Entrevista

Gabriel Solano, del Partido Obrero: “El crecimiento de los libertarios tiene que ver con el fracaso del kirchnerismo”

Solano, dirigente del Partido Obrero y legislador porteño por el Frente de Izquierda-Unidad

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Hay una conexión entre el trotskismo y el kirchnerismo, que son las muertes, en una ventana muy corta de tiempo, de Mariano Ferreyra con la de Néstor Kirchner. Entre una y otra apenas pasó una semana, en aquel octubre de 2010. Gabriel Solano recuerda el día que mataron al militando del Partido Obrero como si hubiese sido ayer. “Se estaba votando en la Facultad de Medicina de la UBA el centro de estudiantes y, justamente, estábamos esperando a Mariano y otros compañeros de zona Sur, que nos iban a dar una mano después de la movilización de los ferroviarios –dice ante elDiarioAR sobre aquel 20 de octubre de 2010–. En un momento me llaman por teléfono y me informan del ataque de la patota de Pedraza. Las primeras informaciones eran confusas, pero ya se sabía que Mariano había fallecido”.

La doble acechanza al kirchnerismo: la izquierda avanza en la calle y Milei, sobre los votos

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Solano marchó el jueves pasado en Barracas, junto con el Partido Obrero (PO) y el Frente de Izquierda-Unidad en el mismo lugar donde hace doce años cayó por un balazo el joven militante de 23 años, estudiante de Historia, dirigente de la FUBA y de profesión tornero. José Pedraza y Juan Carlos Fernández, su lugarteniente en la Unión Ferroviaria, fueron condenados a 15 años como instigadores del crimen. Gabriel Sánchez y Cristian Favale, miembros del grupo de choque, a 18 años como autores materiales. 

“La burocracia sindical, sus patotas y las tercerizaciones, los temas que se expusieron con la lucha de Mariano, hoy siguen vigentes”, reflexiona Solano, y apunta contra el uso que hizo al respecto el kirchnerismo. Alguna vez la propia CFK contó que Máximo le dijo que “la bala que mató a Mariano rozó el corazón de Néstor”. “Esa narrativa no se ajusta a los hechos”, dice el dirigente.

“El crecimiento de los libertarios es culpa del kirchnerismo”, arremete después el actual legislador porteño por el FIT en una conversación de unos 45 minutos, en medio de la coyuntura actual de una inflación que pulveriza los salarios, un gobierno kirchnerista loteado en crisis y una derecha en expansión. ¿Qué haría en un potencial balotaje súper polarizado entre Cristina Kirchner y Javier Milei o Patricia Bullrich? No tiene una respuesta, pero sí habla del dilema histórico del trotskismo vernáculo con el peronismo y se anima a calificar de “fracaso” la democracia argentina en sus 40 años de vida.

Y porque interna hay en todos lados, tampoco esquiva la polémica propia de la izquierda, luego de que el PTS lanzara sus precandidatos para las elecciones presidenciales del año próximo –los diputados nacionales Myriam Bregman y Alejandro Vilca–, mientras el PO está preparando un acto el sábado 29 en Plaza de Mayo para demostrar su fuerza de convocatoria. “Se vota en agosto de 2023, no podés poner tus candidatos en junio de 2022. El riesgo para la izquierda es la intrascendencia”, arremete Solano, que llega a catalogar a sus aliados de “mediáticos” y de tener cierta connivencia con el kirchnerismo. Sin embargo, niega que la coalición esté en riesgo de quebrarse: “No está en cuestión el FIT, pero sí queremos discutir qué izquierda necesitamos”.

–Pocos días después del crimen a Ferreyra murió Kirchner, de quien este 27 de octubre se cumplen 12 años también de su muerte. Cristina contó un año después que Máximo le dijo que “la bala que mató a Mariano rozó el corazón de Néstor”. ¿Qué reflexión política haces del caso 12 años después?

–Esa narrativa no se ajusta a los hechos. No digo que Kirchner no haya fallecido por el impacto de lo de Mariano, posiblemente sí... pero tuvo ese impacto porque Pedraza era un aliado. Si un aliado tuyo, muy cercano, con el cual tu mujer que es presidente de la Nación se sacó muchas fotos, aparece directamente involucrado en un crimen de este tipo que conmocionó al país, no puede no afectarte. Te afecta porque sabes que tenés un quilombo padre, que te metiste en un problemón. Pero no es que estaba del lado nuestro.

–¿El kirchnerismo se quiso apropiar del significado de la muerte de Ferreyra?

–Yo te diría que la bala que mató a Mariano salió del corazón del kirchnerismo. Cristina nunca nos recibió, a pesar de que pedimos una reunión para discutir lo que había ocurrido. Tampoco nunca nos recibió Carlos Tomada, ministro de Trabajo, pese a que hay audios directos que mostraba cómo complotaba con Pedraza. Y Aníbal Fernández en ese momento también era ministro de Seguridad y dijo que la Policía Federal había hecho todo perfectamente y que no había habido zona liberada. Después se comprobó que no, al punto de que dos comisarios de la Federal fueron condenados por homicidio, parte del plan que derivó en el asesinato. Había una estructura de negocios armada en el ferrocarril, con una burocracia sindical propia, con un esquema de empresas tercerizadas truchas y después las empresas concesionarias del ferrocarril y el Ministerio de Planificación. Fueron las mismas tres patas –Gobierno, empresas y sindicato– que estuvieron detrás de la tragedia de Once, el año después. 

Detrás del fracaso de La Cámpora y de la prostitución de banderas que suenan como positivas, también se genera las condiciones para un crecimiento de un sector derechista.

–¿El kirchnerismo cooptó  todas las reivindicaciones populares?

–Pero como estrategia los condujo a la derrota. Porque hoy tenés a la juventud que no cree en eso. Hoy la juventud no está con el kirchnerismo. Tampoco creo que se hizo libertaria, como dicen algunos. 

–¿Con quién está la juventud entonces?

–Hay una disputa. Pero yo no tengo ninguna duda que, en parte, el crecimiento de los libertarios tiene que ver con el fracaso del kirchnerismo. Porque una cantidad de banderas que supuestamente suenan lindas han sido prostituidas, y al ser prostituidas genera una desilusión también. Entonces también genera el caldo de cultivo para que progresen ideas reaccionarias. Entonces, detrás del fracaso de La Cámpora y de la prostitución de banderas que suenan como positivas, también se genera las condiciones para un crecimiento de un sector derechista.

–¿Esta prostitución de las banderas fue deliberada o crees que, porque era tan grande la farsa, era obvio que en algún momento se iban a caer?

–Es que es inevitable, porque si vos querés satisfacer las necesidades que tiene el pueblo trabajador con una política capitalista no iba a ser posible. Estaba claro que iba a terminar mal. Una juventud militante no es la kirchnerista, sino la que lucha por el socialismo y en contra del Estado capitalista, porque sino terminás como cooptado y burocratizado. Y esa burocratización de la juventud kirchnerista, lo alejó de la juventud.

–Más allá de tu tesis de que el crecimiento del libertario es culpa del kirchnerismo. En el desconcierto que estamos viviendo a nivel social y global, post pandemia, con cierta división entre la política y la calle, y la crisis económica, ¿no es la derecha la que mejor interpreta ese caldo de cultivo?

–Es muy probable. Comparto con vos, pero si querés vamos a fondo: los planteos de Milei yo los considero fachistas. Pero vayamos más atrás todavía. Se cumplen 40 años de democracia en Argentina… y cuando se hace un balance la conclusión es que fracasó.

–¿Fracasó la democracia?

–Lógico, porque el presupuesto era que con la democracia se come, se educa… y no está pasando. La democracia no viene de la mano de una mejora de las condiciones de vida del pueblo. Eso no es así.

–¿Ni siquiera a nivel promedio? Una mejora media, no te digo a niveles deseables.

–Hoy tenes 55% de los pibes pobres en Argentina. En el ‘83 no estábamos peor que eso.

–Pero veníamos de una dictadura. 

–No, a ver… yo estoy en contra de la dictadura. Lo que quiero decir es que la democracia genera  una desilusión en una parte de la población porque los resultados que arroja son muy negativos. Un 55% de pobres, un 40% de la fuerza de trabajo no registrada, un salario mínimo que no llega a la canasta de indigencia, una crisis habitacional que abarca a 15 millones de personas, un endeudamiento del país que es ocho veces más alto que la dictadura. Es difícil que no haya una desilusión.

–¿De alguna manera la propia democracia creó su monstruo?

–Así pasó con Hitler. La República de Weimar fue un fracaso y generó a Hitler. 

–¿Pero crees que estamos en una situación similar a Hitler?

–No, no, no, no, para nada. Carrió presentó el otro día el panorama de un ascenso fascista en todo el mundo. Yo no creo que sea así. Si uno ve la elección de Brasil de ahora, por tomar un ejemplo, es cierto que no le fue tan mal a Bolsonaro, pero lo no que están planteando es que gobierna. O sea, el presidente está perdiendo las elecciones. 

Se cumplen 40 años de democracia en Argentina… y cuando se hace un balance la conclusión es que fracasó.

–Imaginemos un balotaje Cristina-Milei.

–Yo siempre tengo la siguiente definición: no doy respuestas concretas sobre casos hipotéticos. Pero no para zafar, porque en el caso hipotético no sé qué va a pasar. Por ejemplo, nosotros votamos a Evo Morales cuando ganó la primera vez. Llamamos a votar a Boric en Chile. No tiene nada que ver con nosotros, pero aparecía, con todas las deformaciones del caso, como el candidato de la rebelión popular chilena. En cambio, acá Lula no aparece como el candidato de una rebelión popular de Brasil. De ninguna manera. Entonces, el caso hipotético es difícil de una definición concreta, pero el caso hipotético uno desconoce cómo es la situación exacta. Y en política lo concreto es lo más importante. 

La izquierda que se asimiló al peronismo, en general, se terminó diluyendo como izquierda.

–Justo mencionaste a Perón. ¿Es el gran verdugo de la izquierda o del trotskismo? Porque históricamente el peronismo ha levantado banderas progresistas, de conquistas de derechos laborales, personales, etc. ¿Cómo ustedes discuten internamente esa disputa política con el peronismo?

–Es el asunto más importante que tenemos. Porque en una mayoría la izquierda, lamentablemente, se hizo peronista en Argentina. Y al hacerse peronista, la izquierda ha perdido su esencia. Y después perdió casi su militancia. Hoy en el Frente de Todos está lleno de grupos de izquierda. Hasta el Partido Comunista es parte. Pero no juegan ningún papel. La izquierda que se asimiló al peronismo, en general, se terminó diluyendo como izquierda. Tiene que ser independiente del Estado e independiente del peronismo. Especialmente ahora cuando el peronismo está hecho pelota. El peronismo gobierna hoy y está aplicando el ajuste del Fondo Monetario Internacional. Y como viene la mano, el peronismo pierde la elección el año que viene. Muchos hablan de Cristina, pero tengamos en cuenta que en los últimos 15 años ha perdido más elecciones que las que ganó, incluso en la provincia de Buenos Aires.

–Sin embargo, sigue siendo una líder popular. Guste o no, tiene una base popular importante. ¿Cómo se explica?

–Pero es una base en retroceso.

Como viene la mano y lo que marcan las encuestas, Milei crece más que nosotros, pero nosotros también crecemos.

–En esa coyuntura y pensando en táctica política y electoral, ¿no están en un dilema en la izquierda a quien criticar? Con justa razón cuestionan a Milei, pero quizás es en la pecera del kirchnerismo donde ustedes pueden pescar votos.

–Si el peronismo está como está, que es una crisis, la gran tarea de la izquierda es superar al peronismo y construir un nuevo movimiento popular. Con banderas políticas distintas.

–¿El PTS es más mediático o marketinero?

–Cuando algo es exclusivamente mediático empieza a acomodarse a ondas. Nosotros tampoco compartimos, y es otro debate que tenemos dentro del Frente de Izquierda, ciertos planteamientos del PTS en relación al kirchnerismo. Por ejemplo, que Cristina no esté involucrada en hechos de corrupción. Nos parecen cosas que no puede decir la izquierda, de ninguna manera. Nos parece muy mal.

MC

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