Raíces Entrevista

Julieta Laso: “Quisiera que coexistan en mí el tango y la música latinoamericana”

Nadie que haya escuchado a Julieta Laso olvida su voz. Suena a esquina de barrio pero también a raíz. Es intensa, magnética, llena de vida. Con ella se abrió camino en el mundo del tango independiente, primero al frente de la Orquesta Típica Fernández Fierro y después como solista. Ahora por primera vez puso ese caudal totalmente a disposición del folklore latinoamericano. Lo hizo con ayuda en la producción del chileno Aldo Asenjo, más conocido como El Macha, líder de bandas como Chico Trujillo y Macha y el Bloque Depresivo.

Juntos le dieron forma a Pata de perra, el quinto disco solista de Laso, en el que interpreta canciones de la música popular chilena (entre ellas, la bellísima “Ausencia”, de Violeta Parra), “Guitarra dímelo tú”, de Atahualpa Yupanqui, dos temas franceses con arreglos “folklorizados” y un tema original de Asenjo, que Laso canta junto a Vicentico.

El disco se puede escuchar en plataformas desde principios de noviembre y será presentado en vivo el 25 de noviembre en el Teatro Xirgu Untref de CABA. En diciembre, saldrá en CD y en vinilo.

La cantante, que ganó el Gardel a Mejor Álbum de Tango por La caldera en edición de 2022 y que ese mismo año sacó el disco Cabeza Negra, donde ya el tango se mezclaba con otros sonidos, charló con elDiarioAR sobre la génesis de su nuevo proyecto, sus ganas de seguir recorriendo Latinoamérica y su necesidad de expresar sus ideas aunque eso le valga perder seguidores.

-¿Cómo nació este disco que, según dijiste, te hace volverte “más negra, más marrón”?

-Este es mi primer disco de folclor latinoamericano. Estoy en un momento que quiero andar por esos rumbos, que no es algo nuevo en mí, sino que toda la vida me gustó mucho el vals peruano, la rumba cubana, la música mexicana. Y por eso lo llamé a Macha. Lo conocí hace diez años en Canadá, en un festival -yo estaba con la Fernández Fierro- y me encantó y además surgió un cariño. Él tiene muchos proyectos. Chico Trujillo es el más famoso. Pero cuando escuché Macha y el Bloque Depresivo me volví loca. Y fue ahí que le pedí que si se animaba a producirme mi próximo disco. Quería que me acompañara a un mundo más del folclor latinoamericano. Sabía que iba a ser muy complicado porque vive en Chile y porque además tiene una agenda imparable. Pero me dijo que sí. Nos llevó dos años y medio. Estaba la pandemia finalizando cuando empezamos. Chile cerró muchísimo más tiempo, así que yo no podía viajar. Tenía pasajes, no pude ir. Y entonces ellos iban grabando desde allá con Guido Nisenson, que es el ingeniero de sonido que fue fundamental para que suceda el disco. Los grababa allá y después venía a Buenos Aires, me grababa a mí. También grabaron en México con La Dame Blanche.

-¿Y cómo elegiste el repertorio o lo eligieron juntos?

-Lo elegimos juntos. Hay muchos temas que yo no conocía, porque hay muchas canciones chilenas. Él me las pasaba y yo veía si sentía que me cabían. Y sí, pasó que sí. Pero todo fue a la distancia. Lo mismo ahora hacer que el show exista también es difícil económicamente, en todos los aspectos, digamos. Pero, bueno, salió el disco milagrosamente, ya está acá. Y este disco ya me llevó por Latinoamérica un montón. Canté en Chile millones de veces, pero nunca había conocido el Chile que conocí la última vez que fui, que fueron dos meses que me fui con Macha y lo acompañé cantando con su banda -algo que suelo hacer- por todas las poblaciones. Conocí un Chile que me enamoró, así que siento que ahora quedó como una relación intensa con Chile. También canté unos tangos en Valparaíso, que es un lugar súper tanguero, portuario. Así que este disco ya me llevó dos meses ahí y después me fui a México a encontrarme con Macha y espero que ahora que salió me lleve mucho más por todos estos lugares.

-¿Qué significa el título Pata de perra?

-Pata de perra es un dicho que se usa mucho en las provincias del norte de Argentina y también en algunas partes de Latinoamérica. Creo que en México también. Y yo no sabía qué nombre ponerle al disco, estaba desesperada con eso, y un amigo salteño, cuando estábamos hablando, me dice: “qué te voy a ver si vos estás patiperreando todo el día” (lo dice con tonada salteña). Le dije: ¿qué me dijiste? Patiperrear, me dice. Pata de perro suelen decir, más que de perra. Es como alguien callejero, que anda sin rumbo. Y me pareció divino.

-Y contame un poco de los invitados, además de Macha.

-Tengo el privilegio de haber conocido a Vicentico y a toda su familia, que amo, por las cosas de la vida y tener una relación. Y en un momento me animé a pedirle y por suerte dijo que sí. Es como un sueño. Cuando estaba ahí grabando con él no podía creerlo. Y ese es el único tema inédito. Es una composición de Macha. Y estoy muy feliz con que haya aceptado también. Siempre me pareció que el mundo de Macha y el de Vicentico tenían algo en común y me gustó hacer esa triangulación. Y después La Dame Blanche, cubana que vive en Francia, que yo no la conocía. Me la presentó Macha. La conocí después en México. Ella grabó desde México y yo desde Buenos Aires y después, meses más tarde, nos conocimos. Y es maravillosa, la verdad. Increíble. Ahora soy fan.

-Recién decías que iba a ser complicado, pero ¿cómo va a ser entonces el show en el Xirgu?

-Me voy a ir a Chile a ensayar y vengo con Macha y los hermanos Araya. “Pajarito” Araya es un músico increíble, chileno, medio mítico, que se encargó de muchas cosas en el disco, los arreglos, el cuatro, los charangos, todo. Así que vamos a hacer una versión más minimalista. Macha pasará también algunas pistas y los hermanos Araya, que son unos personajes impresionantes, van a tocar. Sí sé que es algo que no puedo repetir muy seguido porque obviamente, imagínate, tres pasajes ida y vuelta a Chile y ya la cuenta no da. Pero, bueno, veremos qué camino toma este disco. Yo mientras estoy también con mi formación con tres guitarras y sigo tocando tangos.

-¿Con ellos vas a tocar en el Xirgu?

-Voy a hacer algunos temas con ellos y después salimos con Pata de perra. Pero, si no, digamos que todos los shows que estoy haciendo ahora -me voy a Uruguay el 2 de diciembre (tocará en la Sala Zitarrosa)- son con las guitarras, que tenemos un repertorio divino y que estoy muy contenta también. Así que, bueno, hay que ver qué sucede con este disco. Seguro que lo vamos a presentar a Chile. Pero para moverlo eso requiere otros presupuestos. Veremos. Pero me quería por lo menos dar el gusto de hacer una presentación aquí. Ellos trabajan en Europa todo el tiempo. Esto es como, no sé, un gesto de amor también. Es un acto de amor de Macha. Para mí es un referente increíble. En Chile pude ver. Yo ya sabía lo que le pasa a la gente con él, pero en Chile pude ver realmente lo que sucede. Es un fenómeno. No pasa en ningún lado. No hacen nada de publicidad, suben un flyer y llenan cinco estadios. Y lo que pasa con la gente. Todos los músicos del Bloque Depresivo son increíbles y para mí es un sueño estar cantando con ellos.

-¿Esto quiere decir que te tomas cierta distancia del tango?

-No, me gustaría seguir por este camino, pero no inhabilita el otro. Por eso también mantengo la formación con los tres guitarristas (Juan Otero, Lele Angeli y German Montaldo), que además nos volvimos a encontrar después de diez años. Ellos fueron mi primera formación, antes de La Fierro. Yo no cantaba y ellos me conocieron en una milonga. Me escucharon cuando recién yo empezaba. Ya eran los guitarristas que son, que acompañaban a cantantes famosos, y me dijeron: “vos tenés que cantar tango, piba, nosotros te hacemos el grupo, vamos a grabar un disco”. Y, por supuesto, no había un peso ni nada. Son las personas que primero creyeron en mí y estuvimos cuatro años yendo a antros, milongas y por supuesto sin nada, sin un peso. Entonces, diez años más tarde -yo sabía igual que esto iba a suceder- los volví a convocar. Ahora ya hay un público, por lo menos. Y no hicimos tantos shows juntos hasta ahora. Habrán pasado seis. Y estoy feliz de este reencuentro en todo sentido: humano, musical. Además ahí sí hacemos muchos tangos. Y no, no es algo que pretenda dejar. Quisiera que coexistan, pero sí empezar a abrir un poco para ese lado.

-¿Tiene que ver el hecho de que te hayas ido a vivir a Salta?

-No, no, no, es una música que toda la vida me gustó. La canto en mi casa y desde que lo conozco a Macha soñé con hacer algo con él que no fuera solo ir yo a cantar de invitada. Así que solo que llegó el momento. Él me llamó en medio de la pandemia para que yo grabe un tema (“Gato Negro ) y como estábamos en esa época que parecía que todo acababa, se ve que perdí la timidez y le dije: Macha, yo quiero esto. Y, bueno, pasó.

-Pero sí que vivir en Salta debe ser distinto. En la industria musical toda la actividad musical y todo funciona como más concentrado en Buenos Aires.

-Sí, sobre todo en mi género. Eso se me complicó un poco. Digamos que voy y vengo mucho. Quisiera estar más allá, pero yo allá no tengo trabajo. Entonces voy un mes, vuelvo un mes. Y así estoy viviendo, básicamente. Pero me cuesta. Cada vez que me voy en Salta. Es como un desgarro.

-Te estoy leyendo en Twitter condenando lo que está pasando en Palestina. Pusiste el otro día que no te importaba perder seguidores, pero que querías seguir diciendo lo que pensabas. ¿Creés que hay mucha gente que se está cuidando?

-Hay muchísima gente que se está cuidando. También lo entiendo porque las veces que me expresé recibí amenazas. Me han dicho, bueno, antisemita, lo mínimo. Después, nazi. Amenazas privadas. Y también me escriben ahí en el muro gente de mi mundo, también del cine. Y la verdad es que da un poco de miedo. Recibir toda esa agresión no es agradable. Por eso también debería no expresarme tanto, seguramente. Pero soy un poco así. Me parece que lo que está pasando es muy grave. De hecho, ahora en un ratito me voy para la marcha (de apoyo al pueblo palestino). Twitter es muy peligroso, muy agresivo. Y la verdad es que entiendo que es un poco estéril, pero tampoco podría no decir nada, la verdad, porque cuando uno ha opinado en otras cosas no puede quedarse callado ante semejante atrocidad que está sucediendo, que la verdad me angustia mucho. Es muy difícil ver lo que está pasando. Nunca había visto algo así. Te llena de desolación. Pero, bueno, también entiendo que la gente cuide su trabajo.

-¿Tu 2024 como viene? ¿Tenés algún otro proyecto? ¿Te vas a ir de gira?

-Mucho no sé qué va a pasar con este disco. A mí me gustaría salir con Pata de perra por Latinoamérica si se pudiera. Después este año tuve la suerte de que me llame Daniel Melingo para cantar con él, que es un referente para mí de siempre. Entonces es un sueño. Además, hicimos Terminal Norte con Lucrecia (Martel, su pareja) y tenemos pensado quizás el año que viene hacer otro. Y, bueno, eso también me permite trabajar un poco en Salta. Y también tengo pensado hacer algunas cosas más con Dani Melingo. Pero no hay fechas pensadas. Mi deseo sería viajar mucho por Latinoamérica.

“Raíces” fue un programa radial dedicado a la música de raíz de Argentina y Latinoamérica que la periodista entrerriana Blanca Rébori condujo durante más de 30 años en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.

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