Opinión

Plebiscito constitucional en Chile: expectativa vs realidad

El presidente de Chile, Gabriel Boric, se reunió esta mañana con los presidentes del Senado, Álvaro Elizalde, y de la Cámara de Diputados, Raúl Soto, a los que les pidió iniciar un diálogo con los diferentes sectores del Congreso para avanzar en el proceso constituyente, tras el categórico triunfo del rechazo ayer en el plebiscito por la nueva Constitución.

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El día siguiente al plebiscito de Chile, donde 61,9% de las personas rechazó la propuesta de nueva constitución con una participación inédita en el país, con de cerca del 85%, dejó cifras interesantes que derriban “mitos” de la política chilena actual.

Un dato: en 16 de las 16 regiones del país, ganó el rechazo. En 333 de las 341 comunas, también ganó el rechazo. Las causas son multifactoriales, no cabe duda, pero la gran lección se la ha llevado el progresismo o la izquierda, que enarboló causas que le son muy propias pero que no tuvieron acogida en los segmentos donde daban por seguro que la tendría.

Expectativa

La propuesta de constitución buscaba reemplazar la Carta Magna vigente, instaurada en 1980 por la Junta Militar, fue elaborada por una convención de 155 miembros elegidos por votación popular, con solo 37 representantes de derecha, mucha presencia de organizaciones sociales, 17 escaños reservados para etnias. 

Así se elaboró un texto que recogía demandas vinculadas a la izquierda, como que el país pasara a ser un Estado social de derechos, se reconociera el derecho a la sindicalización y otorgaba derechos a la naturaleza, restringía las actividades extractivistas proponía la paridad, prohibía la comercialización del agua, dotaba de reconocimiento a los pueblos originarios y les restituía propiedad sobre tierras, entre otras cosas.

Realidad

En las comunas con mayor presencia de población indígena, el rechazo a la propuesta constitucional que le consagraba y “retribuía” tierras, fue muy superior a la media. Así por ejemplo, en la nortina y aymara comuna de Colchane, 94,7% dijo no, mientras que en General Lagos, esa cifra fue de 88%. 

En el sur, en la región mapuche por excelencia, La Araucanía, un 73,7% de su población rechazó la propuesta. Aunque no es nuevo que en las elecciones se conjuga —o confunde— la opción electoral con la situación contextual, y esta región se encuentra sumida en la pobreza y bajo el fuego cruzado de grupos radicales indigenistas, narcos y de ladrones de madera.

La propiedad de los derechos de agua hacía suponer que las zonas que sufre de sequía estarían por apoyar la nueva constitución. Pero las irrefutables cifras dijeron otra cosa. Petorca, la comuna si se quiere con más sequía de Chile, un 56% rechazó. 

La propuesta de constitución era sin duda medioambientalista, por eso causó extrañeza que en aquellas cinco comunas que en Chile se las llama “de sacrificio”, por estar en medio de cordones industriales que las contaminan, también la población hubiese dicho no al texto: Coronel (67,5%), Mejillones (62%), Tocopilla (60%), Puchuncaví (57,35%) y Huasco (53%).

Las cifras son una realidad innegable. Las interpretaciones pueden ser varias y algunas muy crueles; se ha oído decir que se trató de ignorancia, de gente que no tiene nada y que sucumbió a campañas electorales millonarias, basadas en el miedo y en fake news. 

Lo cierto es que “el pueblo” se expresó el domingo en las urnas y esto recuerda —una vez más— que los cristales con que se solía leer la política, en clave izquierda y derecha, están pidiendo un cambio.

SP

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