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Boleta única: la oposición fuerza al oficialismo a debatir el proyecto en comisión

Diputados, en la sesión de este jueves.

La oposición en bloque logró forzar al oficialismo a debatir la boleta única, luego de que en una sesión especial en la Cámara de Diputados, este jueves, se votara emplazar para que tres comisiones parlamentarias traten a partir de la semana próxima la iniciativa de reforma electoral.

Con 132 votos afirmativos, el acuerdo al que llegaron Juntos por el Cambio con el Interbloque Federal, además del sector de José Luis Espert y del rionegrino Luis Di Giacomo (Provincias Unidas), le ganó la pulseada al Frente de Todos, que rechazó cualquier tipo de cambio en el sistema de las elecciones nacionales. Hubo 116 votos negativos y tres abstenciones.

Según el cronograma que propuso JxC, el tratamiento de la boleta única debería comenzar el martes próximo, luego de que se conformen las comisiones de Asuntos Constitucionales y Justicia, después de seis meses de demora. La iniciativa también se girará a Presupuesto, comisión que ya está conformada. 

La oposición espera que haya una reunión conjunta de las tres comisiones el miércoles 11 desde las 15, para que luego de un tratamiento durante dos semanas se emita dictamen el 31 de mayo. 

Llegado al recinto y dado el acuerdo opositor, el proyecto podría obtener la media sanción y luego girarse al Senado, aunque allí el oficialismo cuenta con la mayoría para bloquear su sanción definitiva.

“Boleta única significa hablar de transparencia y terminar con la idea de la trampa cada vez que hablamos de elecciones”, dijo al abrir el debate el titular del interbloque de JxC, Mario Negri, marcando la tesis argumentativa del proyecto opositor: que el sistema actual de boletas de papel es permisivo al robo o copia de las papeletas. 

“Hace casi cien años que tenemos este sistema anacrónico para la economía y el ambiente, que además vulnera el derecho del sujeto activo al cual tenemos que cuidar: facilita la trampa, el esconder la boleta y todo lo demás que estamos cansados de ver y sufrir”, expresó Graciela Camaño, del Interbloque Federal encabezado por Alejandro “Topo” Rodríguez.

La votación de este jueves fue consecuencia de la jugada opositora de ayer, que tras una reunión remitieron una nota para que Sergio Massa, titular de la Cámara baja, unificara las sesiones que estaban convocadas desde ambos bandos: la oposición por la boleta única, y el oficialismo para tratar una serie de proyectos que tienen cierto consenso político –una nueva ley de VIH, de cannabis medicinal y cáñamo industrial, además de la prórroga del blanqueo previsto en la Ley de Régimen de Incentivo a la Construcción–. El peso del acuerdo opositor logró torcer el brazo del FdT. 

Luego de la definición de la boleta única, las demás iniciativas esperaban ser aprobadas durante la tarde-noche.

Chicanas y sorpresas

“Se habló de sospecha de trampa, pero ojo que si ponemos manto de sospecha con las elecciones lo estamos haciendo sobre la legitimidad de cada uno de nosotros”, planteó el jefe del bloque del FdT, Germán Martínez, al encabezar el rechazo oficialista. Todo el espacio votó en contra, pero de los 116 negativos hubo una sorpresa: María Eugenia Vidal, de JxC, quien no habló en el recinto.

Sin números para bloquear la ofensiva opositora, en el kirchnerismo jugaron con una chicana. “¿Se puede venir de sport o hay que venir de ropa de gala?”, le planteó la oficialista Cecilia Moreau a Silvia Lospennato, la diputada cambiemita encargada de explicitar en el recinto el pedido de emplazamiento del proyecto de boleta única a las comisiones. Sin responderle, Lospennato se llevó los primeros abrazos y saludos de sus colegas de bancada tras la votación.

Massa también protagonizó un momento de tensión con Camaño, ex socia en el Frente Renovador. Cuando la diputada se había pasado del tiempo reglamentario para hablar, el tigrense le pidió redondear su discurso. “Usted también votó la reforma en 2016”, le espetó Camaño, recordando la iniciativa parlamentaria que naufragó en la Cámara alta. “Sí, yo la voté”, le contestó Massa.

“Es un imperativo cambiar de sistema”, cerró la legisladora del espacio también conformado por Florencio Randazzo, y pidió que en el debate en comisión se agregue en la reforma electoral la ficha limpia, para que no pueda haber candidatos procesados por la Justicia. También exigió discutir la extinción de dominio, lo que le permitiría al Estado tomar la propiedad de bienes derivados de delitos.

“Se está cediendo un poco a las ideas liberales. Las elecciones no son un gasto, más allá de que se pueda ahorrar presupuesto con la boleta única”, planteó Myriam Bregman al argumentar la abstención del Frente de Izquierda-Unidad. La posición no fue unificada en el bloque de cuatro diputadas y fue otra de las sorpresas en el recinto: Romina del Plá –referente del Partido Obrero, socio del PTS de Bregman en la alianza trotskista– acompañó el emplazamiento de la iniciativa a las comisiones. “Las campañas electorales deben ser financiadas por el Estado y hay que prohibir los aportes privados. No me vengan a hablar con cartelitos de marketing”, concluyó la diputada porteña, lo que despertó el aplauso del kirchnerismo.

Una de las ausencias más llamativas en el debate fue la de Máximo Kirchner, ex titular del bloque oficialista y hoy protagonista de la avanzada kirchnerista contra parte del gabinete de Alberto Fernández, principalmente el ministro de Economía, Martín Guzmán. Consumada la votación por la boleta única, el hijo de la vicepresidenta apareció en el recinto para dar quórum al debate por la ley de HIV. Apenas se sentó, varios de sus pares legislativos del frentedotismo se le acercaron a hablar.

MC

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