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Tenía 96 años

Murió Augusto Belluscio, el juez que atravesó 22 años de la Corte Suprema

Augusto Belluscio, exjuez de la Corte Suprema, murió a los 96 años

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Augusto César Belluscio, uno de los jueces que integraron la Corte Suprema reconstruida con el regreso de la democracia, murió este viernes a los 96 años. Había llegado al máximo tribunal en diciembre de 1983, pocos días después de la asunción de Raúl Alfonsín, y permaneció allí durante casi 22 años, hasta septiembre de 2005. Fue además vicepresidente de la Corte.

Con su muerte desaparece el último integrante de aquella primera Corte de cinco miembros designada después de la dictadura. Belluscio fue también el último de los jueces que participaron de la decisión que, el 30 de diciembre de 1986, confirmó la sentencia del Juicio a las Juntas contra los excomandantes que habían encabezado la dictadura.

Aquella Corte había sido propuesta por Alfonsín a poco de asumir. Belluscio fue sugerido al entonces presidente por su ministro de Justicia, Carlos Alconada Aramburu, quien lo conocía de su actividad profesional. El Senado aprobó su designación por unanimidad el 21 de diciembre de 1983.

Belluscio se sumó a la Corte Suprema en diciembre de 1983, días después del retorno de la democracia.

El tribunal quedó integrado por Genaro Carrió, José Severo Caballero, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Belluscio. Con ellos comenzó una etapa marcada por el intento de reconstruir la autoridad institucional de la Corte después de la dictadura.

De la obediencia debida a los indultos

La trayectoria de Belluscio en esos primeros años de democracia no estuvo exenta de decisiones controvertidas. Después de la crisis de Semana Santa, acompañó a la mayoría de la Corte en la validación de la ley de obediencia debida en el caso Camps.

Años después, en cambio, votó contra los indultos dictados por Carlos Menem para los militares condenados. También participó del fallo Bazterrica, que consideró inconstitucional la penalización de la tenencia de drogas para consumo personal.

Pero de la misma manera que avalaba con la Constitución derechos personales, firmó en contra de la sentencia que autorizó el divorcio y abrió el camino para la ley. El derecho de familia era uno de sus campos de especialización, y al votar contra la posibilidad de disolver el matrimonio argumentó que una modificación de esa naturaleza correspondía al Congreso y no a los jueces. Décadas después contó que Alfonsín había pedido a los integrantes de la Corte que declararan inconstitucional la legislación vigente sobre matrimonio, pero que él había votado en contra de ese planteo.

Su carrera en la Corte estuvo marcada por una concepción estricta de la independencia judicial. Esa posición también apareció durante los años de Carlos Menem, cuando el Gobierno amplió de cinco a nueve el número de integrantes del máximo tribunal y quedó conformada la denominada “mayoría automática”.

Belluscio no formó parte de ese grupo. Junto con Petracchi y Fayt quedó en minoría en distintos casos frente a las decisiones de los nuevos integrantes de la Corte. Entre ellos estuvo nuevamente la discusión sobre la tenencia de drogas para consumo personal: cuando el tribunal volvió a penalizarla, Belluscio y Petracchi mantuvieron su posición anterior.

También se enfrentó con Domingo Cavallo durante los años de mayor poder del entonces ministro de Economía. En 1993, Belluscio y Petracchi denunciaron la desaparición de una sentencia del libro de protocolos de la Corte. El fallo involucraba al Banco Central y el pago de honorarios millonarios. Cavallo los acusó públicamente de haber sustraído ellos mismos la sentencia. Los jueces lo querellaron y el ministro terminó ofreciendo disculpas públicas.

El caso Fayt y una renuncia por razones éticas

Una de las decisiones más significativas de su trayectoria fue el fallo Fayt, de 1999. La Corte declaró inaplicable la cláusula constitucional que establecía un límite de 75 años para los jueces que no obtuvieran un nuevo acuerdo del Senado.

El fallo tendría una consecuencia directa sobre el propio Belluscio. Al acercarse a esa edad, decidió renunciar a la Corte en lugar de utilizar el criterio que él mismo había contribuido a establecer.

El 7 de junio de 2005 presentó su renuncia al ministro de Justicia, Horacio Rosatti, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 75 años. Su salida se hizo efectiva el 1° de septiembre de ese año.

Belluscio sostuvo que permanecer en el tribunal invocando aquel precedente supondría beneficiarse de una decisión en la que había participado y que eso representaba para él una incompatibilidad ética. Optó, por lo tanto, por dejar el cargo.

Durante sus últimos meses en la Corte había ocupado la vicepresidencia, desde enero de 2004, cuando Enrique Petracchi asumió la presidencia.

Augusto Belluscio ratificó la condena a los excomandantes de la dictadura y votó en contra de los indultos de Carlos Menem

Una carrera dedicada al Derecho Civil

Belluscio había nacido en Buenos Aires el 10 de junio de 1930. Se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1955 y obtuvo el doctorado en Derecho y Ciencias Sociales en 1960.

Ingresó a Tribunales en 1957 y desarrolló buena parte de su carrera en el ámbito del Derecho Civil. Fue juez nacional en lo Civil y Comercial Federal desde 1965 y en 1974 llegó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, cargo que dejó durante la dictadura.

Su otra gran actividad fue la docencia. Fue profesor de Derecho Civil en la UBA desde 1962 y titular de la cátedra entre 1973 y 1996. Escribió numerosas obras sobre Derecho Civil, Familia y Sucesiones. Su Manual de Derecho de Familiatuvo nueve ediciones y dirigió una obra de nueve tomos dedicada al Código Civil comentado, anotado y concordado, trabajo que le llevó un cuarto de siglo.

Durante la reapertura de las investigaciones por los crímenes de la dictadura también adoptó una posición minoritaria. Junto con Carlos Fayt y Adolfo Vázquez sostuvo que los delitos estaban prescriptos y rechazó la aplicación retroactiva de la convención internacional sobre imprescriptibilidad.

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