La protesta de jubilados volvió a ser reprimida frente al Congreso
La movilización de los miércoles de jubilados volvió a ser dispersada por la fuerza este miércoles frente a la Auditoría General de la Nación (AGN), a pocos metros del Congreso.
El operativo, a cargo de la Policía de la Ciudad con apoyo de fuerzas federales, incluyó uso de palos, escudos y gases, y dejó varias personas heridas, entre ellas una mujer que se descompensó y un jubilado trasladado por el SAME tras recibir gas pimienta en el rostro.
Según testimonios reflejados por moviles televisivos, el conflicto se inició cuando efectivos intentaron demorar a un acompañante terapéutico que se encontraba en la protesta. La concentración no superaba las 50 personas y se desarrollaba sobre una vereda lindera al Palacio Legislativo.
Videos difundidos por C5N registraron el momento en que un agente empujó a un jubilado que caminaba con muletas, provocando su caída.
Tras ese episodio, el efectivo se refugió dentro del edificio de la AGN. Cuando otros manifestantes se acercaron a reclamar por lo ocurrido, un grupo de choque avanzó sobre la protesta y comenzó la represión.
Durante el operativo, jubilados y acompañantes fueron asistidos por quemaduras e irritaciones provocadas por los gases. “El pueblo tiene que salir a manifestarse, esto no da para más”, dijo un jubilado en uno de los videos difundidos por el canal de televisión.
La protesta se inscribe en un marcado deterioro de las jubilaciones: según el CEPA, en el último trimestre de 2025 los haberes quedaron por debajo del nivel de la gestión anterior —2,3% sin bono y 16,8% con bono— y la jubilación mínima alcanzó en diciembre $340.886, aunque con la fórmula previa habría sido 27,4% más alta.
El informe advierte que la movilidad atada al IPC impide recuperar poder de compra, en un contexto de bono congelado desde marzo de 2024 y del veto presidencial a una ley que buscaba mejorar ingresos y ampliar derechos previsionales.
Aunque el Presupuesto 2026 prevé un aumento real del 6% para las jubilaciones, la Oficina de Presupuesto del Congreso advierte que, si el bono sigue congelado, la mínima caería 1% en términos reales y el resto de los haberes subiría 2,2%, siempre que se cumpla la inflación proyectada.
En ese contexto, las marchas de los jubilados, que se repiten cada miércoles, expresan el reclamo por ingresos insuficientes y denuncian el uso de la fuerza frente a protestas que definen como pacíficas.
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