralidad de los hermanos Milei en la definición de las candidaturas.

La tensión adquirió una nueva dimensión este domingo, cuando María Cafferata reveló en elDiarioAR que Milei le ofreció a Bullrich acompañarlo como candidata a vicepresidenta durante una reunión que mantuvieron en Olivos hace tres semanas. La senadora, sin embargo, evitó comprometerse. Según reconstruyó Cafferata a partir de conversaciones con su entorno, Bullrich desconfía tanto de la posibilidad de construir una sociedad política entre iguales con Karina Milei como de las perspectivas electorales del Presidente.

Patricia Bullrich apuntala al Gobierno de Milei, pero juega su propio partido.

El dato no es menor para la Casa Rosada. Desde hace meses, Karina y sus principales operadores trabajan para consolidar a La Libertad Avanza como la fuerza dominante del espacio no peronista, con una estrategia que combina acuerdos provinciales, incorporación de dirigentes provenientes de otras fuerzas y una fuerte centralización de las decisiones electorales. La posibilidad de que Bullrich construya un armado paralelo, respaldado por gobernadores y antiguos aliados del PRO y la UCR, introduciría una competencia que el oficialismo busca evitar.

El factor 2027 y el temor a una ruptura

Las ambiciones presidenciales de la senadora llegan, además, en un momento particular de la interna libertaria. Durante buena parte del año, Bullrich mantuvo coincidencias políticas con el asesor Santiago Caputo, especialmente frente al avance de Karina Milei y los Menem sobre las principales decisiones del Gobierno. Sin embargo, esa relación también empezó a mostrar fisuras.

El legislador bonaerense Agustín Romo, uno de los referentes de Las Fuerzas del Cielo, espacio que responde a Caputo, publicó un mensaje que en el oficialismo interpretaron como una crítica a la senadora. “Este es un gobierno de derecha. No de centro ni de centro derecha. Las tibiezas déjenlas en sus casas. Córranse que la libertad avanza”, escribió.

A ese episodio se sumaron las diferencias alrededor del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, particularmente por la incorporación del Ministerio de Seguridad al Consejo de Seguridad Nacional. En el sector de Caputo sospecharon que Bullrich había influido en esa modificación, aunque desde el entorno de la senadora lo negaron. Según pudo saber elDiarioAR de fuentes parlamentarias, quien incidió en esa decisión fue el propio Martín Menem.

Sin embargo, la cuestión es más de fondo: qué lugar pretende ocupar Bullrich en el esquema político del próximo año. La propia senadora alimentó las especulaciones cuando reconoció públicamente que está en condiciones de competir por la Presidencia, aunque evitó confirmar una candidatura. “Yo estoy preparada, pero eso no quiere decir que vaya a ser candidata. Soy una persona que puede cumplir ese rol”, sostuvo recientemente.

Patricia Bullrich al salir de la Casa Rosada.

Sus declaraciones se produjeron después de otros gestos de autonomía. Bullrich cuestionó los ataques de Milei contra periodistas durante la cena de la Fundación Faro, reclamó modificaciones en la política económica para aliviar la situación de la clase media y se ausentó de una reunión de Gabinete. Cada episodio fue interpretado dentro del oficialismo como una nueva señal de distanciamiento, aunque la senadora continúa reivindicando su pertenencia al Gobierno.

En la cabeza de la exministra de la Alianza conviven dos escenarios: aceptar una candidatura a vicepresidenta de Milei o avanzar con un proyecto presidencial propio. En el karinismo no hay señales de que estén dispuestos a contemplar esa segunda opción. Allí parten de una premisa: el Presidente buscará su reelección y todos los acuerdos deberán ordenarse alrededor de esa candidatura. El margen de autonomía de Bullrich, por lo tanto, tiene un límite cuando empieza a proyectarse sobre la disputa por el poder en 2027.

PL/CRM

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