Cruce con Rodríguez Larreta por los piquetes en la 9 de Julio

Zabaleta, ministro de Desarrollo Social: “No hay que cortar las calles, pero el camino no es amenazar con sacar una asistencia”

El acampe de 48 horas frente al Ministerio de Desarrollo Social, la semana pasada. Podría repetirse.

La amenaza de más protestas contra el Gobierno para que incremente los planes sociales escaló en un nuevo conflicto entre la Nación y la Ciudad. El acampe de 48 horas en la avenida 9 de Julio de la semana pasada llevó a Horacio Rodríguez Larreta a exigir a la Casa Rosada que “quite los planes a quienes corten las calles”, y el propio ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, salió a cruzar al jefe de gobierno porteño.

“No hay que cortar las calles. Tampoco el camino es amenazar con sacar una asistencia a quien lo necesita”, aseguró hoy el ministro nacional a elDiarioAR, y apuntó contra la responsabilidad de la administración de Mauricio Macri por la crisis social previa a la pandemia. “Tomamos una decisión: salir de la crisis que nos dejó la pandemia sanitaria y el gobierno de Macri con la mayor tranquilidad posible y abrazando a los más necesitados, pero también a los comerciantes, a las pymes y a las industrias, que pueden trabajar y producir con la inversión social que se vuelca en la economía”, abundó el funcionario.

Larreta se metió de lleno en el conflicto que la Casa Rosada ya tiene abierto desde hace tiempo con las organizaciones de izquierda –nucleadas en la Unidad Piquetera, y cuyo mayor referente es el Polo Obrero–, en la víspera a la reunión que el jueves tendrán los dirigentes con Zabaleta, de la que no se esperan muchos avances, por lo que sería inminente un nuevo piquete para el miércoles 13 de abril, en la previa al feriado largo de Semana Santa. 

El plan del Gobierno solo contempla “reemplazar planes por trabajo”, lo que significa no otorgar más ayuda social de la existente, y reducirla a medida que se crean nuevos puestos de trabajo. Pero las medidas que contempla como la del “monotributo social” –para formalizar a las personas que trabajan en la economía popular– o la creación de un “compre estatal” –para que las empresas barriales puedan ser proveedoras del Estado e incluso de cadenas de supermercados– están demoradas y ni siquiera fecha de discusión en el Congreso. Por eso la Unidad Piquetera exige ampliar el programa Potenciar Trabajo –que hoy alcanza a 1.2 millones de personas que cumplen jornadas laborales de cuatro horas a cambio de la mitad del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), es decir 16.500 pesos–.

Además, hace poco más de un mes el Ministerio habilitó la posibilidad de que cada beneficiario del programa elija la unidad ejecutora en la que desea trabajar, por lo que muchas personas cambiaron las organizaciones sociales por los intendentes.

“Estamos reorientando la inversión social hacia la producción y el trabajo, vinculando planes con empleo registrado. Toda nuestra política pública está en ese sentido”, aseguró en ese sentido Zabaleta, y ratificó la reunión del jueves con los referentes piqueteros: “Tenemos una reunión para este jueves con las organizaciones de Unidad Piquetera para avanzar en este camino, que ya estamos transitando con otras organizaciones sociales, iglesias, municipios y gobernaciones.

Del corte de calles al manejo de los planes

El pedido de Larreta al Gobierno fue una manera de hacer pública una advertencia que ya la Ciudad le remarcó ayer a la Nación, en una reunión que compartieron –según trascendió– Zabaleta y su par de Seguridad, Aníbal Fernández, con el ministro de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro: la policía local no permitirá que haya nuevos cortes en el tránsito. 

“No puede ser que la única vía de reclamo sea cortar la calle y complicarle la vida a los ciudadanos”, abundó esta mañana en declaraciones televisivas D’Alessandro, que elevó el nivel de las críticas que más temprano había soltado Larreta. “Dijeron que se manifestaban por una necesidad imperiosa porque tenían hambre, y lo que vimos fue una estructura de millones de pesos que se instaló en la 9 de Julio. Eso es un acto político”, apuntó contra las organizaciones sociales, y luego agregó contra el Gobierno: “Se encontró un camino en la interna oficial que permite que algunos dirigentes irresponsables instrumentalicen la necesidad de la gente para hacer lo que hicieron el otro día”.

En la cartera nacional evitaron responder directamente a las críticas de la Ciudad y elDiarioAR intentó comunicarse con Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero, para conocer su postura, pero tampoco obtuvo respuesta.

La marcha de la semana pasada frente a los murales de Eva Perón del edificio de Desarrollo Social fue la segunda movilización en un mes y el preludio de una protesta mayor a mediados de abril, como parte de un plan de lucha “progresivo” de cinco etapas. El fin de semana pasado, Belliboni –referente de la Unidad Piquetera que también integran Barrios de Pie, Libres del Sur y el MST Teresa Vive, entre otras agrupaciones de izquierda y opositoras al oficialismo– advirtió: “Hubo un acampe hace 15 días y no hubo ninguna respuesta. Ahora hubo un acampe de 48 horas. Esperemos que se abra una negociación, porque el próximo no sé de cuánto va a ser”.

MC/CC

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