Murió el represor y exagente de inteligencia Raúl Antonio Guglielminetti
Raúl Antonio Guglielminetti, exagente civil de inteligencia y uno de los nombres asociados al aparato represivo de la última dictadura militar, falleció este martes a los 84 años.
Guglielminetti tuvo un rol activo en los servicios de inteligencia durante el terrorismo de Estado y fue señalado por su participación en el funcionamiento de Automotores Orletti, uno de los centros clandestinos de detención que operó como base del Plan Cóndor. Allí se cometieron secuestros, torturas y desapariciones de militantes políticos argentinos y extranjeros.
Tras el regreso de la democracia, su figura volvió a cobrar notoriedad por su vinculación con estructuras de inteligencia y por su presencia en distintos episodios judiciales y mediáticos. Con el avance de los juicios por crímenes de lesa humanidad, fue procesado y condenado a 20 años de prisión por delitos vinculados a la represión ilegal, en el marco de las causas que investigaron violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
Su nombre quedó inscripto en la historia argentina como parte del entramado civil y militar que sostuvo el accionar represivo del Estado entre 1976 y 1983.
La foto y la visita del escándalo en Ezeiza
La visita de diputados y diputadas de La Libertad Avanza a represores condenados por delitos de lesa humanidad detenidos en la Unidad Penal de Ezeiza, el 11 de julio de 2024, fue uno de los episodios, entre otros, más controvertidos del Gobierno de Javier Milei. El escándalo tomó gran dimensión con la difusión pública de la fotografía que registró el encuentro y que quedó como testimonio de una escena inédita desde el retorno de la democracia.
La imagen mostraba a representantes del oficialismo compartiendo un espacio institucional con responsables del terrorismo de Estado. Entre ellos se destacaba la presencia de Raúl Guglielminetti cuyo nombre está asociado al funcionamiento del centro clandestino Automotores Orletti.
El escenario del encuentro fue un salón del penal, con una cruz y figuras religiosas como telón de fondo. En el centro de la escena aparecía la diputada Lourdes Arrieta, sonriente y con un tapado naranja que resaltaba en la imagen, pese a haber afirmado luego que desconocía la identidad de algunos de los represores, entre ellos Alfredo Astiz.
Astiz, uno de los principales responsables del terrorismo de Estado, se ubicaba al fondo del grupo, casi oculto en la foto, pero identificable.
También se distinguía al diputado Beltrán Benedit, señalado como el organizador de la visita, con gesto serio y ubicado en una posición central. Junto a Guglielminetti aparecían otros represores condenados, como Mario “el Cura” Marcote, Miguel Britos, Honorio Martínez Ruiz, Adolfo Donda, Marcelo Cinto Courtaux, Julio César Argüello, Juan Manuel Cordero, Gerardo Arráez, Antonio Pernías y Carlos Suárez Mason (hijo), completando una postal que reavivó el debate sobre la legitimación política de los crímenes de la última dictadura y el rumbo de las políticas de memoria, verdad y justicia.
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