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OBITUARIO

Murió Daniel Ellsberg, el filtrador de los papeles del Pentágono y símbolo de la libertad de prensa

Daniel Ellsberg durante su testimonio en el Congreso en julio de 1971

María Ramírez

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Daniel Ellsberg pasó la primavera de 1969 entregado a dos misiones que le cambiaron la vida: leer los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam y estudiar a Gandhi. Ese otoño, cuando aún trabajaba como analista para un think-tank del Pentágono, contaba que creía que iba a perder la vista de tanto mirar a la luz verde de la fotocopiadora con la que duplicó miles de documentos de la filtración más famosa de la historia.

Cuando copié los papeles del Pentágono en 1969, pensaba que podía pasar el resto de mi vida en la cárcel. Era un destino que estaba dispuesto a aceptar si eso suponía acelerar el final de la guerra de Vietnam, por muy improbable que parecería”, escribió en un mensaje en marzo a amigos y periodistas con el que anunció que tenía un cáncer terminal. Ellsberg murió este viernes con 92 años, apenas tres días después del aniversario de la publicación de la exclusiva que cambió su vida y sigue siendo un hito para la libertad de prensa y la vigilancia del poder. 

En marzo de 1971, se puso en contacto con el New York Times y un periodista que le podía entender por su intensidad y por haber vivido también la guerra, Neil Sheehan. Ellsberg llevaba meses hablando con políticos en el Congreso para intentar convencerlos de que publicaran los documentos que mostraban los errores y las mentiras de los gobiernos anteriores sobre la guerra de Vietnam. Incluso intentó reunirse con Henry Kissinger, el secretario de Estado y con quien también había trabajado. Kissinger dijo después que Ellsberg era “el hombre más peligroso de Estados Unidos”. El presidente Richard Nixon, que ni siquiera salía en los documentos porque concernían a años anteriores a su presidencia, se obsesionó con “destruirlo” y cargó contra él con insultos antisemitas.

Ellsberg había nacido en una familia de inmigrantes judíos rusos en el Medio Oeste. Su vida había estado marcada por la tragedia desde adolescente por la muerte de su madre y su hermana en un accidente de tráfico cuando su padre se durmió al volante. Los estudios y luego el ejército le habían dado un sentido de disciplina y misión a su vida.

La máquina incesante

Cuando se trató de denunciar los abusos de poder, Ellsberg quería hacer lo correcto. Lo había intentado por las vías institucionales, pero los mismos políticos le aconsejaron que fuera al Times, aunque eso supusiera saltarse la ley. No era un secreto para nadie su decepción con demócratas y republicanos.

En un pequeño y mal aislado apartamento en el centro de Cambridge, sede de la universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Ellsberg tecleaba sin cesar, para incomodidad de sus vecinos, artículos y cartas de opinión sobre la guerra que más le indignaba. Patricia Marx, heredera de un imperio juguetero y con la que se casó en 1970, era igualmente activista contra la guerra. Patricia también había trabajado como reportera.

Nadie en el círculo de amigos y conocidos de Ellsberg desde que se había mudado a Cambridge para un puesto en el MIT como investigador asociado por el que cobraba 20.000 dólares al año, tenía que preguntar en junio de 1971 qué le preocupaba a Ellsberg. Todos sabían que era la guerra en Vietnam. Cada hora que Ellsberg pasaba despierto estaba dedicada a su causa. Participaba en protestas y encuentros contra la guerra. Se pasaba horas al teléfono”, escribe Harrison E. Salisbury en Without Fear Or Favor, publicado en 1980 y todavía hoy uno de los libros más detallados sobre la revelación de los papeles del Pentágono. El problema no era, según insistía Ellsberg, que Estados Unidos hubiera sido de manera inexorable arrastrado a otra guerra, sino que la única obsesión de los cuatro últimos presidentes fuera evitar una derrota “contra el comunismo” antes de unas elecciones. 

Él mismo había abrazado la carrera militar de manera entusiasta como marine después de graduarse en Economía en Harvard, pero la experiencia en Vietnam lo había cambiado. Había trabajado en el campo de batalla también intentando asesorar al Departamento de Defensa sobre el avance de la campaña y había visto en primera fila cómo los políticos escondían los desastres allí. Poco a poco, decidió que su vida estaría dedicada a la lucha contra la guerra y la proliferación de armas nucleares.

La exclusiva

El 13 de junio de 1971, el New York Times empezó a publicar extractos de  las 7.000 páginas del informe que detallaba tres décadas de errores y engaños de los gobiernos estadounidenses en Vietnam y el resto de la región. El Washington Post le siguió unos días después -Ellsberg también fue su fuente- y después otros periódicos en solidaridad por la denuncia de la Administración Nixon que dio lugar a una de las sentencias clave del Tribunal Supremo en defensa de la libertad de prensa.

Ellsberg no se escondió, se identificó como fuente, dio entrevistas en la televisión y se entregó a la policía. Fue acusado y procesado, pero el juicio fue anulado en 1973 por el uso de pruebas contra él obtenidas de manera fraudulenta por parte de la Administración Nixon, incluyendo pinchazos telefónicos y el asalto de la oficina de su psiquiatra. Ese atraco fue obra de algunos implicados después en el asalto de la sede del partido demócrata en el hotel Watergate y fue una pieza clave en la red de escándalos que acabarían con la dimisión de Nixon como presidente el 8 de agosto de 1974. 

El mundo de 2023

El filtrador más famoso pasó el resto de su vida luchando como activista pacifista y en defensa de la libertad de expresión, especialmente de quienes se atrevían a denunciar los abusos gubernamentales.

En su última entrevista, en el New York Times, mostraba su tristeza por el mundo que veía a su alrededor marcado por la guerra y la amenaza nuclear.

Dejo el mundo en un estado terrible, y terrible en todos los aspectos en los que he intentado ayudar a mejorar a través de los años. El presidente Biden tiene razón cuando dice que este es el momento de mayor peligro por lo que se refiere a la guerra nuclear desde la crisis de los misiles. Este no es el mundo que esperaba ver en 2023. Y es lo que es”, dijo en la entrevista este marzo. “Mi lucha de los últimos 40 años para evitar la perspectiva de una guerra nuclear no ha dado muchos resultados. Pero me gustaría decir que no se me ocurre ninguna otra manera mejor de usar el tiempo”.

Daniel Ellsberg nació el 7 de abril de 1931 en Chicago y murió el 16 de junio de 2023 en Kensington, California.

LC

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