Entrevista

Sergio Acevedo: "El peronismo hoy atiende el día a día, no tiene claro su liderazgo y no tiene definido un proyecto de país”

Sergio Acevedo, ex gobernador de Santa Cruz.

Fue el gobernador electo con el porcentaje de votos más altos en su provincia y renunció en 2006 en desacuerdo con el manejo de la obra pública en Santa Cruz, cuando el nombre de Lázaro Báez recién comenzaba a hacerse conocido en Buenos Aires. Desde entonces, Sergio Acevedo pasó 15 años alejado de la política activa, viviendo en la ciudad de Pico Truncado, en medio de la meseta patagónica, 700 kilómetros al norte de Río Gallegos.

Después de haber sido intendente, vicegobernador, diputado nacional y hasta jefe de la SIDE bajo la presidencia de Néstor Kirchner, se dedicó a la docencia, al derecho laboral y apareció en contadas ocasiones, casi siempre para discutir los contratos petroleros que se firmaban en la Patagonia. Hasta que hace unos meses decidió volver a ocupar un lugar en la lista de diputados nacionales de SER, el partido provincial que dirige el sindicalista petrolero Claudio Vidal.

El resultado no fue malo. El espacio que integra Acevedo salió tercero, obtuvo más de 35 mil votos en un contexto de baja participación y quedó a 5 mil votos del Frente de Todos, que resultó segundo detrás de Juntos que reunió 58 mil votos. Sin embargo, la candidata de alianza opositora que más votos consiguió, Roxana Reyes, contó con apenas 18 mil votos y se impuso gracias a la suma de otros cinco candidatos.

El ex gobernador cuestiona al gobierno de Alicia Kirchner, dice que hay un ciclo histórico agotado en Santa Cruz y objeta también al peronismo nacional, el movimiento con el que pese a sus diferencias se sigue identificando. “No puedo dejar de ser peronista para analizar la realidad, pero el peronismo hoy atiende el día a día, no tiene claro su liderazgo y no tiene definido un proyecto de país”, dice.

¿Por qué decidió volver a la política?

Uno cree que puede ser útil, hay una organización política que tiene un programa serio en cuanto a que Santa Cruz recupere el control de sus recursos naturales, en especial de los hidrocarburos, y plantea una nueva relación con la minería, con la pesca y los servicios públicos como la educación, la salud, seguridad y justicia. En Santa Cruz, hay un ciclo histórico que está concluido, la idea de creer que se puede vivir de las regalías que generan sus recursos naturales, básicamente de lo que es la exportación de energía. Hay que pensar en un proceso de desarrollo, de realización, en algo distinto a ser una provincia rentística en la que su dirigencia política sólo discute cómo se divide esa renta, que hoy es insuficiente para financiar el Estado.

En otro momento alcanzó.

Sí, sí, era una provincia superavitaria, pero este es un Estado que ha crecido desmesuradamente en base al empleo público y se ha vuelto a niveles de precariedad incomprensibles. Toda la administración pública, inclusive los docentes, están por debajo de la línea de pobreza y les han ofrecido un aumento de 5% en la paritaria. Es un Estado que entre activos y pasivos hoy debe estar pagando alrededor de 100 mil sueldos y jubilaciones. No se actualiza la ley de coparticipación ni se la discute, entonces los municipios se financian a través de descubiertos en el banco oficial. Santa Cruz se gastó los famosos 500 millones (de dólares) del fondo provincial en recursos corrientes, las hidroeléctricas que se están construyendo en lugar de pensar que se van a consumir en Santa Cruz se piensa en meterlas al interconectado y despacharlas para Buenos Aires. Tenemos niveles de pobreza e indigencia tan injustificados como insostenibles. La provincia no tiene actividad industrial, son todas actividades extractivas, petróleo, minería. En cuanto a la ganadería, no hay un lavadero de lana, ninguna industrialización, salvo la cementera Petroquímica Comodoro Rivadavia que duplicó la inversión, pero como se trata de un mercado cartelizado nos damos cuenta de que pagamos un cemento más caro que en otros lugares de la Argentina. 

Durante el gobierno de Macri, Nación no le permitió endeudarse en dólares a la provincia y hubo un ajuste fuerte. ¿Qué cambió en Santa Cruz desde que asumió el Frente de Todos?

Lo que cambió es que ahora se abonan los salarios de los activos y los pasivos. Pero la pandemia vino acompañada por la pérdida del poder adquisitivo y mayor desempleo. Ha empeorado la situación de las personas que viven en Santa Cruz. El cierre total de escuelas se extendió hasta el lunes último, eso fue lamentable porque acá los servicios de Internet son pésimos y aumentó la desigualdad.

Salió primero juntos con seis candidaturas que en total reunieron 58 mil votos (38%), el FDT 40 mil (26%) y ustedes 35 mil (23%). ¿Cuál es la interpretación que hace del resultado? ¿Qué votaron los santacruceños? ¿Hay un hartazgo con el kirchnerismo?

Después de Macri, se pensaba que era difícil que algo de lo que viniera fuera peor y me parece que la pandemia, la inflación y la falta de expectativas generaron un gran voto bronca. Hay más de un 70% de la población que le está diciendo no en la provincia a esta manera de gestionar y administrar el Estado y la sociedad. Pero Juntos sacó en Río Gallegos más del 60% de los votos que consiguió en toda la provincia, más de 30 mil votos. 

SER es un espacio que hasta poco formó parte del Frente de Todos. ¿De dónde surgió su respaldo social?

SER ganó en ocho localidades. En toda la zona petrolera, Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado, Koluel Kaike, Las Heras. Ganó en la cuenca carbonífera, en Río Turbio y 28 de noviembre. Ganó en Puerto Santa Cruz y en Tres Lagos, una localidad que queda entre Gobernador Gregores y El Chaltén. En las elecciones anteriores, con mayor afluencia de votantes había sacado 24 mil votos y ahora con una participación de alrededor del 63% sacó más de 35 mil. 

Desde Juntos, suelen hablar de SER casi como una colectora del Frente de Todos. ¿Es así o es imposible una nueva confluencia con el kirchnerismo?

Es un argumento que utilizan para bajarnos el precio. Lo dice Juntos para presentarse como la verdadera oposición y lo dice el Frente de Todos, cuando afirma que somos lo mismo pero decidimos armar otro espacio. Somos claramente opositores, pero queremos discutir ideas y nos interesa cambiar esta realidad. Todos votaron la baja de las jubilaciones y creemos que la van a volver a votar. Van a intentar bajar el régimen de indemnizaciones y van a seguir siendo funcionales a las petroleras y las mineras. Tenemos vocación de ser una alternativa y de gobernar Santa Cruz.

¿Cómo interpreta el pedido de renuncia que hizo Alicia Kirchner a sus funcionarios?

Tiene que ver con una estrategia nacional. Veremos si hay políticas distintas o el ajuste se sigue haciendo sobre el salario de los empleados públicos. Santa Cruz tiene una caja de jubilaciones que incluye a 20 mil jubilados y pensionados. La masa salarial de hoy son 2 mil millones de pesos por mes o sea que si la proyectamos en el año serían 26 mil millones de pesos con aguinaldo. El presupuesto de la Patagonia Austral para el rectorado y las cuatro sedes, en Río Gallegos, Río Turbio, Caleta Olivia y Puerto San Julián, con más de 10 mil alumnos, es de 1300 millones de pesos. La provincia tiene una deserción de más del 50% entre el primer año y el segundo del secundario. Santa Cruz no está pensando en el futuro, no está pensando en sus jóvenes, en la educación, en cómo generar trabajo, no está pensando en cómo vuelven sus hijos a nuestra provincia. Esto es lo que nos motiva a debatir y participar. 

¿Es la gobernadora la que no está pensando en ese futuro?

No, me parece que hay una cultura política que se ha vuelto clientelista. De la cooptación de sectores. Cuando uno recorre los pueblos, como lo que he hecho yo en este tiempo -di dos vueltas a la provincia- lo que te dicen es que no hay generación de dirigentes porque cada vez que aparece uno, en cualquier esfera y quiere crecer, le dicen te ayudamos si adherís. Sucede hasta con los bomberos voluntarios. 

La discusión siempre fue cómo se repartía el presupuesto de la provincia. Pero hoy como no alcanza, prima la insatisfacción de los proveedores del Estado. No hay obra pública, no hay rutas, no hay construcción de viviendas, no hay avances de las redes de servicio, cloacas o gas. Tenemos un banco que le cobraba tasas usurarias a las personas que pedían un préstamo porque el Estado no les pagaba los sueldos y no llegaban a fin de mes. No hay respuesta de la dirigencia. Este estado de cosas que Alicia recibe también de Peralta.

¿Cuál es el respaldo principal que tiene hoy la gobernadora? ¿Con quién gobierna?

La Cámpora, Kolina, los intendentes, un sector de Pablo González, el actual presidente de YPF y el jefe de gabinete (Leonardo Álvarez) que es un empresario de la industria del transporte en minería y petróleo. No tiene antecedentes políticos y creo que es titular de los dos diarios que hay en Río Gallegos, La Opinión Austral y Tiempo Sur. Nadie sabe todavía quién va a ocupar ese lugar ni cuáles van a ser los cambios que se van a realizar. No hay nada confirmado.

¿Qué presencia tiene La Cámpora?

Hay una renovación generacional pero la jefatura está en Máximo. No podría decir que exista algún dirigente de relevancia. No hay ningún intendente de La Cámpora, hay diputados provinciales, pero no hay nadie que pueda ser conocido en toda la provincia como dirigente política.

¿Tiene capacidad el gobierno provincial de revertir esta derrota en noviembre?

Si, yo creo que van a poner toda la carne a la parrilla. Va a tener que dar aumentos de sueldos, va a tener que arrancar con la obra pública, mejorar la ayuda social y el sistema de salud. Recién ahora acaba de abrir las escuelas. Treinta años de ejercicio de la conducción del gobierno y el poder en Santa Cruz le dan esa posibilidad. 

¿Hacia 2023, en qué lugar se imagina? ¿Descarta ser candidato a gobernador?

Voy a seguir militando, como no lo había hecho hasta ahora. Hay que hacer un trasvasamiento generacional, hay que acompañar y hay que ayudar. No me veo en ningún lugar de candidato pero sí me veo muy comprometido con esta política. 

¿Cómo evalúa los resultados del peronismo en todo el país? ¿Es algo coyuntural atado a la pandemia o hay algo más profundo que se expresó en las PASO?

Antes de las elecciones, yo marqué que el peronismo tenía un problema. Dije que estaba dejando de ser el sujeto político de los sectores populares y que ya no era el de los excluidos. Quien se asume como la conducción mayoritaria, Cristina Kirchner, pareciera que quiere decirnos que no es responsable de lo que ha pasado. Ahí aparece el primer problema de conducción. Después, creo que tampoco el peronismo tiene definido un proyecto de país. El peronismo siempre fue crear empleo, una alianza de clases donde se trataba de construir una burguesía nacional que genere empleo y con una participación importante de los trabajadores en el PBI. Hoy es una sociedad muy distinta. Si vemos la ley de Hidrocarburos, pareciera que se busca también dolarizar los hidrocarburos. El peronismo hoy atiende el día a día. Pareciera que la discusión es cómo distribuye la renta agraria, petrolera o minera, pero nada más. En el sector financiero, todavía rige la ley de Martínez de Hoz y la reforma de Cavallo. No se si el peronismo está en condiciones de hacer algo distinto, pero tampoco lo ha intentado. 

Cristina cuestiona en su carta el ajuste del gobierno. ¿Cómo se hace para mejorar los ingresos de los sectores de menores recursos y recuperar la idea de movilidad social en un contexto en el que pareciera que no hay de dónde sacar y el oficialismo aparece debilitado en lo económico y lo político?

Son momentos muy difíciles, muy complejos y está la herencia del macrismo, pero nada es casual. Por ejemplo, el esquema fiscal es regresivo desde hace años en la Argentina, no hay ninguna política encaminada a combatir el trabajo en negro, hoy el empleo registrado de trabajadoras de casas particulares es mayor que el de la industria, no hay medidas para evitar el grado de concentración en la economía, no se habla de escuelas de doble jornada, Internet como servicio público efectivo. El peronismo siempre ha podido estar a la altura de las circunstancias. Se que hay una cuestión macroeconómica muy difícil y todos saben que no se puede cambiar de la noche a la mañana, pero creo que el peronismo debe recuperar la vocación de querer transformar esta realidad, no de administrarla. Hay que salir a la calle, no hablo de radicalización, pero creo que es el único idioma que entienden los rivales del peronismo. La calle ha sido del macrismo. Hay que buscar una manera de articular la política pero básicamente decir a donde vamos y cómo queremos ir. 

Después de haber sido gobernador, de haber sido un hombre cercano a Kirchner y haber renunciado. ¿Cuál es su mirada hoy sobre el kirchnerismo?

Mis diferencias políticas siguen estando en que no se piensa en cómo cambiar el sistema de acumulación y distribución de la riqueza en Argentina. Seguimos básicamente con lo que hemos heredado de la dictadura y ese esquema está demostrando su insuficiencia. Esta apatía, esta desazón, esta desesperanza, tiene que ver con esto. Si no se entiende que este modelo de acumulación donde siempre ganan los mismos nos ha llevado a un índice del 50% de la pobreza. Es indispensable desafiar esto, con política, con movilización, con organización popular. No puede ser que el peronismo entienda que la política social es organizar la ayuda a la gente.

WC

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