Cambios de hábitos de consumo

En medio de la dispersión de precios, los supermercados mayoristas permiten ahorrar entre 5% y 20% y le dan pelea a la inflación

Además de quienes compran para restoranes, crece el público que va a comprar para su casa.

"Vengo los lunes. Bien temprano están sólo los que tienen restoranes, así que tengo casi todo el supermercado para mí". Susana tiene 67 años y una jubilación de 72 mil pesos. "Antes iba a los supermercados comunes pero hace un año que agarré este hábito. Vivo a cuatro cuadras así que con el chango me arreglo bien", explica, apoyada sobre ese chango en el que ya hay yerba, leche, galletitas de agua, shampoo y crema de enjuague.

Susana no es la única que recorre en modo minorista la sucursal que la cadena Supermayorista Vital tiene en Villa Ortúzar. Marcela aprovecha el bache que hay entre la entrada de sus hijos a la escuela y su primera reunión laboral por Zoom. "Vengo una vez por quincena, a comprar las cosas más de almacén y las de limpieza. Parece que no pero te ahorrás una plata", sostiene.

En una recorrida por este supermercado de techos altos en el que vuelan palomas y van y vienen mini-grúas con cajas de cartones de leche y de paquetes de arroz de los de 10 kilos se confirma eso que Susana y Marcela adoptaron como hábito: respecto de los "precios congelados" establecidos por la Secretaría de Comercio Interior hay productos que pueden resultar entre un 5% y un 20% más baratos, incluso si se compra sólo una unidad.

Es, por ejemplo, el caso de la harina leudante Blancaflor de un kilo, publicada en la lista elaborada por el Estado a 81,70 pesos y disponible en el supermercado a 69 pesos: el "precio congelado" es 18% más caro que el del mayorista. En el caso del puré de papas instantáneo Knorr, también incluido en los 1.432 productos con precio fijo hasta el 7 de enero, esa lista lo ofrece 17% más caro que la sucursal de Vital. En productos como la lavandina Ayudín de un litro la diferencia es de 6% y en el caso del envase de 16 toallitas higiénicas Always, la lista las publica 10,5% más caras que lo que se consigue en la góndola del mayorista.

"No me queda cerca pero venimos con mi hija una vez por mes. Es mucho más fácil ir al súper que tenés cerca pero cada vez hay que buscarle más la vuelta a los precios. Compro lo de limpieza acá, algunas cosas de las que van a la alacena y lácteos. Y ahorro una plata que necesito para cubrir otras cosas que aumentan más", sostiene Fernando, de 64 años y vecino de Villa Pueyrredón. Lleva una lupa en el bolsillo de la camisa. La usa para mirar los precios en las góndolas y estar seguro de que hace sus cuentas en base al precio minorista y no al mayorista.

Con la lupa de nuevo en el bolsillo, hojea la revista de ofertas del supermercado apenas entra. "Así sé qué gondolas recorrer", explica. Y suma: "Algunas cosas compro yo solo, pero las que compramos para mi casa y para las de mi hija tenemos precio al por mayor y todavía conviene más. Lo hacemos sobre todo con las cosas de limpieza". Comparados con los precios mayoristas de esta sucursal, algunos "precios congelados" pueden resultar hasta 30% más caros.

No todos los productos que integran la lista elaborada por el área que conduce Roberto Feletti está disponible o más barata en el supermercado mayorista. "Hay cosas que compro en el supermercado común no sólo porque está más cerca y para no cargar tanto desde acá, sino porque ahí consigo lo de Precios Cuidados y acá no", describe Susana.

Apenas publicada la lista oficial de "precios congelados", elDiarioAR pudo confirmar a través de una recorrida por algunos supermercados que los productos que ya eran parte de ese programa estaban efectivamente en la góndola al precio anunciado en el listado oficial. Sin embargo, otros se vendían hasta 25% más caros que lo publicado.

"Da trabajo andar buscando precio pero es la única manera de hacer que la plata alcance", se queja Susana. Recorre el supermercado mayorista, que se ya se le volvió un hábito en la Argentina del 52,5% de inflación interanual.

JR

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