La guerra de Irán aleja aún más a Trump de las tierras raras de los países emergentes
Las reservas mundiales de las codiciadas tierras raras, esenciales para la industria tecnológica o el sector de las renovables, están cada día más lejos de Estados Unidos. La agresividad geopolítica de Donald Trump está alejando irremisiblemente el acceso estadounidense a esos minerales de los países emergentes conocidos como BRICS, que poseen el 84,9% de las reservas mundiales.
Si Estados Unidos ya no contaba con las tierras raras de China (el gigante asiático tiene el 49%) y Rusia (4,2%), tras la guerra de Irán parece difícil llegar a un acuerdo con Brasil, que atesora las segundas reservas mundiales (23%). El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a insinuar el año pasado que estaba abierto a negociar el acceso a sus reservas de tierras raras con Estados Unidos. Sin embargo, el conflicto bélico de Oriente Medio no solo pospuso la ya anunciada reunión de Lula y Trump en la Casa Blanca, sino que ha alterado el rumbo geopolítico de Brasil.
En su reciente visita oficial a España, Lula firmó con el Gobierno de Pedro Sánchez un “memorando de entendimiento en el campo de los minerales críticos” (los 17 minerales de las tierras raras están incluidos). El documento, al que ha tenido acceso elDiario.es, permite “explorar caminos para la transferencia de tecnología, explotación, investigación y desarrollo, refinado, reciclaje y transformación de minerales críticos”, entre otras cosas.
El memorando entre España y Brasil tiene el mismo rango que los firmados recientemente entre el país sudamericano y la India y Corea del Sur. Los acuerdos firmados con los tres países van más allá de las tierras raras, pues incluyen minerales estratégicos como litio, cobalto, cobre y níquel, de los cuales Brasil posee abundantes reservas.
“Son insumos de elevada importancia económica, tecnológica y geopolítica. El control de este tipo de insumos y de su tecnología posiciona a quien lo tenga en la vanguardia de la economía mundial”, asegura a elDiario.es Luisa Guitarrari, investigadora del Centro de Estudios de Energía de la influyente Fundación Getúlio Vargas.
La reciente visita de Lula a Alemania, donde participó en la Hannover Messe (la feria industrial más grande del mundo) y firmó diez acuerdos oficiales con Friedrich Merz, primer ministro alemán, reforzó la posibilidad de un acuerdo estratégico sobre minerales críticos entre Brasil y la Unión Europea. El canciller Merz aseguró que “existen oportunidades significativas en la extracción de ciertos metales” y que “Alemania está preparada para apoyar a Brasil con saber hacer tecnológico y pericia”. Sin embargo, el memorando firmado en Barcelona coloca a España, y no a Alemania, en una posición privilegiada dentro de la Unión Europea, pues permite canalizar inversiones del bloque.
Las reservas de tierras raras de Brasil, valoradas en 4 billones de euros, cifra que equivale al 186% del PIB del país de 2024, según el Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID), podrían ser clave en el desarrollo tecnológico de la Unión Europea. El control de China del proceso de extracción, refinado y comercialización de los minerales críticos --claves para la automoción, la electrónica avanzada, la industria militar, las energías renovables, la robótica o la Inteligencia Artificial-- ya ha provocado parones en el tejido industrial de Alemania.
India y Brasil
El turbulento arranque del año geopolítico, marcado por el secuestro del entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos, marcó una ruptura del tímido acercamiento que estaba en marcha entre Brasilia y Washington. Unos días antes del inicio de la guerra de Irán, Brasil e India firmaban en Nueva Delhi un memorando de entendimiento sobre tierras raras y minerales críticos. “Es notable la evolución india en sectores de punta, como las tecnologías de la información, la inteligencia artificial, la biotecnología y la exploración espacial. Eso crea muchas oportunidades de cooperación con Brasil”, aseguró Lula tras la firma del acuerdo.
Para el país sudamericano, el memorando con India es clave, ya que a pesar de poseer las segundas mayores reserva del mundo en tierras raras, su explotación está en fase incipiente.“Para Brasil, el acuerdo trae inversión, tecnología y acceso a mercado. Para los BRICS señaliza un acuerdo amplio para construir una cadena de suministros para el Sur Global al margen de Occidente. Refuerza la credibilidad de los BRICS como bloque económico alternativo”, asegura a elDiario.es Vivek Mishra, director del programa estratégico del think tank Observer Research Foundation (ORF), con sede en Nueva Delhi. Este experto cree que el acuerdo garantiza a la India flujo directo de minerales para “sectores críticos como semiconductores (vitales para chips electrónicos), vehículos eléctricos, energía renovable e industria armamentística”.
Los 17 minerales de las tierras raras tienen características insustituibles, algo que también los convierte en imprescindibles para la fabricación de smartphones, ordenadores, componentes informáticos, pantallas LED o placas solares, entre otras cosas. Si para fabricar un automóvil se necesitan 100 gramos de tierras raras, uno eléctrico exige entre uno y cuatro kilos, según el informe Minerais Críticos y Estratégicos no Brasil.
Dicho estudio coloca a Brasil como uno de los países que controlará el “nuevo petróleo estratégico” en la economía mundial, ya que, además de tierras raras, el país cuenta con ingentes reservas de níquel, cobre, litio, cobalto, grafito y niobio. No obstante, el informe Brazil in the age of critical minerals, de la consultora PwC, detecta que el país sudamericano todavía se enfrenta a “desafíos logísticos, regulatorios y tecnológicos”. Brasil debería, según el informe, “ir más allá del modelo exportador y crear valor añadido doméstico”.
Trump, al acecho
Luisa Guitarrari, de la Fundação Getúlio Vargas, considera que los recientes acuerdos de explotación de tierras raras entre Brasil y otros países son estratégicos. “Brasil todavía no consigue explotar su potencial plenamente, ya sea por falta de inversión o conocimiento del mapeo geológico. No sabemos cuán factible es la exportación de las reservas”, asegura la experta. Para complicar la ecuación brasileña, el gobierno de Estados Unidos firmó recientemente un memorando de entendimiento con el estado de Goiás, región que cuenta con la única planta fuera de Asia de procesamiento de tierras raras pesadas, denominadas así porque poseen los minerales con números atómicos más elevados de la tabla periódica, más difíciles de extraer.
Impulsado por el ex gobernador conservador Rolando Caiado, que ya ha anunciado su candidatura presidencial a las elecciones del próximo octubre, el acuerdo con Estados Unidos irritó al gobierno de Lula. El Ejecutivo de Brasil cuestionó las competencias del gobierno regional y minimizó un acuerdo “sin vigencia legal”. La batalla también llega desde el sector privado: la empresa estadounidense US Rare Earth acaba de anunciar la compra de la brasileña Serra Verde, que controla la planta de Goiás, según CNN.
Tras el alejamiento de Lula de Washington, la batalla geopolítica por las tierras raras y minerales críticos insinúa un dilema en el horizonte: si Brasil se inclinará por canalizar la mayor parte de sus minerales críticos hacia los BRICS o hacia la Unión Europa. En enero, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, afirmó tras una reunión con Lula en Río de Janeiro que la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea podía ser un anticipo de un acuerdo sobre tierras raras.
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