Bolivia: segunda vuelta de las elecciones subnacionales en cuatro departamentos

Las boletas electorales, en Bolivia, están impresas en colores y llevan, desde los tiempos anteriores al buen éxito de las campañas de alfabetización total de los gobiernos del MAS, fotografías de todas las figuras candidateadas.

Este domingo el Estado Plurinacional de Bolivia celebra la segunda vuelta de las elecciones subnacionales. Según el derecho constitucional y la legislación electoral bolivianas, son ‘subnacionales’ aquellas elecciones en las que se eligen autoridades departamentales y municipales. Es decir, por debajo de las autoridades estatales plurinacionales, las del Ejecutivo y de la Asamblea Legislativo.

Cuando en la primera vuelta ninguna candidatura a la gobernación de un departamento alcanzó el 51 % de los votos, o el 40 % y una ventaja de 10 puntos porcentuales con respecto a la que le sigue, las dos primeras deben dirimir a quién tocan en un balotaje. Eso ocurrió en la primera vuelta de las subnacionales bolivianas del 7 de marzo con cuatro de los nueve departamentos que conforman el país. Este domingo La Paz, Chuquisaca, Pando y Tarija deciden quién será su gobernador. Sólo en el departamento de Tarija la decisión será entre oficialismo y oposición nacionales. En los tres restantes, el balotaje será entre una candidatura del Movimiento al Socialismo (MAS) en el gobierno y otra disidente, liderada por una figura ex masista.

En la última década y media, el Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) de Evo Morales y del actual presidente Luis Arce ganó un poderoso mandato popular en todas las elecciones nacionales, pero el voto se mostró más regional y dividido en cada subnacional. En los departamentos del Oriente ‘camba’ por oposición al Occidente ‘colla’, andino, y, desde la autopercepción ‘blanca’ oriental, ‘indio’, gana tradicionalmente una oposición definida por la defensa del autonomismo regional frente al gobierno central. La República Boliviana nacida en 1825, a diferencia de la Argentina, o del Brasil, fue unitaria; el Estado Plurinacional, nacido de la Constitución Política del Estado de 2009, ha corregido el centralismo precedente, pero aun sin haber optado por la adopción plena de una forma estatal federal. En esto se afinca un motivo por el cual las elecciones subnacionales bolivianas importen, en la distribución del poder efectivo, algo menos de lo que significan en los países federales.

Entre las cinco gobernaciones ya decididas en primera vuelta, tres fueron ganadas por el MAS. En el Oriente boliviano, de llanuras, sabanas y selvas amazónicas, Santa Cruz de la Sierra, el departamento más rico y poblado, cuya capital homónima es también la más poblada del país, ganó un poderoso mandato el empresario Luis Fernando Camacho, actor determinante en las violencias que llevaron a forzar la renuncia de Evo Morales en noviembre de 2019, y a asegurar para el Oriente ‘camba’, finalmente en la persona de la senadora Jeanine Áñez, del departamento amazónico del Beni (al norte de Santa Cruz), la sucesión presidencial. Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, fue elegido gobernador con el 55,64% de los votos, y con una formación partidaria nueva, Creemos, que, si enarbola las banderas del autonomismo cruceño, desplazó a las formaciones y líderes que durante quince años fueron sus representantes.

De ganar las cuatro en disputa el domingo, el MAS gobernaría en la mayor parte del país. Esta perspectiva, a primera vista, dista de parecer asegurada.  

Pando es el departamento menos poblado del Oriente, y Chuquisaca el menos poblado de Occidente, en un país de diez millones de habitantes. Tarija es un departamento atípico, limítrofe con la Argentina, que conforma por sí solo una tercera región, el Chaco, y cuya economía reposa sobre la producción vitivinícola y el turismo. Si estas tres elecciones son reñidas, en el departamento de La Paz, que con menos de dos millones y medio de habitantes, es el segundo en población, una victoria oficialista parece todavía más alejada. La disputa para quedarse con la gobernación por los próximos cinco años es entre dos candidatos aymaras Franklin Flores, del MAS, y Santos Quispe, de la agrupación Jallalla. La misma de Eva Copa, la expresidenta masista del Senado. Con la divisa de Jallala, Copa venció abrumadoramente el 7 de marzo y se impuso como alcaldesa de la ciudad de El Alto, la más importante del departamento paceño, y  bastión característico del MAS, que también perdió la alcaldía paceña.

Está previsto que los resultados sean entregados en un plazo máximo de una semana, según declaró esta semana Salvador Romero, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), aunque el organismo espera entregarlos antes.

AGB

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