Parates por falta de importados, meta de inflación de menos del 6% y promesa de ajuste y mangazo al FMI

Alejandro Rebossio Panorama económico rojo

El pasado martes, en una reunión caliente de la junta directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) por la continua falta de insumos para la producción, uno de los vicepresidentes de la entidad, David Uriburu, del grupo Techint, planteó la alarma por la “escasez y la disponibilidad de dólares”. De nada sirvió que hace tres semanas el ministro de Economía, Sergio Massa, les prometiera una solución a los empresarios reunidos en la conferencia anual de la UIA. Ni el secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini, ni el subsecretario de Política Comercial, Germán Cervantes, están liberando las importaciones necesarias para el campo, la industria, la minería, el sector tecnológico y hasta para una obra fundamental como el gasoducto Néstor Kirchner.

Massa: “Los que piden devaluación están destruyendo el valor de sus compañías”

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Algunas de las compras externas que requiere este proyecto que está levantando Techint y otras tres constructoras se habilitaron, pero otras están en camino. Así es que el comunicado final de la junta de la UIA advirtió: “Persisten muchas y graves dificultades para el acceso a insumos, el pago efectivo a proveedores del exterior y la falta de financiamiento para los plazos establecidos. Los integrantes de la Junta Directiva fueron coincidentes en manifestar su gran preocupación y señalaron el impacto negativo que está generando en los sectores industriales de todo el país comprometiendo la continuidad de procesos productivos. Además destacaron la necesidad de que el nuevo sistema ya implementado debe generar previsibilidad, evitar toda forma de discrecionalidad así como también permitir planificar la producción de cara a 2023”.

Por lo menos cinco empresas están sufriendo faltantes cruciales de insumos productivos extranjeros y que por eso algunas paran líneas de producción, otras adelantan vacaciones y están las que directamente suspenden personal.

¿Qué habrán querido decir con “discrecionalidad? Algún lobbysta descartó pedidos de coimas de altos funcionarios, recordó que tradicionalmente ha habido mangazos de la burocracia de la planta del Estado, pero advirtió que ahora se encuentra con que nadie le contesta los mensajes y recuerda que con anteriores secretarios de Comercio del kirchnerismo, como Guillermo Moreno y Augusto Costa, había más diálogo. El mismo lobbysta advierte que por lo menos cinco empresas para las que trabaja están sufriendo faltantes cruciales de insumos productivos extranjeros y que por eso algunas paran líneas de producción, otras adelantan vacaciones y están las que directamente suspenden personal. A un laboratorio, por ejemplo, le falta un ingrediente que solo se consigue en el exterior para elaborar un medicamento clave para determinada dolencia. Una de las pocas fabricantes locales de vasos de papel para cadenas de restaurantes y confiterías amenaza con despidos. Una pyme de maquinaria invirtió US$ 300.000 hace seis meses para hacerse de una inyectora de plástico, pero ahora está parada por falta de materia prima. Otra que produce pegamento para cajas de remedios ya no recibe más mercadería de su proveedor surcoreano, cansado de no cobrar los últimos envíos, y elabora los cálculos para indemnizar a su personal antes de fin de año.

Un empresario del calzado reconoce suspensiones por falta de insumos y que ante la ausencia de dólares oficiales el sector comienza a manejarse con el dólar blue, un 80% más caro en pesos, lo que impacta en la inflación que Massa quiere bajar a menos del 6% en este último bimestre del año, a menos del 5% en el primero de 2023 y al menos del 4% en marzo-abril. No por nada la Cámara de la Industria del Calzado (CIC) y el sindicato del sector están por elevar un planteo conjunto al Gobierno porque se acabó el stock de materia prima y no hay para arrancar la producción de zapatos de invierno. No es la única rama industrial en esta situación. “Hay paradas algunos días por falta de insumos, lo ves en las automotrices y demás, y la planificación de la producción se hace día a día dependiendo los insumos que tenés, ya sean nacionales o importados. Esto se debe a que las cadenas de entrega de producto nacional está casi rota”, advierte un integrante del comité ejecutivo de la UIA, que está por encima de la junta directiva. “Todos los proveedores nacionales tenemos problemas con los insumos en general y por eso las entregas no se hacen en tiempo y forma. Yo tengo línea de productos que por falta de insumos hace dos meses no las fabrico y, por lo tanto, no cumplo los pedido que tengo. Tengo quiebres de stock de producto terminado”, agrega el dirigente. En la entidad fabril advierten de que tanto parate amenaza con un freno en una economía que venía creciendo al galope, al 6,2%, en los primeros nueve meses del año.

Pero Massa mantiene la fe y la esperanza, como diría su rival interno Daniel Scioli, embajador en Brasil al que hace poco lo elogió por conseguir un pacto energético con ese país. En el equipo económico, que mañana cierra su misión de cuatro días en el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo fundamentan así. Recuerdan que la inflación de octubre fue del 6,3%, pero la núcleo, sin contar los impactos estacionales o los aumentos de tarifas, estuvo en 5,5% y el índice de precios mayoristas, en 4,8%, lo que indica, según ellos, una menor presión de los costos para las empresas. Teniendo en cuenta eso confían en que noviembre cerró en 5 y algo, no en 6 o más. También lo atribuyen a la implementación de Precios Justos, que incluye el congelamiento de 2.000 productos de consumo masivo y la actualización al 4% mensual por cuatro meses de los restantes 30.000 artículos que se ofrecen en los grandes supermercados. De almacenes y mercados chinos, donde consumen los más pobres, bien gracias.

En el Gobierno esperan que impacte de una vez por todas el acuerdo de precios textil y se sume el pacto con las petroleras de remarcar hasta 4% mensual de diciembre a marzo. Eso sí, tanto funcionarios como empresarios de la nafta y el gasoil desmienten que el Gobierno se haya comprometido a no elevar el dólar oficial por encima de ese nivel. Incluso en noviembre el tipo de cambio subió por encima de la inflación porque el equipo de Massa y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, son concientes de que con el atraso cambiario no sumarán reservas y que estas son necesarias para calmar los precios y evitar un parate económico. La idea es ir bajando la brecha cambiaria mediante un descenso de la inflación y con una suba gradual del dólar oficial, sin saltos bruscos que impacten en los precios y obliguen a reabrir paritarias. Hace una semana, en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), Massa criticó al “club de la devaluación”, sin nombrar con apellido a los empresarios que reclaman un incremento brusco del dólar oficial.

En plan de acumular reservas, además del nuevo dólar soja, este miércoles el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó US$ 500 millones para el Central. Massa también espera que en febrero, aunque quizá se atrase a marzo, ingresen US$ 1.800 millones de la licitación del 5G. Hay reuniones permanentes para preparar los pliegos entre los funcionarios del Ente Nacional de Comunicaciones, que encabeza Claudio Ambrosini, y la secretaria de Innovación Pública, Micaela Sánchez Malcolm, con la española Telefónica, Telecom (de Clarín) y Claro (del mexicano Carlos Slim). Se prevé que el Estado además las obligue a desplegar la nueva tecnología de Internet en todo el país. No habrá discriminación de proveedores para las telefónicas: podrán contratar a las chinas Huawei y ZTE, a pesar del reclamo de Estados Unidos, pero también el sistema Open RAN, que promociona el gobierno de Joe Biden, o a las europeas Nokia y Ericsson.

El ministro de Economía ataca a su antecesor Martín Guzmán diciendo que al segundo trimestre dejó un déficit fiscal primario (antes del pago de la deuda) del 12,4% del PBI y que él lo enderezó hasta alcanzar la meta del 2,5% que se acordó con el Fondo.

El ministro de Economía ataca a su antecesor Martín Guzmán diciendo que al segundo trimestre del año dejó un déficit fiscal primario (antes del pago de la deuda) del 12,4% del PBI y que él lo enderezó para bajarlo hasta alcanzar la meta del 2,5% comprometida con el Fondo a fin de 2022. Además del ajuste de tarifas de energía y agua, también puso techos presupuestarios a todos los ministerios, terminó con las asistencias del Tesoro, absorbió los créditos no ejecutados de todas las dependencias del Estado y congeló la contratación de personal. Pese a que atribuye el rojo extraordinario de Guzmán al impacto de la guerra de Ucrania en las importaciones de gas, el equipo Massa ha desistido de pedir al FMI relajar la meta de 1,9% para 2023, por su eventual impacto negativo en el mercado, y se concentrará en reclamar que se reduzcan los sobrecargos de los intereses de la deuda con el organismo. En la reciente cumbre del G20 en Indonesia, Ucrania lo solicitó para sí, pero otros países quieren el mismo beneficio, desde la Argentina hasta Egipto. En la actualidad, nuestro país le abona un interés del 7,5%, por impacto del alza de tasas internacional contra la inflación, mientras que al BID y al Banco Mundial se le paga entre 3% y 4%. Antes de que termine el año, en la reunión de directorio del Fondo podría tratarse el asunto. Por lo pronto, el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, busca cubrir el rojo pidiéndole a provincias y municipios superavitarios que cambien sus plazos fijos por títulos de deuda de corto plazo.

Massa espera acotar el déficit con más ingresos. Por eso apuesta a firmar en los próximos días el acuerdo con Estados Unidos para intercambio automático de información tributaria. Ante la amenaza de que los evasores con fortunas en territorio norteamericano queden expuestos y pierdan todo, el jefe del Palacio de Hacienda quiere ofrecerles un blanqueo, que a su vez le reporte recaudación extra, y para ello busca resucitar el proyecto de ley del senador Oscar Parrilli para crear un fondo para pagarle al Fondo, que incluía una amnistía fiscal. Massa se jacta de que está a punto de conseguir un pacto que “ni Mauricio Macri lo logró”, pese a sus buenos nexos con Washington. ¿Será que al ex presidente no le interesaba hallar a los que esconden su riqueza en la principal economía mundial? El Gobierno sospecha que muchos que entraron al blanqueo de la gestión Macri en 2016-17 no registraron sus tenencias en Estados Unidos. Entre los nombres de los que adhirieron a esa amnistía y la prensa reveló figuran Alfredo Coto, Javier Madanes Quintanilla, Marcelo Mindlin, Gianfranco Macri -ahora investigado por la Justicia porque presuntamente blanqueó fondos de su madre, Alicia Blanco Villegas, impedida de hacerlo por su lazo familiar directo con el entonces presidente-, Nicolás Caputo, el ex ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, los banqueros Sebastián y Matías Eskenaziejecutivos del grupo Techint

El ministro confía en que si logra su objetivo de bajar la inflación en forma gradual al 3% para abril, el Frente de Todos arrancaría el proceso electoral con “recuperación del ingreso”, paritarias mediante. Las tarifas subirán, ya no es un tabú para el kirchnerismo, como tampoco lo es más el dólar soja, pero se elevarán menos que la inflación y los sueldos para las clases media y baja en 2023. Con plata en el bolsillo y alza de precios en descenso, se puede ganar la elección, confían en el oficialismo. Para parte de la CGT, Massa es el candidato presidencial preferido, más que Cristina Fernández de Kirchner, y mucho más que Horacio Rodríguez Larreta o muchísimo más que Patricia Bullrich, opositores con los que, de todos modos, tienden puentes de diálogo por las dudas que se confirmen las predicciones generalizadas de victoria del PRO. Aunque la derrota inicial de la selección con Arabia Saudita y los triunfos posteriores demuestran que no hay que confiarse y se debe trabajar con esfuerzo para lograr resultados. A esperar a Australia.

AR

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