La CGT sale a la calle con una movilización masiva contra la reforma laboral y réplicas en todo el país
La Confederación General del Trabajo se prepara para una movilización clave este miércoles frente al Congreso de la Nación, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. La convocatoria coincidirá con la apertura del debate legislativo en el Senado de la Nación y se inscribirá en un escenario de conflictividad gremial en ascenso, atravesado por la pérdida salarial y por crecientes reclamos de acción directa contra la iniciativa oficial.
El anuncio lo realizó el viernes Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, quien recordó que la central obrera activó un plan de acción desde diciembre, cuando el Ejecutivo presentó el proyecto de “modernización laboral”. “Apenas se presentó este proyecto de pretendida ‘modernización laboral’, el 18 de diciembre, realizamos una convocatoria multitudinaria en Plaza de Mayo, que fue replicada en cada una de las provincias”, afirmó.
Según explicó, aquella movilización marcó el inicio de una etapa de confrontación con el Gobierno frente a una iniciativa que, desde la mirada sindical, afecta derechos laborales centrales y redefine la relación entre capital y trabajo. El nuevo punto de inflexión se produjo con la confirmación del tratamiento parlamentario. “Dado que el próximo 11 de febrero se va a abrir la sesión de debate, en la Cámara de Senadores, vamos a movilizar a la plaza del Congreso para llevar adelante nuestra protesta”, sostuvo.
La CGT convocará a concentrar a partir del mediodía frente al Congreso, con la participación de sindicatos confederados, federaciones y organizaciones gremiales de distintos sectores. “Esa movilización será multitudinaria y contundente, con todos los trabajadores y sus organizaciones gremiales”, remarcó Sola, y subrayó que el objetivo será interpelar de forma directa a los legisladores.
En paralelo, la central definió una jornada de movilización federal, con protestas frente a las casas de gobierno provinciales. “Frente a cada una de las casas de gobierno de las provincias el mismo día se llevará a cabo una similar movilización para demostrar también en todo el país nuestro rechazo a esta propuesta de ley”, indicó el dirigente.
La convocatoria cegetista se produce en un contexto de presión creciente desde las bases y desde gremios combativos, que cuestionan la falta de definiciones más duras frente al avance legislativo del proyecto. Mientras la CGT anunció la movilización, otros sectores ya resolvieron medidas de fuerza concretas.
El frente de sindicatos estatales encabezado por ATE convocó a un paro nacional para el mismo miércoles, con movilizaciones simultáneas en todo el país, y advirtió que no esperará el avance del debate para salir a la calle. Desde ese espacio señalaron que la reforma también afecta de lleno al empleo público y habilita la profundización de esquemas precarios como el uso de monotributistas en organismos estatales.
En la misma línea, el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, pidió a los gobernadores no convertirse en “verdugos de los trabajadores” y anticipó un paro si la reforma avanza. “No hay un solo artículo de esa ley que sea favorable a los trabajadores”, afirmó, y sostuvo que la respuesta sindical debe ser previa y simultánea al tratamiento legislativo.
También desde los gremios industriales se multiplicaron las señales de ruptura con la estrategia moderada. La UOM alineó a sindicatos dentro y fuera de la CGT para definir un plan de lucha común y cuestionó la falta de movilización frente a lo que definieron como una ofensiva estructural contra los derechos laborales. En ese espacio se debatió la adhesión al paro del día del tratamiento y la necesidad de rodear el Congreso con columnas de trabajadores.
Los Aceiteros, por su parte, confirmaron que irán a la huelga si la ley avanza. “Hay que salir a la calle ahora”, sostuvo su secretario general, Daniel Yofra, quien expresó una abierta desconfianza hacia el Congreso. “No tengo esperanzas en los legisladores. Ya han demostrado que pueden votar en contra de los trabajadores fácilmente”, afirmó.
El telón de fondo del conflicto es la pérdida sostenida del poder adquisitivo. Según datos del Indec, los salarios registrados subieron 25,6% entre enero y noviembre de 2025, frente a una inflación del 27,9%, lo que implicó una nueva caída real. En sectores como el transporte, el deterioro fue mucho más profundo: los choferes de la Línea 60 acumularon una pérdida real del 61,87% en dos años y continúan sin paritaria.
En ese marco, la reforma laboral se discute mientras los ingresos pierden contra los precios y se profundiza la precarización. Uno de los puntos más cuestionados del proyecto es el llamado banco de horas, que permitiría a las empresas reorganizar unilateralmente la jornada laboral. “El banco de horas lo decide el patrón, no el trabajador”, advirtió Sola, quien calificó el esquema como inconstitucional y regresivo.
Mientras el Javier Milei apuesta a aprobar la reforma en sesiones extraordinarias sin cambios sustanciales, el movimiento obrero ingresa en una fase de coordinación forzada por la urgencia. La movilización del miércoles aparece así no solo como una protesta contra el proyecto, sino como una respuesta a la presión interna de los gremios que exigen pasar del rechazo discursivo a la acción directa.
Hasta el cierre de esta nota, la CGT mantuvo la convocatoria sin modificaciones. La central confirmó que la concentración comenzará al mediodía y que las movilizaciones provinciales se realizarán en simultáneo. El Senado abrirá el debate con la protesta en la calle y con paros ya definidos por sectores clave, en un escenario donde el conflicto dejó de ser potencial y se volvió inmediato.
JJD
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