ENTREVISTA

Antes aliados, desde 2017 perseguido y perseguidor: Rafael Ramírez y Nicolás Maduro.

Su familia también era socialista. Uno de sus hermanos se llama Fidel. El líder a cuyo ideario declara seguir siendo fiel se llamaba Hugo. Desde el golpe antichavista fallido de 2002, el ingeniero Rafael Ramírez fue sucesivamente o simultáneamente ministro de Energía y Minas, de Energía y Petróleo, presidente de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Muerto Hugo Chávez, fue proclamado en abril de 2013 por cadena nacional como Ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería, y en octubre nombrado vicepresidente del Consejo de Ministros para el Área Económica del Gobierno Bolivariano de Venezuela de Nicolás Maduro.

La convivencia con el sucesor de un presidente a quien él mismo podría haber sucedido comenzó a deteriorarse. Nombrado canciller en septiembre de 2014, es removido tres meses después y enviado a Nueva York a la sede de Naciones Unidas como Representante Permanente de Venezuela. En 2017 es destituido por sus críticas al gobierno que representa. Al año siguiente, la Fiscalía General venezolana lo acusa como mayor responsable en varios casos de corrupción por su gestión de la petrolera estatal y anuncia que ha pedido su extradición. El jueves, el fiscal Tarek William Saab reitera su ofensiva acusatoria. En diálogo desde Italia con elDiarioAR, Ramírez afirma que conoce las acusaciones, pero que en su país no tiene ni una causa judicial abierta, y que en Europa no hay ni solicitudes de extradición ni órdenes policiales de detención dirigidas a su persona.

El fiscal general de la República Bolivariana de Venezuela, Tarek William Saab, anunció que hay siete investigaciones por corrupción en su contra, que hay un pedido formal de extradición a Italia y que hay una alerta roja a la Interpol.

No hay ninguna alerta roja de Interpol. Yo me he comunicado con Interpol en varias ocasiones. Interpol no se ocupa de persecuciones políticas, así como la extradición que ellos anunciaron tampoco ha funcionado. Es decir, ellos están colocando todas esas informaciones para hacer un gran escándalo, una gran bulla entorno a un ataque a mí. Por cierto, que esas acusaciones de ayer son en relación a una noticia que salió en el diario El País en el 2017. Es decir, es algo viejo, sobre lo que los mismos periodistas españoles dicen que yo no tengo nada que ver en ese caso y tampoco estoy señalado por los jueces, ni tengo cuentas allá, ni tengo cuentas en ningún sitio. Entonces, claro, ¿qué es lo que pasa? Lamentablemente, la fiscalía es un gobierno adjunto al presidente de la república y  el fiscal hace estas declaraciones en el marco de una campaña de persecución en mi contra, que encabeza el mismo Nicolás Maduro.

Agradezco esta comunicación con Argentina, porque, aunque allá también se han vivido casos de judicialización de la política, por lo menos hay libertad de expresión. En Venezuela no se puede decir nada. No hay ningún periodista venezolano que me entreviste para yo dar mi punto de vista. No hay ninguno. Estoy bloqueado allá como está bloqueada mucha gente que se opone a Maduro. Y por supuesto el fiscal cuando acusa y condena está violando el derecho a la presunción de mi inocencia, no muestra ninguna prueba de las acusaciones que tienen. Ninguna prueba ha mostrado en todos estos años de ataque, siendo que esto es un tema políticamente motivado. Lo que ellos quieren es ocultar el desastre en el que han convertido el país y nuestra otrora poderosa industria petrolera, que es la que sostenía la economía nacional, y sobre todo los avances y el desarrollo social que habíamos hecho con el presidente Chávez.

¿Cuál es el deterioro en el que se encuentra actualmente PDVSA?

Yo fui ministro de petróleo del presidente Chávez y presidente de PDVSA durante 10 años. Entregué la quinta empresa más importante del mundo, una empresa con ingresos de US$120 mil millones, una empresa que, en activos, es decir planta y equipos, tenía US$285 mil millones y US$85 mil millones en patrimonio. Cuando muere el presidente Chávez, Maduro se empeña en tener el control de la industria petrolera, que en el país es el verdadero poder, porque somos un país mono productor desde hace más de 100 años. Y,  comenzó una persecución contra PDVSA, hay más de 100 gerentes, y trabajadores presos solo de la industria petrolera. Uno de ellos -un ex ministro- murió en prisión porque le negaron atención médica, hablo del ministro Nelson Martínez. A partir de entonces vino un proceso de persecución. Han salido más de 30.000 trabajadores de la industria petrolera y todos los que estuvimos con el presidente Chávez durante 10 años al frente de la industria petrolera hoy día estamos fuera de la industria. En términos de capacidades de producción, yo dejé una empresa produciendo 3 millones 15 mil barriles diarios de petróleo, hoy día la producción es 400 mil barriles al día de petróleo, es decir una caída de más del 87% en los 6 años de gestión de Maduro.

¿A qué se debe esa caída?

A que ellos desviaron los recursos de la empresa… Petróleos de Venezuela, como todas las empresas petroleras necesita permanente inversión y ellos desviaron recursos de la empresa para pagar deuda externa,  más de 70 mil millones de dólares en deuda externa y utilizaron los recursos operacionales de la empresa para hacer estos pagos. Pero, por otra parte, en toda la junta directiva de PDVSA, que fue intervenida durante todos estos años, colocaron gente que no tenía conocimiento.

El vicepresidente de producción, es decir, de la parte de producir petróleo, era un arquitecto. El presidente de refinación fue un militar que estuvo el 4 de febrero (el denominado “Día de la Dignidad Nacional “.Rememora la rebelión de Chávez  presidente Carlos Andrés Pérez). El jefe de comercio y suministro, es decir, el que hace todas las ventas de PDVSA, era un especialista en Twitter y redes sociales. Es decir, ¿qué pasó? PDVSA se la distribuyeron entre los distintos grupos de poder, hasta que, en 2017, la militarizaron. Pusieron al frente de la empresa a un general de la Guardia Nacional, Manuel Quevedo, que no tenía ningún conocimiento de la industria petrolera, y hoy día la empresa está desmantelada. Y se la han ido entregando a actores privados. Ha habido una privatización enmascarada de la industria petrolera. Entonces, no solamente ha caído la producción de petróleo, sino que asociado al petróleo se ha venido abajo la producción de gas. No hay gas en Venezuela. Mucha gente del interior está cocinando con leña. Y por supuesto, al no haber gas, no hay gas para las termoeléctricas montamos, entonces también hay constante apagones. No hay combustibles. Nosotros tenemos uno de los circuitos refinadores más robustos de Latinoamérica, 1 millón 200 mil barriles de capacidad. Esa refinería solo produce 20 mil barriles en este momento. No hay gasolina. El gobierno está importando gasolina iraní, que, por cierto, es también un país bloqueado. El gobierno dice que todo esto es culpa del bloqueo, pero yo digo, bueno, Cuba es un país bloqueado y no tiene esta situación. Irán es un país bloqueado y no tiene esta situación. Entonces, ahí han buscado excusas para ocultar el desastre en la conducción del país.

¿El fiscal habla de hechos que existen, de los cuales usted no es culpable, o habla de hechos que no existen?

No sé esos siete cargos cuáles son. No tengo ninguna notificación, no tengo ningún juicio abierto, no tengo ninguna acusación formal de nada. Es lo mismo que sucede con los gerentes que están presos. Hay gente que tiene está presa desde hace cinco años y no saben de qué se les acusa. Es gente que está capturada y está retenida, sin ningún juicio ni saber de qué se los acusa.

¿No tiene entonces ninguna causa judicial abierta en Venezuela?

No. Y no tengo ningún caso en el exterior. Ninguno. Nada. Ningún proceso judicial, no estoy mencionado en ninguno de esos juicios.

Yendo al primero de los cargos que dice haberle imputado la Fiscalía venezolana, que es el de la empresa Ingelec, una empresa sevillana generadora de energía, él dice que hay un fallo de una jueza de Andorra de 2018 y uno reciente de una jueza que se llama Stephanie García, la cual imputa, no a usted, sino a esta empresa por un caso de blanqueo de capitales, y al que sí menciona ahí es a su primo, a Diego Salazar Carreño. ¿Él sí está imputado?

Él sí, pero él tendrá derecho a defenderse. Aquí han usado a cualquier persona que estuvo vinculada a PDVSA para mencionar un caso criminal, entonces de una vez lo relacionan conmigo. ¡No! PDVSA es la empresa más grande del país. Tuvo 100 mil trabajadores, 100 mil empleados, todos los empresarios venezolanos han trabajado con PDVSA, no hay nadie en Venezuela que no haya estado. Es como bailar tango en Argentina o tomar mate, todo el mundo ha trabajado con PDVSA porque es la única empresa que trabaja en el país. Entonces, claro, ellos hacen una vinculación automática. Bueno, podrá ser mi primo. Primero deben demostrar si de verdad hay un delito. Él está preso hace 4 años sin derecho a juicio, sin derecho a la defensa, en un sitio que se llama “La Tumba”. Okey. Entonces, deberían darle derecho a la  defensa, y luego él es una persona, yo soy otra. Todo el mundo tiene primos, todo el mundo tiene familiares, ¿por qué me van a vincular a eso? Fíjate que, hay un ejemplo, que a mí no me gusta ponerlo porque es feo, pero digamos Maduro tiene unos hijastros… presos en los Estados Unidos por tráfico de drogas. Con condena a 8 años. Los sobrinos Flores son familia de él. De su esposa. Pero yo no puedo decir que él o su esposa sean narcotraficantes. O sea, no puedo, no sería responsable.

En todo lo que se me imputa, lo que hay es una utilización política, una judicialización de la política, y siempre en Venezuela hay un escándalo tras otro. Cuando no soy yo entonces es otro. Es el presidente [de Colombia Iván] Duque, que ahora está buscando una guerra, ahora están buscando una provocación. Siempre hay una cortina de humo para ocultar el desastre que hay en el país de Venezuela. No se puede vivir. Hay 5 millones de muchachos nuestros que han salido del país, jóvenes, hay muchos en Argentina, y agradezco. Han sido acogidos siempre muy bien en Argentina.

¿Cuál es, a su entender, la situación económica actual de Venezuela?

La industria petrolera está destruida. El PBI tiene una caída acumulada del 70%. ¡70%! Ni la guerra de Siria ha tenido una situación así. No hay comida. Ahora hay una nueva oligarquía que surgió y tenemos un país absolutamente injusto. Mientras hay grandes lujos para una pequeña minoría, el sueldo de los trabajadores es de apenas 2 dólares al mes  por debajo de lo que es el umbral de la pobreza según las Naciones Unidas. A los trabajadores les quitaron todos los beneficios sociales. Es un país que está destrozado, entonces necesita siempre una excusa. Cuando no es Rafael Ramírez, entonces son las invasiones norteamericanas, es el bloqueo, son las sanciones. En fin. No hay una discusión nacional.

Creo que nosotros tenemos que dar una importante discusión, sobre todo en América Latina, sobre la situación de Venezuela, y discutir qué ha pasado. Lo que está sucediendo ahí no tiene nada que ver con Chávez ni tiene nada que ver con el socialismo ni es un gobierno progresista. Es un gobierno autoritario de derecha que ha desarrollado desde 2018 las mismas políticas económicas que Mauricio Macri, solo que en Venezuela no se quiere reconocer. El país está dolarizado, todo es en dólares, menos los sueldos. La hiperinflación es de 3400%. Tenemos un proceso hiperinflacionario desde 2017, los salarios no valen nada, hay una cantidad de crímenes de lesa humanidad registrados por las Naciones Unidas: más de 15 mil ejecuciones extrajudiciales contra la gente pobre en los barrios pobres. Hay tortura, hay prisión, hay 100 gerentes de PVSA presos, 150 oficiales presos y 300 personas de la oposición… Eso no tiene nada que ver con Chávez. Eso no tiene nada que ver con la izquierda. Es un mal gobierno, autoritario, de derecha.

¿Usted se sigue reconociendo chavista?

¡Sí! Lo reivindico y creo que Maduro ha destruido el país porque se desvió del plan de Chávez. Maduro entregó el petróleo, entregó el gas, está entregando las empresas del Estado venezolano, acabó con los programas sociales. Por eso es que yo digo que la única forma de reconstruir el país es retomando el camino de Chávez. Yo estuve con Chávez al frente del aparato económico durante 10 años y teníamos crecimiento, teníamos bienestar, teníamos trabajo, nuestro sueldo mínimo era de 500 dólares mensuales, el más alto de América Latina. Había desarrollo social, hicimos campaña de alfabetización y a mí mismo me tocó hacer 300 mil viviendas en apenas dos años y medio. O sea, hicimos muchas cosas para el pueblo, para el país. Los muchachos no se iban del país, era otro gobierno.

Esto ha sido ahora una mezcla de autoritarismo con muchas ambiciones personales, ambiciones de grupos, y mucha incapacidad. Mucha improvisación, mucha incapacidad han acabado con el país. Por el otro lado, está la extrema derecha, una derecha golpista que llama a una invasión militar norteamericana, que llama a la injerencia… nosotros también repudiamos eso. Es decir, nosotros los chavistas sentimos que tenemos que salir adelante con la opción de Chávez. Ahorita hay solo dos opciones. Dos caras de la misma moneda: Maduro y Guaidó. Y en el medio está la mayoría del país en la peor situación de nuestra historia republicana.

Yendo a la cuestión del gas que mencionaba recién, una de las acusaciones del fiscal es la de un barco chatarra saudí, que usted habría contratado y que no sirvió para nada. ¿Usted está al tanto de esto?

Sí… pero primero que el fiscal no sabe de qué está hablando. Ellos se refieren al caso de una plataforma de perforación que estaba perforando, que estaba sacando gas, y bueno paralizaron la perforación… No sé si recuerdas aquel proyecto de Chávez del gasoducto del sur. Todo eso era en base a un gas que teníamos nosotros, , en el norte del país, ,  y armaron toda esa historia para luego ese gas entregárselo a las compañías rusas. Ya no tenemos ese gas. Ese gas se lo han llevado las compañías rusas o se lo van a llevar las compañías europeas que están en Trinidad y Tobago.

Entonces ante un gran desconocimiento de lo que es el sector petrolero, las contrataciones, ¡Mira! Son 100 mil contratos que hace PDVSA al año. Es una corporación gigantesca. Entonces, buscan un elemento allí, otro elemento allá y confunden a la gente con todo. Pero en todo caso, esa plataforma de perforación no la contratamos nosotros, eso lo contrataba el equipo… o sea, PDVSA tiene dos vicepresidencias. Refinación y comercio y Producción de petróleo. Esa vicepresidencia es la que hizo esas contrataciones. Yo no sé si ahí hay delito o  no hay delito. En todo caso, nunca hay un juicio. Siempre hay una acusación. Esos muchachos que están presos ahorita no han tenido la oportunidad de un juicio. No pueden decir nada, están secuestrados. O sea, no ha habido un juicio que se debata de qué los están acusando. Que expliquen si hay alguna cosa que aclarar, ¿no? A mí  me gustaría poder aclarar todo lo que hice en el país de PDVSA y de Chávez, porque cuando están hablando en contra mía están hablando de Chávez. Yo era la mano derecha de Chávez. Y Chávez no era ninguna persona descuidada. Chávez estaba pendiente perfectamente de nuestra gestión. Pero, además, yo tengo todos mis estados financieros auditados. Toda mi gestión está auditada, porque todos los años rendíamos cuentas al pueblo venezolano, a la Asamblea Nacional. Te metes en la página web y ahí estaban todos mis informes de gestión. Es decir, una gestión transparente. Ahora, ¿qué puede haber casos de corrupción? Seguro, claro. Es como decir que el Papa es pederasta porque hay algunos curas pederastas. Que los curas asuman su responsabilidad, pero el Papa, al cual quiero y admiro muchísimo, no tiene nada que ver con eso, ¿no? Entonces, es una manipulación muy grande. Pero bueno, hay una manipulación política ahí.

¿Cuál fue su participación en los Bonos del Sur?

¿Estás hablando de cuando se hicieron compras de los bonos de Kirchner? Esa fue una operación realizada por el Ministerio de Finanzas nuestro, en un momento en el que era Ministro de Finanzas Nelson Merentes y entiendo que había todo un bloqueo digamos del sector financiero internacional contra la economía argentina, nadie quería comprar deuda argentina, y hubo una decisión del presidente Chávez de que Venezuela comprara deuda argentina, y se emitieron esos bonos, y bueno, creo que a partir de ahí se rompió ese cerco que había. Ahora, la operación cómo  se realizó no sé porque no tuve nada que ver con eso. Eso era el Ministerio de Finanzas de Venezuela.

En declaraciones que hizo como ‘arrepentido’, un funcionario, Claudio Uberti dice que él lo consultó a usted acerca de cómo poder capitalizar en efectivo parte del dinero que le tocaba a la Argentina.

No, ese era un tema del Ministerio de Finanza. Yo vi unas declaraciones de Uberti el cual era un funcionario de tercera línea, ¿no? Y se las rebatí. Yo respondí hace como un año o dos a unas declaraciones infames que hizo Uberti, porque ponía a Néstor y a Chávez como si fueran unos delincuentes, ¿no? Y eso no es verdad, eso no es verdad. Yo estuve ahí. Uberti no estuvo. Yo sí estuve, porque yo estaba a ese nivel, y no es verdad, él está mintiendo. Yo no sé qué hizo Uberti ni por qué está arrepentido, no lo sé realmente. Lo que sí sé es que los arrepentidos para intentar salvarse su pellejo dicen cualquier cosa, ¿no? Yo no tenía nada que ver, porque yo no soy Ministro de Finanzas, no era Ministro de Finanzas. Yo sí tuve que ver con el envío de diésel, de fuel a la Argentina, en 2004 enviamos el primer buque de fuel Ezequiel Zamora y a partir de ahí establecimos una relación de cooperación con Argentina que no existía entre nuestros países. Y bueno, creo que fue una experiencia muy bonita, muy buena de integración en nuestros dos países. Toda Sudamérica estaba integrada, claro, había un cuadro político distinto, estaba Néstor Kirchner, después estuvo Lula, estaba Bachelet, estaba Evo, era otra situación América Latina. Hay que analizarla con objetividad y creo que fue buena para nuestro país.

 

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