el acto en plaza de mayo

Quejas en el gobierno de Bolsonaro por la invitación a Lula

Bolsonaro y Fernández, en la reciente cumbre del G20 en Roma. Vuelve a tensarse la relación  con Brasil

Eleonora Gosman

San Pablo —

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El presidente Alberto Fernández tuvo su prioridad al invitar a Luiz Inácio Lula da Silva para la manifestación por el Día de la Democracia. Pero en Brasilia decidieron hacer valer las suyas, ante el convite argentino de un líder político que será el gran retador de Jair Bolsonaro, en las elecciones de octubre de 2022. Así, con la delicadeza de propia de la diplomacia brasileña, le transmitieron a Buenos Aires, Montevideo y Asunción, que la cumbre del Mercosur ya no será presencial, como estaba prevista su realización para el próximo 16 y 17 de diciembre en el distrito federal brasileño. Vuelve de nuevo a la virtualidad que la ha caracterizado desde el 2020.

Las razones esgrimidas por el gobierno de Brasil, encargado de organizar la cita número 59 de presidentes, es la nueva cepa ómicron, que está en pleno desarrollo aun cuando se sabe poco de su peligrosidad. Pero la causa de fondo es otra bien diferente: el ambiente volvió a tensarse entre los dos socios al trascender el agasajo que Fernández le ofrecerá mañana a Lula.

Es obvio que, a menos que Bolsonaro haya revisado su “negacionismo” de la pandemia, la nueva variante no justificaría “per se” dar de baja el encuentro cara a cara con Alberto. El presidente argentino iría a viajar por primera vez a Brasilia desde que asumió el Poder Ejecutivo. Y allí ambos debían mantener una primera reunión de trabajo bilateral, después de dos años de citas online. Es lógico pensar que para AF la presencia de Lula da Silva habrá de implicar en el acto de mañana el respaldo apreciable de una figura con peso internacional, y próxima a la social democracia de izquierda. En tanto que para Bolsonaro, Lula es el gran “adversario” a vencer si quiere continuar otros 4 años en el comando del Palacio del Planalto.

Desde la cancillería brasileña aseguran que los motivos tienen que ver con la “preocupación” generada por el ómicron, de la ya dio cuenta la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, no ocultan su desencanto. Sobre todo cuando la tirante relación entre los dos jefes de Estado parecía claramente encaminada a convertirse en un vínculo cordial. De eso dio cuenta la recepción que le brindó el presidente brasileño al secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz, al punto que en su compañía y la del embajador Daniel Scioli el mandatario grabó el mensaje de celebración del día de la amistad argentino-brasileña, que habría de transmitirse en los dos países.

Scioli ha hecho un esfuerzo considerable para conducir las relaciones bilaterales para el lugar donde deben estar: es decir, varios pisos arriba del que se encontró durante buena parte del año pasado e, inclusive, del presente. Sin embargo, alcanzado ese punto hace no más de tres meses, todo indica que podrá haber un nuevo desbarranque. La prensa local recordaba hoy las perturbaciones que marcaron el camino desde que asumió Fernández. “Bolsonaro era cercano al ex presidente Mauricio Macri y llegó a decir que los argentinos habían votado mal” rememoró Folha de Sao Paulo. El diario paulista también marcó el acuerdo al que llegó el Mercosur en octubre, cuando Argentina aceptó reducir en 10% el arancel externo común que grava las importaciones desde afuera del bloque. Fue una concesión a la demanda brasileña, si bien moderada frente a la disminución de 20% que pretendía el ministro de Economía de Brasil Paulo Guedes.

Lo cierto es que en el Palacio de Itamaraty, la sede de la diplomacia, es escucharon críticas a la actitud del gobierno argentino con respecto a Lula da Silva. “Organizar su visita en momentos en que ambos países viven todavía un período frágil, revela una actitud casi esquizofrénica” dejaron trascender las fuentes.  Dijeron también que “hacer esa fiesta una semana antes de la cumbre del Mercosur es como mínimo inconveniente”.

Lula llega al país acompañado por su ex canciller Celso Amorim, quien estuvo presente en la gira que el nuevamente candidato realizó por Europa donde fue recibido por las más altas autoridades. El dirigente y futuro candidato recibirá un premio a los derechos humanos y estará en reuniones con los sindicalistas en la CGT.

EG/WC

 

 

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