Marcha 17A: la CGT busca mostrar poder de convocatoria, evitará críticas al Gobierno y apuntará a los empresarios por la inflación

Sola, Moyano, Acuña y Daer, ayer, firmando el documento de la CGT que se leerá hoy tras la movilización por el microcentro porteño

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Un mes después de anunciada, la CGT protagonizará finalmente este miércoles su marcha contra “los especuladores y formadores de precios”. Será una movilización multitudinaria, a juzgar por una convocatoria que se estima en 500.000 personas, adelantaron a elDiarioAR desde los organizadores. La protesta es convocada por el triunvirato de la central obrera –Pablo Moyano, Héctor Daer y Carlos Acuña– y está apuntalada también por los movimientos sociales oficialistas nucleados en la UTEP –principalmente el Evita y Somos Barrios de Pie– y la CTA de Hugo Yasky. Está latente la posibilidad de que se vean banderas de La Cámpora, de Máximo Kirchner

Así, en una movilización con un sinfín de convocantes, pese a la consigna unificadora de “Primero la patria”, cada columna tendrá su propio reclamo. La marcha conectará desde las 15 el Obelisco con la Plaza de los Dos Congresos, evitando acercarse a la Casa Rosada y enviar un mensaje directo contra el Gobierno. En el acto de cierre, durante la tarde, no habrá oradores, pero sí la lectura de un “documento de corte político” que apuntará contra los empresarios, los principales responsables de la inflación según la central obrera.

En sus párrafos iniciales, el documento que leerá la CGT, que el propio triunvirato dio a conocer ayer por la tarde, asegura que la inflación es responsabilidad, principalmente, de “sectores que se han apropiado de ganancias en tiempo de pérdidas para los trabajadores y trabajadoras”. También cuestiona a “los grandes formadores de precios que remarcan el valor de los productos esenciales para mejorar los márgenes de ganancias”. Asimismo, apunta contra “la especulación financiera en búsqueda de una devaluación”.

Luego convoca a “todos los sectores populares” para asegurar una política antiinflacionaria y defiende las paritarias, en lo que podría leerse una advertencia al Gobierno, donde hay quienes plantean la necesidad de fijar una suba por decreto: “Los salarios acordados colectivamente, por paritarias libres, por sector por actividad, son los garantes mínimos que movilizan y desarrollan un mercado interna legítimo y creciente”.

El texto de tres páginas, si bien es crítico contra quienes “especulan con la crisis”, recupera una frase del Papa Francisco –“de las crisis nunca se sale solo”–, llama al “compromiso de todos los sectores representativos de la sociedad” y pide sobre la difícil coyuntura: “No la transformemos en un conflicto irresoluble del presente que comprometa el futuro de las argentinas y argentinos. Convirtámosla en oportunidad y salgamos mejor y mejores de la crisis actual que atraviesa la Argentina”. Para ello, asegura la central, tiene que abrirse una instancia de “Diálogo Social Institucionalizado”.

Aún está en el aire la convocatoria a sindicalistas y empresarios que el Presidente adelantó la semana pasada en un acto público y sin dar más precisiones. Con la agenda de la marcha de la CGT para hoy, se estima que recién en los próximos días podría haber un principio de agenda al respecto. Lo que sí está definido en el calendario es la reunión del Consejo del Salario, el próximo lunes 22 de agosto, para definir un nuevo piso del salario mínimo vital y móvil. Desde junio está en 45.540 pesos, muy lejos de la canasta básica.

“Profundizar la grieta, solo nos conduce al abismo”, concluye el documentado, firmado por Moyano, Daer y Acuña, además de Jorge Sola, vocero de la CGT y sindicalista de los seguros, ligado a Hugo Moyano.

Los detalles finos de la movilización terminaron de ajustarse este martes, en una última reunión en Azopardo donde participaron referentes sindicales y también del Evita, que aportará una importante cantidad de manifestantes. “Movilizamos todos, será impresionante”, se limitó a adelantar uno de los dirigentes al tanto del detrás de escena. Enfrascada en tensiones internas, la CGT apuesta a que la marcha sea principalmente una muestra de poder, tanto hacia el interior del Frente de Todos como hacia los sectores económicos y empresariales. Por eso la foto conjunta del triunvirato poniendo el gancho en el documento busca también dar una señal de unidad ante un gobierno loteado.

Incluso ayer se trazó con lupa el recorrido para evitar cualquier tipo de incidentes con la izquierda y los piqueteros, que sí protestarán en la Plaza de Mayo. Frente a la Casa de Gobierno, reclamarán un inmediato aumento de salarios, jubilaciones y ayuda social, así como exigirán a la CGT y CTA “un paro general y plan de lucha”, apuntaron a este medio desde el llamado sindicalismo combativo. La jornada, entonces, será de suma tensión en el microcentro porteño y de muy difícil circulación para los vehículos.

Una CGT, distintos reclamos

Enmarcada en la interna del FdT, la protesta de la CGT cristalizará la división que también hay entre sus principales referentes. Con Moyano más cerca de Cristina Kirchner, Daer en diálogo con Alberto Fernández y Acuña jugando en tándem con Sergio Massa, la previa de la marcha ya marcó un pulso. De alguna manera, cada sector tendrá su propia movilización.

“La respuesta que queremos de la protesta es que los empresarios tomen conciencia de que hay una situación delicada de la economía, y que hagan el esfuerzo de ganar menos, aunque sea un tiempo. Si finalmente lo que pagan en salario después vuelve en consumo”, avisó ayer Acuña. “Ellos están jugando a la política porque es la forma de atacar al gobierno”, abundó ayer el jefe gremial de los estacioneros en Radio Provincia. 

Su aparición pública al filo de la movilización fue una señal de la venia del flamante ministro de Economía, quien en negociaciones a través suyo había pedido desactivarla, idea que finalmente fracasó. “Esta es una forma de apoyar también a Massa”, aclaró rápido Acuña.

Moyano, por su parte, no ocultó su fastidio con el nuevo ocupante del Palacio de Hacienda y le reclamó a la Casa Rosada “ponerse las pilas”. “Es terrible lo que se está viviendo con el tema de los precios. Nosotros hacemos responsables a los empresarios por la especulación pero también vemos que el Gobierno no tiene esa dureza y fortaleza para sentarlos en una mesa y decirle ‘dejense de joder y de robarle la comida de la mesa a los argentinos’”, dijo el líder camionero el lunes. 

Él motoriza la posibilidad de que La Cámpora sume una cuota de participación en la marcha, a partir de su diálogo directo con el hijo de la vicepresidenta, a quien ha visitado en su despacho del Senado. También cercano a Máximo y parte del consejo directivo, el canillita Omar Plaini advirtió que el Gobierno “debería capitalizar esta movilización”. “Tendría que ver que nosotros nos movilizamos contra los verdaderos factores de poder”, entendió. 

Una discusión abierta entre los gremios es la posibilidad de que el Gobierno otorgue un aumento por suma fija para tratar de empatarle a la inflación, que ya acumula 62% en el año. “La CGT no discute salario. La suma fija es un slogan”, rechazó Acuña, y remarcó que todas las paritarias están abiertas. El triunvirato lo volvió a remarcar en el documento que se leerá esta tarde.

Los movimientos sociales 

Protagonistas también de esta jornada de movilización, la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) unificó el lunes una posición para adherir formalmente a la marcha de la CGT, como parte de su alianza estratégica con la central. ​​“Las y los trabajadores de la economía popular nos sumamos al repudio de las operaciones especulativas en busca de mayor devaluación y de las remarcaciones insensibles promovidas por las empresas formadoras de precios”, destacaron en un comunicado que acordaron las organizaciones oficialistas, tanto las más cercanas a Fernández como al kirchnerismo, distanciadas en el último tiempo por el reclamo de un salario básico universal. 

Allí conviven el Evita de Emilio Pérsico, Somos Barrios de Pie de Daniel Menéndez, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Juan Grabois, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete –diputado nacional– y el Frente Popular Darío Santillán, de Dina Sánchez.

En la vereda de enfrente, aunque los vasos comunicantes con parte de la UTEP son fluidos, la Unidad Piquetera –con el Polo Obrero de Eduardo Belliboni y Barrios de Pie de Silvia Saravia, entre otras organizaciones– confluirá con el Frente de Izquierda-Unidad y el sindicalismo combativo –principalmente los trabajadores del neumático– en un acto en Plaza de Mayo. También concentrarán desde las 15 en el cruce de Bolívar y Avenida de Mayo.

Será la segunda movilización de los piqueteros opositores a Balcarce 50 desde que asumió Massa en Economía, a quien ya le pidieron una audiencia para que disponga un salario mínimo de $105.000 y un bono de emergencia de $ 20.000.

MC

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