La doble acechanza al kirchnerismo: la izquierda avanza en la calle y Milei, sobre los votos

Una manifestación kirchnerista días atrás en La Plata

“Se albertizó la política”. La frase que soltó una voz escuchada en el mundo de La Cámpora refleja el síntoma de la profunda crisis que atraviesa el kirchnerismo y que podría conducirlo a una derrota dolorosa en el 2023.

Sumido en la inacción, el andamiaje K está siendo desarmado de su propia identidad por izquierda y derecha, ante un panorama socioeconómico que sigue siendo desalentador y donde la única perspectiva a futuro es festejar algún gol de Messi en el Mundial de Qatar. Hasta dónde llegue la Scaloneta parece ser el horizonte del movimiento nacional y popular. Después, será el desierto del verano. 

La “albertización” de la política es, para el oficialismo, la falta de un rumbo claro y la incertidumbre total. Es un problema general por la falta de empatía social hacia los dirigentes, pero es también un problema interno. “Estamos en un desgobierno”, lo pintó otro operador.

Al peronismo lo corrieron por izquierda la semana anterior, cuando la lucha del gremio de los neumáticos coincidió con un extendido acampe del Polo Obrero –y sus aliados en la Unidad Piquetera– en plena avenida 9 de Julio. La marcha de las miles de personas que reclamaban la ampliación del Potenciar Trabajo terminó luego en la avenida Leandro N. Alem, frente a la sede de Trabajo, donde el Sutna después de cinco meses de resistencia le torció finalmente el brazo a la patronal. Solo Pablo Moyano y Julio Piumato le tendieron una mano de solidaridad sindical a los combativos del neumático.

El drama por derecha obviamente es la coalición de JxC, pero lo encarna Javier Milei, que pesca votos en ambas peceras. El libertario en los últimos días intensificó sus “bajadas sorpresas” en el conurbano. Esta semana inauguró un local partidario en Almirante Brown. Tiene pregnancia en jóvenes de sectores socioeconómico bajo, que serían posibles votantes del oficialismo.

La sensación de derrota está. “Hoy nadie en el Frente de Todos cree que vayamos a ganar el año que viene”, apuntó ante elDiarioAR un conocedor de la diaria de La Cámpora. El consuelo peronista se ve como un juego de muñecas rusas: retener la provincia de Buenos Aires, lo que implicaría retener el conurbano, y a la vez retener la Tercera Sección Electoral: La Matanza, Avellaneda, Quilmes, Lanús, Florencio Varela y el resto de los distritos hacia el sur de CABA. 

Pero en ese cordón ya hubo un síntoma de hartazgo hacia el peronismo, que ahora sería más profundo. En las legislativas pasadas, el FIT creció en bastiones históricos del PJ. A nivel nacional la izquierda hizo la mejor elección –se afianzó como tercera fuerza –, empujada desde abajo por miles de votos en lugares como La Matanza, Moreno o Merlo, donde consiguió meter sus primeros concejales. En el terruño de Fernando Espinoza rozó los diez puntos. 

“Hay un alto corrimiento del peronismo a la izquierda”, aseguró Eduardo Belliboni, dirigente del Polo Obrero, que tiene la temperatura de los bolsones populares. El aumento de los alimentos básicos explica las constantes movilizaciones piqueteras de –por ejemplo– Laferrere y González Catán hacia el microcentro porteño. Según el dirigente, la crisis es tal que ya se logró romper la estigmatización social en contra de “los zurdos”. La resistencia que ofreció el Sutna también tiene que ver con ese fenómeno por lo bajo: la Lista Negra de Alejandro Crespo el año pasado ganó en todas las seccionales –Fate, Pirelli y Bridgestone–; en 2016 le había quedado esquiva la multinacional japonesa. 

“Los compañeros están con los dientes apretados”, dijo el dirigente piquetero sobre la necesidad obligada a salir a reclamar, y que tiene respaldo social. El fin de semana pasado el Partido Obrero instaló mesas en barrios porteños como Flores y Parque Avellaneda con muy buen feedback sobre la pelea gremial que defendió el bolsillo de los trabajadores ante la galopante inflación. “Ya no somos solo piqueteros locos”, apuntó Belliboni.

El efecto atentado y Milei

¿El letargo del oficialismo se profundizó con el atentado a CFK? En La Cámpora flota la tesis de que la movilización del 2 de septiembre quedó huérfana sin un orador importante que sintetice esa catarsis de conmoción popular. Andrés “El Cuervo” Larroque intentó motorizar una nueva marcha para el 17 de octubre pero chocó con el Evita. Pablo Moyano tampoco tuvo eco en el resto de la CGT. Parece que se cortarán solos, o como contó elDiarioAR esta semana, ahora se habla de una movilización ultra-K para el 27 de octubre, a los 12 años del fallecimiento de Néstor Kirchner. 

Todo sea por seducir a la Jefa. “Hay que crear las condiciones para que Cristina sea candidata”, dijo en una radio Larroque. “Eso quiere decir que hoy no están creadas las condiciones”, tradujo un camporista después para este medio. Ni ellos saben si la vice quiere ir por un nuevo mandato. Lo que saben es que no se va a presentar para ir a perder. Una posibilidad que se menciona es que busque ir en la cabeza de lista para el Senado por la provincia de Buenos Aires. Ya sobrevivió a la derrota allí en 2017. Sería, esa, una “derrota digna”. 

Pero el intento de magnicidio tiene otro doblez: la desconfianza por fuera del votante K. Que los libertarios no crean en el ataque a la vicepresidenta no es novedad, pero la misma sensación se recogió en las filas trotskistas. A poco del atentado, el Polo Obrero organizó un debate en La Matanza en el que muchos de los delegados barriales aseguraron que había sido un montaje. “Ni siquiera los que iban a los comedores y que sabíamos que bancaban a Cristina lo creían”, dicen ahí. Otro síntoma del dilema kirchnerista: ya nadie les cree. 

Milei, a su vez, les habla a los jóvenes cada vez más descontentos con la política y enojados por la falta de perspectiva económica y la situación laboral en términos de ingresos. No se distinguen allí colores partidarios. “Es falso que solo se le quita votos a JxC”, señaló confiado un vocero del libertario. Recuerda que los mejores resultados en 2021 los consiguió en el sur de la Capital Federal. 

Llamativamente, el panorama lo comparte un kirchnerista duro: “El joven laburante de la periferia está mirando a los libertarios, ya no más al peronismo”. Es el ejemplo de la “banda de los copitos”: el papá de Brenda Uliarte admitió ser un votante de Cristina y militante peronista. La movilidad social de la década ganada engendró un lado oscuro.

“Hay un riesgo para el FdT en el votante joven de sectores medios-bajo y con preocupación por la situación económica”, analizó Manuel Zunino de la consultora Proyección, aunque destacó que la mayor parte del voto de Milei es de JxC y, en segundo lugar, de sectores por afuera de la política. “Se sobreestima el riesgo de Milei y se subestima a la izquierda”, comparó. 

En un escenario electoral donde las dos coaliciones mayoritarias se repartirían tercios de la torta, Milei estaría subiendo y la izquierda, también. La proyección de votos de la consultora estima un 35 por ciento para el FdT, 25% para JxC y 15% para Libertad Avanza. El fenómeno libertario es el más llamativo.

En los sectores medios-bajos, Milei saca 19,5 puntos. Entre los jóvenes de 16 a 34 años, 21,1%. Porcentajes que alertan a los cambiemitas, pero también a los K, porque en un escenario de doble vuelta esos votos se irían con JxC. A medida que se crece en la pirámide o en edad, bajan las intenciones del libertario.

“Milei es incontrolable, genera mucho atractivo y está logrando nacionalizar lo que hizo en la ciudad de Buenos Aires. Hoy tiene conocimiento en todas las provincias”, remarcó Zunino.

También Manes

Mientras Milei se mueve al ritmo del clima social –aunque aseguran no tener encuestas encargados, como el resto de “la casta”– y prepara los próximos desembarcos en el conurbano hasta que comience el Mundial, la izquierda se debate internamente cómo entrar al 2023. Hay una pelea subterránea entre los principales accionistas del FIT, que el 29 de octubre quedará cristalizada en un congreso partidario que hará el PO en Plaza de Mayo. 

“Nunca morigeramos nuestras marchas porque sean piantavotos, pero no estamos para meter diputados, sino para cuidar las luchas reivindicativas de los trabajadores”, adelantó Belliboni, un dardo hacia la postura del PTS, que ya propuso a Myriam Bregman y Nicolás del Caño como sus precandidatos presidenciales. Internas hay en todos lados.

El tiempo dará su sentencia sobre cuánto avanza la izquierda y la derecha sobre el FdT. La única luz de esperanza para el oficialismo es que Axel Kicillof sea reelecto, ahora cuestionada por la violenta represión policial en el partido Gimnasia-Boca. La provincia es una elección se gana por un voto, no hay balotaje.

En La Cámpora creen que ahí tanto Milei como Facundo Manes podría ayudarlos porque dividiría el voto de JxC. Incluso el libertario los puede ayudar en el Congreso para eliminar las PASO, lo que perjudicaría directamente a JxC. ¿Votarían juntos Máximo y el economista? Sorpresas de la conveniencia política.

Otros le encienden velas a Manes, que pone nervioso tanto a macristas como radicales. La base del neurólogo en PBA está en los intendentes del interior bonaerense, varios de los cuales rompieron la matriz opositora y estuvieron hace un mes en la misa de Luján. En aquella oportunidad, el intendente radical del partido bonaerense de General Viamonte, Franco Flexas, dejó una reflexión que, aunque suene a obviedad, dice mucho en tiempos de la “albertización de la política”: “Es condición para un gobernante que esté siempre abierto al diálogo”.

MC

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