Qué es y para qué puede usarse el swap con China que negocia el Gobierno

El swap con China representa más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central

Alberto Fernández anunció ayer en la apertura de las sesiones ordinarias que recibió “la confirmación” de que el gobierno Chino accedió al pedido de ampliación del monto y los usos del swap, un pedido el Presidente hizo personalmente en su reciente visita oficial a Beijing. De todos modos, los detalles técnicos de esta herramienta, que contribuiría a “fortalecer la estabilidad cambiaria” todavía están en discusión y no hay un plazo previsto para concretarse, aunque en el Banco Central anticiparon que “cuanto antes, mejor”.

¿Qué es el swap? 

El swap (que en inglés significa “intercambio”) es un mecanismo por el cual dos agentes se comprometen a intercambiar un monto de dinero en sus respectivas monedas por determinado plazo. En este caso, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China (BPC) canjean pesos por yuanes. 

El primer swap con China fue negociado en 2009 por el entonces presidente del BCRA Martín Redrado y renovado luego por Juan Carlos Fábrega, en 2013, y por Federico Sturzenegger, en 2017. 

Actualmente la Argentina tiene vigente un swap con China equivalente a US$20.600 millones, a los que este nuevo acuerdo sumaría US$3.000 millones más, que representa casi la casi la mitad del déficit comercial que la Argentina tiene con el gigante asiátivo. De concretarse la ampliación, se llegaría a un swap de US$23.600 millones. 

¿Para qué sirve el swap con China? 

1) El swap contribuye a aumentar el volumen de reservas sin costos, ya que técnicamente no es un préstamo si no un canje. Mientras ese dinero no se toca, robustece las cuentas nacionales sin un gasto adicional para el Estado. 

El monto del swap se cuenta dentro de las reservas brutas y no dentro de las reservas netas del Banco Central, que son las que están disponibles para usar en cualquier momento, por ejemplo para intervenir en el mercado cambiario o para pagar deuda.

Según GRA Consultora, liderada por Gabriel Rubinstein, el swap actual con China representa más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central, que hoy se ubican en el orden de los US$39.000. Además del swap, la cuenta de las reservas brutas incluye los encajes en dólares (los depósitos de los ahorristas) y préstamos de organismos internacionales. 

Si el Banco central quisiera convertir esos yuanes a dólares para utilizarlos, debería pagar una tasa en torno al 7%, más alta que la tasa que le aplicó el FMI a la Argentina en su último préstamo, que fue del 4,05%. Por esto, por ejemplo, no es una buena idea desde el punto de vista financiero canjear swap para pagar vencimientos de deuda con el FMI.  

Desde que la Argentina tiene vigente un swap con China solo una vez se canjearon yuanes por dólares. Fue a fines de 2015, cuando el recién comenzado gobierno de Cambiemos decidió salir del cepo cambiario y necesitó volumen para aumentar su “poder de fuego” e intervenir en el mercado cambiario. 

¿El swap contribuye a cumplir con las metas de acumulación de reservas integradas en el acuerdo con el FMI? Si bien resta conocer los detalles técnicos, se anticipa que el objetivo de reservas fijado con el FMI, de sumar US$5.000 millones en 2022 y continuar con la acumulación hacia adelante se refiere a las reservas netas, por lo que este swap no impactaría.

2) Los yuanes del swap también se pueden utilizar para pagar las importaciones chinas sin recurrir a los dólares. Este uso no implica una tasa extra ni una penalidad. 

Es un uso interesante porque China es el segundo socio comercial de la Argentina, solo por detrás de Brasil. Representa el 8,1% del total de exportaciones (Brasil explica el 15,1%), pero es el principal país del que se importa, con el 21,4% del total (Brasil es el origen del 19,7% de las importaciones). 

En 2021 la balanza bilateral terminó en rojo para la argentina por poco más de US$7.000 y el Gobierno apunta a que un importe equivalente a la mitad de ese déficit se pueda canalizar por este instrumento, sin pasar por dólares.

3) Un tercer uso del swap, que hasta ahora no está habilitado pero se encuentra en negociación entre ambos países, es pagar los créditos desembolsados por bancos y organismos chinos. Así se podría saldar con yuanes la deuda por el financiamiento otorgado para la construcción de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en Santa Cruz, por ejemplo. 

¿Alcanza también al sector privado? 

Sí. Según datos del Banco Central, como reflejo del swap vigente el Banco Popular de China habilitó al ICBC a actuar como clearing house (es decir, para intermediar las transacciones), pero todavía no se registró ninguna operación. Además, el BCRA permitió al ICBC y al Bank of China a abrir cuentas comerciales en yuanes.

“Uno de los propósitos de la negociación es remover todos los obstáculos burocráticos que hoy dificultan al sector privado a facturar y cobrar en sus monedas de origen”, señalaron fuentes oficiales. 

La razón geopolítica de China

China tiene acuerdo de swap con alrededor de 30 países, incluidos Brasil, Chile, Rusia y Suiza. Más allá del aspecto financiero, detrás de estos acuerdos hay una estrategia geopolítica: la de buscar aumentar la presencia de su moneda en el mundo, de consolidarla como reserva de valor y contribuir a “desdolarizar” las operaciones globales.

DT

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