Tras 25 allanamientos, desarticulan una banda de estafas telefónicas que operaba desde cárceles de Córdoba

Los líderes de la organización estaban presos en los penales de Cruz del Eje y Bouwer, en Córdoba.

La causa había empezado en mayo, luego de que un hombre denunciara que le habían robado 1.200.000 pesos de su cuenta en un banco de Chubut. Había comprado un teléfono y, como no le llegaba, intentó ponerse en contacto con el centro de distribución. Dejó un mensaje en la cuenta de Facebook de la empresa y al poco tiempo lo contactaron. El que lo llamó le pidió datos personales y de sus cuentas. El no lo sabía, pero había quedado en manos de los estafadores. Fueron sacándole información hasta que pudieron operar de manera online como si fueran la víctima. Pidieron un préstamo por 1.120.000 pesos y apenas se lo depositaron lo sacaron junto a otros $90.000 que había en la cuenta. Esa fue una de las seis estafas realizadas en Puerto Madryn, que luego de una investigación de tres meses, terminó esta semana con 25 allanamientos para desarmar a una banda que hacía estafas telefónicas desde dos cárceles de Córdoba. 

Después de la primera denuncia, otras cinco personas relataron maniobras similares. A ellos les habían sacado cuatro millones de pesos. El fiscal Daniel Báez pidió la intervención de los teléfonos desde donde se habían hecho las estafas y vio que eran números de Córdoba y Buenos Aires. Con unos días de seguimiento, vieron que algunos se activaban en los penales cordobeses de Cruz del Eje y Bouwer. Las primeras conversaciones giraban respecto de movimientos de dinero y de creación de cuentas para hacer giros y luego cobrarlos por ventanilla o en extracciones en locales para pagos de facturas. Hasta que en un audio uno de los presos que hablaba del destino de las operaciones bancarias dijo: “Tenemos que tener teléfonos celulares para ponernos a laburar desde el pabellón”. Eso dio la pista a los investigadores, que las estafas se hacían desde adentro. 

Cabe recordar que durante la pandemia, los presos dejaron de recibir las visitas de sus familiares para evitar contacto con el afuera. A partir de eso, se permitió que tuvieran teléfonos para comunicarse con los parientes. Eso hace más complejo el control de para que se  utilizan esos celulares. 

“Los líderes de la organización eran dos presos de los penales de Cruz del Eje y del penal de Bouwer. Ellos realizaban las estafas con los teléfonos y sabían cómo lograr que las víctimas le entregaran la información. Pero luego había afuera una organización más amplia que era la que se encargaba de cobrar el dinero. Para esto tenían personas que prestaban los nombres para abrir las cuentas, tenían decenas de tarjetas de débito y movían el dinero en billeteras virtuales”, le explicó a elDiarioAR, el fiscal de Madryn, Daniel Báez.   

Este miércoles se realizaron toda la serie de allanamientos, la mayoría en barrios de la ciudad de Córdoba, en Villa Carlos Paz, Cruz del Eje, la localidad de Malagueño, en las dos cárceles y en Merlo, provincia de Buenos Aires. Se secuestraron computadoras, tarjetas de débito y crédito, más de 30 celulares, dinero y claves bancarias. Por ahora los dos presos supuestamente líderes están imputados y otras 20 personas cuyas casas fueron destino del operativo, están siendo investigadas. Los trabajos de inteligencia fueron realizados por agentes de la Policía de Chubut y de la Policía Judicial. Los investigadores prefirieron que las fuerzas cordobesas, con vínculos con el Servicio Penitenciario, no participaran de esos trabajos por la sospecha de que guardiacárceles hubieran colaborado con los estafadores. 

En cárceles cordobesas se repiten los casos de bandas que operan desde allí y cometen estafas telefónicas. Además, esa modalidad se acrecentó en la pandemia por la poca capacidad de atención en las oficinas públicas y los bancos y porque la gente comenzó a hacer muchos más trámites de manera remota. En general, las víctimas son personas que sus victimarios perciben como vulnerables, en algunos casos personas mayores a las que toman por sorpresa.  

El año pasado se hicieron tres operativos distintos en la cárcel de Cruz del Eje por estafas de presos. En uno de ellos se desarmó a una banda de presos que llamaba a sus víctimas y les hacía creer que habían sido beneficiados con el IFE, les sacaban los datos y les vaciaban las cuentas. A mitad de mayo se detuvo a nueves presos y a sus cómplices en libertad. Se hicieron allanamientos en un pabellón del penal, donde se encontraron teléfonos, anotaciones con datos de las víctimas y números de cuentas y CBU. A finales de septiembre, detectives de Delitos Económicos de la Policía de Córdoba detectaron a otro grupo que había recaudado alrededor de 1.800.000 pesos. Allí, secuestraron anotaciones relacionadas a cuentas bancarias, tickets de cajeros automáticos de extracciones bancarias, dinero en efectivo, teléfonos celulares.

Pero esto es algo viene de hace tiempo. Hay cierta “tradición” de estafadores desde las celdas de Cruz del Eje. En junio de 2008, por ejemplo, cayó una banda que estafaba a sus víctimas convenciéndolas de que habían ganado el Telekino. Así, lograban que los damnificados les giraran dinero para trámites de pago. Los investigadores descubrieron también que parte de la organización funcionaba desde el mismo penal.

AM

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