Un amor inolvidable, la epifanía de Hugo Maradona

Catherine Deneuve en una escena de "Los paraguas de Cherburgo"

0

Tres cosas insisten en mi cabeza por estos días: Los paraguas de Cherburgo, Hugo Maradona y una canción que está por cumplir 50 años. Como siempre, trato de descifrar por qué resuenan y si esos elementos tienen algún vínculo entre sí (ya hablamos alguna vez de esa inercia fallida, un poco rota, de hacer un intento por buscar hilos que organicen eso que en principio se asoma como indefinido; el borde de un desmadre; el croquis de una fuga).

Sin mucha claridad y a tientas, entonces, vamos por partes.

Volví –lo hago seguido porque es una de mis favoritas de todos los tiempos y ahora está más a mano porque la subieron a la plataforma de Mubi– a ver Los paraguas de Cherburgo, la película de 1964 dirigida por Jacques Demy, protagonizada por Catherine Deneuve y Nino Castelnuovo, con música de Michel Legrand. Sumo ese crédito porque se lo merece, en este dramón cantado en el que la banda sonora guía las situaciones y los tres momentos que propone el director para una historia inolvidable: la partida, la ausencia y el regreso.

En la novela Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez (si se distrajeron: comentamos ese libro por aquí), la narradora la describe así: “En la película más romántica que existe, una chica añora a su novio que se fue a la guerra, incluso al descubrir que se le está olvidando su rostro. Habría dado mi vida por él, dice. ¿Cómo es que no estoy muerta?. El musical más triste de todos los tiempos, lo consideró un crítico. Los paraguas de Cherburgo”.

Me resulta más fácil justificar lo que me disgusta que eso que me fascina, como esta película. Tal vez sea la combinación que logra el director, que no se pone declamativo o que le escapa a la idea de hablar de “un gran tema” para encarar en todo caso una forma particular. Lo inesperado después de lo inesperado (¡un musical colorido con la Guerra de Argelia de fondo! ¡una historia de amor que termina con los protagonistas distanciados!). Una apuesta y un riesgo con colores saturadísimos en primer plano, trajes y tomas incandescentes. 

Sí, también hay frases memorables (cuando Guy le dice a Geneviève que la historia que vivieron se convertirá en el más bello de los recuerdos. Un recuerdo que nos ayudará a vivir, o cuando la madre tremenda de ella la quiere convencer de que solamente en el cine la gente muere por amor).

Y, sin embargo, no sé si es por todo eso que esta película me alucina, que vuelvo a verla cada vez que puedo y me deja sin palabras o que pienso que habría que inventar algunas nuevas para hacerle justicia. O será que parte de su encanto está en ese poder paralizante que tiene lo sublime.

A lo sublime, justamente, a lo extraordinario se refieren Lalo y Hugo, El Turco Maradona, hermanos de Diego, en un video que cada tanto vuelve a hacerse viral y comentamos en una comida familiar hace poco. En ese momento son dos nenes de Villa Fiorito que, por ser familiares de un tipo excepcional, reciben una atención excepcional –también– y hablan para las cámaras con un periodista. En un momento se nota que el hombre está con ganas de sacarles alguna declaración que haga llorar a los televidentes. Cuando están por llegar al pico, sin embargo, Hugo lo corta con un no rotundo. Una gambeta maradoniana.

–Turco, ¿vos jugás en Argentinos Juniors?

– Sí.

– ¿De qué jugás?

– De 9.

– ¿Pensás ser como Diego?

– No, nunca pensé en llegar a eso. 

– ¿No?

– Es que mi hermano es un marciano, no se puede discutir. 

Me quedo por un rato con Hugo Maradona y su lucidez prematura. Con la idea de ser Maradona y ver lo extraordinario de costado, o asumirlo como un milagro que pica cerca. Lo inesperado después de lo inesperado, también: tener que convivir con un marciano. Un camino que lo lleva hasta la epifanía.

De una epifanía, podríamos decir –tal vez una bien modesta: de eso también vivimos– habla la canción I Can See Clearly Now, que el músico estadounidense Johnny Nash lanzó con gran éxito en 1972. La volví a escuchar en And Just Like That, es decir, la continuación de Sex and The City, donde suena hacia el final de un episodio donde las protagonistas tienen distintos tipos de revelaciones vitales. Y, listo, se me pegó desde entonces.

Vuelvo a poner de fondo el tema y, pese a su entusiasmo viscoso, no encuentro ninguna claridad. No sé explicar por qué I Can See Clearly Now me engancha a mí, que no suelo creer en los discursos muy optimistas.

Quizás lo que me atrapa sea algo en el ritmo amable –a Nash se lo suele destacar como uno de los primeros cantantes no jamaiquinos en grabar música reggae y llegó a trabajar mano a mano con Bob Marley– o en un intento por convencerse: la letra primero señala que el narrador puede ver todo con claridad ahora que se fue la lluvia y después se pone todavía más afirmativo: va a ser un día brillante (brillante) –lo repite como en coro– de sol. Tanto que encima aparece un arcoíris. Un color que cae del cielo o, una vez más, lo inesperado después de lo inesperado.

Les dejo la canción por acá porque no me voy a quedar sola con esto una y otra vez. Tal vez les sirva para musicalizar esta nueva edición de Mil lianas, que les dejo ya mismo antes de que vuelvan las nubes y se largue un chaparrón.

1. Ray Donovan, la película. Cuando hablamos de enojos y chinches, lo señalé como mi furioso favorito de la televisión. Como decíamos por acá, la serie Ray Donovan tuvo siete temporadas sublimes, con un protagonista “solucionador de problemas” ajenos y coleccionista de líos propios, se caracterizó por contar una historia atrapante. Una serie de acción, sí, pero sobre todo un drama familiar que sin ponerse solemne propone preguntas sobre la identidad, la herencia, la ambición y las heridas.

Con actuaciones muy destacadas de Liev Schreiber y Jon Voight, un padre y un hijo siempre en tensión, en los capítulos se mezclaban escenas de acción –llenas de patadas, negociaciones a los tiros, amenazas bate en mano y numerosas andanzas–, con los inconvenientes de alguien que tiene cuentas pendientes con un pasado que siempre está volviendo.

En febrero de 2020 la cadena Showtime anunció que la serie sería cancelada. Las protestas de los fanáticos alrededor del mundo no se hicieron esperar: en las redes sociales se multiplicaron los pedidos para que la empresa repensara su decisión.

Finalmente, Ray Donovan volvió con un formato especial: un largometraje disponible en la plataforma Paramount +, que retoma la trama tal como había quedado al final de la séptima temporada.

Para quienes siguieron Ray Donovan con entusiasmo como yo, este cierre emotivo, con guiños y sorpresas para todos los personajes será una conclusión a la altura de la serie. Para quienes no la vieron, se trata, entonces, de la excusa perfecta para hacerse una panzada de 82 capítulos y esta película redonda.

La serie Ray Donovan y la película que cierra la historia después de siete temporadas están disponibles en Paramount +. Más información sobre otras series muy esperadas que vuelven por estos días, por acá.

2. Divagar. De Martín Garabal hablamos cuando nos referimos por acá al podcast de humor Un mundo maravilloso, en el que participa y que recomendamos siempre con mucho fervor. (Entre los últimos episodios, les pido que si tienen un rato no se pierdan uno que se llama Los sueños). Ahora acaba de lanzar su primer podcast solista, que se llama Divagar y está producido por la radio Futuröck, donde se propone charlar con personas que admira para conocer más sobre sus procesos creativos.

En el primer capítulo, que ya se puede escuchar en Spotify, Garabal tiene una conversación con la locutora y conductora radial Elizabeth Vernaci. Lejos del vértigo, el hallazgo del podcast –“uno más de entrevistas”, como bromea el conductor– está en sus tiempos pausados y en la simpleza de una conversación entre dos personas que se escuchan sin interrupciones. Con profundidad, pero también con espacio para la risa.

Divagar, con conducción de Martín Garabal y producción de Futuröck, está disponible en Spotify.

3. Olivia Colman por mil. Fue una de las actrices que más trabajó durante el parate que implicó la pandemia. Actuó en muchas series, le puso la voz a personajes animados, interpretó roles de lo más diversos (de un par de reinas británicas a la madre en fuga de la película La hija oscura: todos los climas). Olivia Colman es una de las figuras del momento y también una estrella modesta, que prefiere muchas veces alejarse de los flashes y del ruido que implica la fama internacional.

A modo de homenaje y porque más de una vez destacamos su notable trabajo en este espacio, por acá hice un repaso por series y películas donde la actriz británica se luce y están disponibles en streaming argentino. Aviso esto, de paso, porque cuando vieron la nota en elDiarioAR me mandaron sus comentarios varios fans de Broadchurch y Peep Show, que supieron estar en el menú local, pero que fueron levantadas de las plataformas.

Por acá, una selección con siete series y películas con Olivia Colman para ver por streaming.

¡Hasta la próxima!

Mil lianas también se puede leer como newsletter. Para recibirlo por correo electrónico cada viernes pueden suscribirse por acá.

AL

Etiquetas
stats