Opinión - Economías

La actividad se recupera, pero revela las debilidades de la economía

Los nuevos precios de los productos primarios aportarán divisas extra a lo proyectado originalmente

El país ha retornado a los niveles de actividad pre Covid. Sin embargo, muchas características son diferentes a las condiciones iniciales de aquel 20 de marzo. Algunas negativas, como mayor informalidad y una asignación poco eficiente de recursos, principalmente trabajo aplicado a sectores poco productivos. Los indicadores socioeconómicos constituyen otra materia pendiente en la recomposición. Pero no todo es negativo, en términos macroeconómicos el país ha logrado el superávit comercial y de cuenta corriente.

Con reservas en niveles mínimos, la economía funcionará gracias al flujo. Los nuevos precios (la soja cotiza US$600 por tonelada en Chicago), aportarán alrededor de US$1.500 millones a las exportaciones respecto a lo proyectado originalmente. Eso representa unos 2 puntos de las importaciones domésticas. Dada la histórica elasticidad ingreso-importaciones, esto le da un aire a que la recuperación de la actividad no se vea estrangulada solo por la falta de divisas que surgen del balance comercial. En términos concretos, esos dólares alcanzan para que la economía se expanda un 3,5% (0,8 puntos porcentuales por encima del nivel del último trimestre 2021).

La razón de un alivio tan magro pese a la super soja de 600 dólares se debe a que las cantidades exportadas están afectadas por la corriente La Niña, que deprimió el volumen exportado del complejo sojero en 13% en volumen. Y eso todavía queda a la espera de ver qué sucede con las lluvias en las próximas semanas. 

Puede aparecer una pregunta sobre este punto: ¿por qué es necesario acumular US$5.000 millones de reservas, como exige el FMI? ¿No es mejor destinarlo a importar? Los bancos centrales tienen reservas para atenuar fluctuaciones por ataques especulativos que puedan ser transitorios. En este caso, ya con las restricciones a la cuenta financiera no tiene sentido hacer ese colchón. 

Sin embargo, es necesario por varios motivos. En primer lugar, para ir construyendo una posición de fortaleza del Banco Central que le permita ir retirando gradualmente estas restricciones que impiden la inversión extranjera directa y afectan distorsionando el resultado comercial. En segundo lugar, porque la liquidez es necesaria cuando los mercados están incompletos o fallan. En Argentina no hay mercados de seguros adecuados, mercados de crédito, etc. Por ejemplo, si no hay disposición a refinanciar el flujo de vencimientos del Tesoro es bueno tener stock para afrontar pagos y disipar dudas de voluntad y capacidad de hacer frente a las obligaciones. 

Lo que hay que notar es que el país muestra una debilidad al estar aún dependiendo de condiciones externas tan cambiantes. El clima es un factor que sigue siendo decisivo para determinar el valor de las exportaciones, algo que acentuará su volatilidad en los años venideros de la mano del cambio climático. La liquidez internacional es otro factor que está fuera de nuestro control, un aumento de las tasas en Estados Unidos nos puede afectar negativamente dada la correlación negativa con el precio de las materias primas. Sobre este punto también es esperable mayor volatilidad. Así se pueden citar otros ejemplos, como la demanda relativa mundial esperada. 

Así lo que hoy se festeja como una buena noticia que es el precio de la soja en niveles elevados no es más que una muestra de la fragilidad de la economía. La estructura productiva poco diversificada, una deuda histórica que el país no puede solucionar y un debate que aún no logra calar en la discusión con la suficiente fuerza. La transición demográfica de algunos países de Oriente y África parece que sostendrán la demanda de alimentos en el largo plazo, pero la volatilidad de los precios y las cantidades de estos productos es alta. 

La productividad del sector puede ser tan o más elevada que la del sector servicios e incluso algunas industrias. Así, una primarización de la economía con una buena inserción no es del todo negativa, pero viene con una cuota de inestabilidad importante sobre políticas domésticas ya bastante erráticas con el ciclo político local. ¿Es necesario industrializar al país? La mayoría de los países desarrollados pasaron por un período de industrialización pero actualmente son productores de servicios de alto valor agregado. Quizás el país se pueda saltear esa etapa. 

Por lo pronto, mientras el mercado siga mostrando precios elevados para los productos agropecuarios no se hará la transición a una economía más compleja. Queda ahí la discusión acerca de si es necesario el rol del Estado. Aunque si bien no sea para elegir otros sectores e impulsarlos, entonces para mitigar los efectos sobre la volatilidad macro del precio y cantidades exportables de bienes primarios. 

Las dificultades al final se terminan encontrando en instituciones básicas de funcionamiento: los mercados incompletos (seguros para el agro, seguros de cambio, etcétera), los mercados que fallan (deuda, crédito) y la falta de consistencia política. Exigir un fondo anticíclico suena raro en un país de tan pocos acuerdos y donde nunca cierran las cuentas públicas. Temas que se pueden solucionar, pero requieren de una disciplina y organización completamente distinta a la que la política y las políticas de las últimas décadas han logrado desarrollar, por lo menos, en estos últimos 10 años.

DT

Etiquetas
stats