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Crisis en la liga riojana

El poder en las sombras de Lule Menem, entre la lealtad a Karina y el riesgo de ser el primer fusible libertario

Martín Menem secretea con su primo Lule, espada de la Rosada que hoy está en el ojo de la tormenta.
31 de agosto de 2025 00:03 h

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La semana transcurrió sin rastros de Eduardo “Lule” Menem en la Casa Rosada. El operador riojano, que se caracterizó siempre por moverse con soltura entre los despachos del primer piso como una sombra inseparable de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, eligió el silencio en medio del escándalo por el caso Spagnuolo. Su ausencia en los pasillos del poder fue leída como un síntoma: el hombre fuerte del armado político de La Libertad Avanza quedó en el ojo de la tormenta y su lugar en el tablero corre riesgo de dejar de ser el mismo

Recién este viernes, Lule volvió a dejarse ver en Balcarce 50, después de varios días en que su invisibilidad fue tan comentada como el poder que pudo cosechar en lo que va del gobierno de Javier Milei. Su única intervención tuvo lugar el lunes, a través de un mensaje en X: “Jamás tuve intervención de ningún tipo en las contrataciones del Andis, ni de manera formal ni de manera informal”, escribió el subsecretario de Gestión Institucional, y agregó que “nadie me mencionó ningún hecho de corrupción, ni tampoco tuve conocimiento alguno de que algo ilícito ocurriera en la Andis ni en ningún otro organismo del Estado”.

El contraste con lo ocurrido en julio es notable. En el cierre de listas de la provincia de Buenos Aires, la familia Menem parecía haber blindado su poder a partir, sobre todo, de arrinconar a Santiago Caputo y dejar a su agrupación, Las Fuerzas del Cielo, reducida a puestos marginales. El clima de esos días transmitía la idea de que la liga riojana había consolidado definitivamente el control político de la campaña y que el asesor presidencial, estratega en las sombras del triunfo de Milei en 2023, quedaba herido.

Un mes después, esa correlación de fuerzas interna parece haberse dado vuelta. La difusión de los audios en los que Diego Spagnuolo habla de presuntos pedidos de coimas y menciona tanto a Karina como a Lule desató un escándalo que puso en aprietos al corazón mismo del mileísmo. El Gobierno reaccionó con la salida inmediata del titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que supo ser el abogado del Presidente en varias causas judiciales, pero el daño se extendió más allá de su área.

Diego Spagnuolo junto a Eduardo "Lule" Menem, Karina Milei y Martín Menem.

Menem lo hizo

De origen político antes que empresario, con cuarenta años de experiencia en el Senado como asesor de sus tíos Eduardo y Carlos Saúl, Lule construyó una carrera en las sombras que lo llevó a ser hoy el principal consejero de Karina. Fue él quien organizó el encuentro de Milei con Carlos Menem en 2019, cuando el exmandatario del PJ bendijo al libertario con la frase “vos tenés que ser Presidente”. Fue él también quien, tras el fracaso de la primera versión de la Ley bases, se convirtió en el sostén de la hermana del Presidente en la rosca cotidiana. Su designación al frente de la Subsecretaría de Gestión Institucional, en febrero de 2024, no hizo más que oficializar un rol que ya ejercía: el de enlace entre Balcarce 50 y el Congreso.

Ahora, el apellido Menem volvió a estar en el centro de todas las conversaciones, ya no sólo por el vínculo de Lule con Karina, sino también por las derivaciones que alcanzan a Martín y al entramado empresarial de la familia. Es que, en 2024, una denuncia ya había vinculado al presidente de la Cámara de Diputados con contrataciones de la droguería Suizo Argentina SA. Aunque la causa fue archivada por el fiscal Carlos Rívolo, el episodio mostró que los negocios de salud y las sociedades vinculadas a los Menem ya habían generado ruido en el pasado reciente. Con los audios de Spagnuolo, esas viejas sospechas reaparecen en un contexto más adverso. Y se suman a otras.

Martín y Lule Menem secreteando en el recinto de Diputados.

Una de ellas es la que se abrió a partir de la licitación de casi 4.000 millones de pesos que Tech Security SRL —empresa fundada en 2005 por Fernando Menem, hermano menor de Martín— obtuvo para custodiar la sede central del Banco Nación. Hasta diciembre de 2023, el titular de la Cámara baja era socio de la firma y recién se desprendió de sus acciones días antes de asumir como diputado. Tech Security ya tenía contratos en clubes de fútbol y en dependencias estatales, pero el salto a la entidad bancaria —donde la vicepresidencia la ocupa Darío Wasserman, figura cercana a Karina Milei— incomodó a propios y ajenos. En el entorno de los Menem leyeron el trascendido, que sucedió en julio a pocos días del cierre de listas bonaerense, como una operación contra ellos y apuntaron automáticamente contra Caputo. En el círculo del asesor presidencial lo negaron, pero reconocían que el episodio terminó de tensar la interna.

En ese sentido, los números también hablan. La declaración jurada presentada por Lule en 2024 mostró apenas $4,8 millones, con una camioneta sin valorar y algunos ahorros en pesos. El contraste con Martín es evidente: el presidente de la Cámara de Diputados declaró más de $1.500 millones en bienes, cinco departamentos y participación en empresas como GenTech Argentina SA.

Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados.

Termómetro correntino

La actual fragilidad de Lule no deja de proyectarse también sobre su primo. Martín, que llegó a la presidencia de la Cámara de Diputados en diciembre de 2023 con el respaldo pleno de Milei, arrastra cuestionamientos internos desde antes del escándalo. En la oposición y también en sectores del oficialismo circula la idea de que su conducción puede agotarse hacia fin de año, con nombres que empiezan a sonar como eventuales alternativas, desde el aliado Cristian Ritondo hasta incluso Miguel Ángel Pichetto.

El caso Spagnuolo abrió además una ventana de oportunidad para Santiago Caputo. El asesor, que había quedado relegado tras el cierre bonaerense, volvió a ganar aire y esa pulseada interna que parecía definida se reabrió. El consultor todoterreno encarna otra lógica a la hora de pensar la estrategia política a nivel nacional: la de sellar acuerdos pragmáticos con gobernadores aliados y administrar con cautela el poder territorial. Lule, en cambio, defiendió desde el vamos la idea de presentar candidatos puros de La Libertad Avanza en todas las provincias, aunque eso implique correr riesgos. Son dos visiones en pugna, que ahora encuentran en la provincia Corrientes su primera gran prueba en una elección ejecutiva.

Santiago Caputo se afilió a La Libertad Avanza en febrero pasado. En la foto, junto a los Milei, Pilar Ramírez y Eduardo "Lule" Menem.

Porque este domingo, en ese territorio gobernado por el radical Gustavo Valdés, Lule se juega mucho. En junio pasado, rompió el acuerdo que Caputo había comenzado a tejer con el mandatario y respaldó la candidatura del diputado libertario Lisandro Almirón. El asesor tenía encuestas que lo ubicaban en cuarto lugar y trató de convencer a Karina de que no era conveniente exponerse a un resultado tan pobre a sólo una semana de las elecciones bonaerenses. Pero el subsecretario de Gestión Institucional insistió con su bandera y logró inclinar la balanza a su favor.

El resultado en Corrientes será leído como un termómetro de poder. Si Almirón confirma los pronósticos negativos, la derrota golpeará de lleno a Lule y puede acelerar su desgaste en el corazón del Gobierno. Si, en cambio, logra sorprender, el riojano podrá reivindicar su estrategia y mostrar que todavía conserva la llave de la política libertaria. Entre tanto, en la Casa Rosada nadie deja de mirar esa elección como algo más que un comicio provincial: es, también, un referéndum interno sobre el futuro del operador que durante décadas se mantuvo en las sombras y hoy, por primera vez, enfrenta la luz más cruda de la política nacional.

PL/MG

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