Ucrania y Rusia acuerdan establecer corredores humanitarios

Vanesa Rodríguez


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Una semana después del comienzo de la invasión rusa de Ucrania y tras otra jornada de fuertes bombardeos, este jueves ambas delegaciones han mantenido la segunda ronda de negociaciones en Bielorrusia. El objetivo principal de Ucrania: alcanzar un alto el fuego y que se puedan establecer “corredores humanitarios”. Sin embargo, Rusia amenazaba antes de comenzar por medio de su ministro de Exteriores, Sergey Lavrov, con que seguirá la ofensiva militar amparándose en que “la infraestructura militar de Ucrania” representa una “amenaza para Rusia”.

El Gobierno argentino ordenó la evacuación de su personal diplomático en Kiev

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En esta ocasión, el encuentro ha tenido lugar en la región de Brest, en la frontera con Polonia y Ucrania. Tras concluir la reunión, el asesor presidencial ucraniano Mykhailo Podoliak, ha asegurado que, sin ser “los resultados esperados”, ambos bandos han acordado establecer corredores humanitarios. Esto supone que se establecerán vías para facilitar una circulación segura, libre de ataques, de ayuda humanitaria y de las víctimas del conflicto.

Esta era una de las demandas con la que los ucranianos acudían en la reunión. En una imagen que Podoliak compartía en redes, enumeraba así los “puntos claves de la agenda”.

  • Alto el fuego inmediato
  • Entrega de las armas
  • Apertura de corredores humanitarios para poder evacuar a civiles de las zonas atacadas

Previamente, Podoliak, compartía otra foto subido a un helicóptero junto a Arakhamia y en la que afirmaba estar “de camino” al lugar de la nueva negociación en Brest.

Junto a él en la imagen se encontraba David Arakhamia, el líder del grupo parlamentario del partido de Zelenski 'El Sirviente del Pueblo', que ha señalado en un post subido a sus redes sociales que su “programa de mínimos” para este encuentro, “dadas las circunstancias”, es poder establecer “corredores humanitarios”.

Conversaciones sin paz

Las esperanzas en la reunión se vieron apagadas tras las palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, que ha afirmado, en declaraciones a los medios recogidas por EFE, que Moscú continuaría con su operación militar en Ucrania hasta “el final”.

“Estamos dispuestos a negociar, pero continuaremos nuestra operación, porque no podemos permitir que en Ucrania exista una infraestructura que amenaza a la seguridad de Rusia. La desmilitarización será llevada a término con la eliminación de esta infraestructura y armamentos”, ha asegurado en rueda de prensa.

Moscú exige el reconocimiento internacional de Crimea como territorio ruso (que se anexionó en 2014) y la “desmilitarización y 'desnazificación' del Estado ucraniano”, dejando a este al margen de la OTAN. “Incluso si firmamos un acuerdo de paz, este deberá incluir obligatoriamente” el punto de la desmilitarización, ha afirmado Lavrov.

Las excusas esgrimidas por Rusia sobre que Ucrania es un país “militarizado” carecen de fundamento. Ucrania está al margen de la OTAN y es un país independiente con un Ejército regular. En cuanto a las acusaciones de estar “nazificado”, el movimiento de extrema derecha en Ucrania es menor que en otros países europeos, y su presidente, Volodímir Zelenski, es judío.

Macron a Putin: “Te estás engañando a ti mismo”

Paralelamente a esta segunda ronda de negociaciones, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha tenido una nueva conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, de hora y media de duración, en la que la que le ha trasladado que su ofensiva Ucrania va “según lo previsto” y le ha advertido que se va a recrudecer a menos que ese país acepte sus condiciones, entre ellas su desmilitarización.

“Te estas engañando a ti mismo”, ha contestado Macron a Putin, según fuentes del Eliseo, y ha añadido que esto le iba a costar “caro” a su país, que “terminaría aislado, debilitado y bajo sanciones por un largo tiempo”. “Lo peor está por llegar”, ha afirmado Macron en referencia a la evolución de la crisis.

En la primera ronda, celebrada el 28 de febrero en la ciudad bielorrusa de Gomel, participaron representantes de ambos países, pero ningún mediador internacional.

Ambas partes coincidieron en que la primera ronda de conversaciones, que duró unas cinco horas, permitió identificar algunos puntos para poder avanzar y se emplazaron a más encuentros. Pero el alto el fuego no llegó y de hecho, desde entonces, los ataques rusos sobre ciudades ucranianas se han intensificado.

Zelenski pide hablar con Putin: “Siéntese conmigo”

Mientras tenían lugar las negociaciones, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha comparecido ante los medios de nuevo. En sus declaraciones se ha mostrado dispuesto a hablar directamente con Putin: “Es la única forma de parar la guerra”, ha dicho en una nueva alocución. 

“Siéntese conmigo. Solo que no a 30 metros de distancia”, ha ironizado Zelenski en referencia a la larga mesa donde Enmanuel Macron se reunió con el presidente ruso antes de que comenzara la invasión. “No muerdo. ¿De qué tiene miedo?”, ha añadido en esta declaración en la que además ha reclamado más ayudas occidentales, reclamando entre otras cosas el cierre del espacio aéreo en el país.

Continúa la ofensiva

Cientos de civiles ucranianos han fallecido desde el lanzamiento de la invasión según el recuento de la ONU, muchos de ellos en bombardeos contra zonas residenciales, unos hechos que serán investigados por presuntos crímenes de guerra por el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), el británico Karim Khan.

La reunión se ha producido mientras los rusos siguen realizando avances militares. Jersón, de 290.000 habitantes, situada a orillas del Mar Negro, es una de las primeras grandes victorias de las fuerzas rusas, que prosiguen su ofensiva en ciudades del este como Járkov o Mariúpol, y tratando de asediar Kiev, la capital.

El alcalde de Mariúpol, Vadim Boichenkom ha denunciado que la ciudad está “sin luz, sin agua, sin calefacción”. Si cayera esta población, Rusia podría asegurarse una continuidad territorial entre las fuerzas procedentes de la península de Crimea y las llegadas desde los territorios separatistas prorrusos del Donbás.

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