ENCUESTA A NIVEL NACIONAL

La Argentina postpandemia: Menos vitalidad, deseos de emigrar, reducción de consumos

El relevamiento consultó a 1400 personas su percepción sobre la calidad de vida.

Bárbara Komarovsky


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Casi 8 de cada 10 jóvenes se quieren ir del país y la juventud es la menos optimista: solo el 48% se siente así “todo el tiempo” o “la mayor parte” frente al 63% de la población general. Además, las mujeres son algo más optimistas que los varones: 65% frente a 59%. Los datos surgen de la Medición de calidad de vida en pueblos y ciudades de Argentina que realizó la Fundación COLSECOR entre el 13 y el 29 de julio.

“Los jóvenes son los menos optimistas, son especialmente sensibles a desarrollar sentimientos de pesimismo en un clima social agitado”, indicó el informe, coordinado metodológicamente por Mario Riorda y que contó con aportes de Natalia Calcagno, Alberto Calvo e Hilario Moreno en conjunto con la consultora DICEN. El optimismo es mayor en los pueblos de menos de 10.000 habitantes: 23 personas de cada 100 se sienten optimistas “todo el tiempo” frente a 16 de cada 100 en ciudades de más de 100.000 habitantes.

 A la pregunta “Si tuviera la posibilidad de irse del país, ¿cuán probable sería que usted se vaya?”, el 52% de los consultados respondió “seguro me iría” o “probablemente me iría” pero ese número crece al 78% en los jóvenes de 15 a 24 años. Para el segmento de adultos de 25 a 39 años la cifra desciende a 58%; de 40 a 59 años, 52%; y mayores de 60 años, 42%. Los varones son más proclives a irse del país: el 56% afirmó que “seguro me iría” o “probablemente me iría” frente al 50% de las mujeres. Quienes viven en ciudades de más de 100.000 habitantes también tienen más ambición de irse del país: el 59% respondió que “seguro me iría” o “probablemente me iría” frente al 46% de quienes viven en pueblos de menos de 10.000 habitantes.

 “Salir de la gravedad de la pandemia no le pone fin a muchos estados de ánimo, pero el disfrute de la vida es mayoritario en Argentina, aunque mucho más alto en pueblos y ciudades chicas que en grandes ciudades y levemente menor que en 2021, por lo que se percibe una leve caída del disfrute de la vida”, señala el estudio. Según la encuesta el 64% disfruta de la vida. En pueblos de menos de 10.000 habitantes el porcentaje asciende a 70% mientras en ciudades de más de 100.000 habitantes es 57%. La preocupación también disminuyó: en 2020, 24 personas de cada 100 admitían estar “todo el tiempo” preocupadas mientras que en 2021 ese número bajó a 21 de cada 100 y este año, 18 de cada 100.

Pueblo vs Ciudad

A la pregunta “¿Qué tan satisfecha/o se siente con la calidad de vida en la localidad donde usted vive?”, el 33% respondió muy satisfecho. Esto representa una mejora respecto al 27% del año 2021 pero empeora en relación con el 52% de 2020. Los encuestados de pueblos de hasta 10.000 habitantes se declaran muy satisfechos (44%), frente a 37% en ciudades de 10.000 a 35.000 habitantes, 29% en ciudades de 35.000 a 100.000 habitantes, y 26% en ciudades de más de 100.000. El nivel de satisfacción aumenta en relación con la edad de los consultados: es del 39% en la población de 60 años, frente a 32% de 40 a 59; 30% de 25 a 39, y 26% de 15 a 24 años.

 La encuesta de Fundación Colsecor ratifica una tendencia que se afianza a partir de 2020. Ante la consulta de “¿Si tuviera la posibilidad de mudarse a un pueblo o ciudad pequeña, cuán probable sería que se mude?”, más de la mitad (55%) dijo que “probablemente me iría” o “seguro me iría”. En 2021 el porcentaje fue del 54%, y en 2020, del 53%. La mayoría de los que respondieron “seguro me iría” tiene entre 25 y 39 años (34%). La tendencia es irse a lugares más pequeños: la contracara de esto es que ante la pregunta de si tuviera que mudarse a un pueblo o ciudad más grande, el 56% respondió “probablemente no me iría” o “seguro no me iría” frente a 48% en 2021, y 64% en 2020.

Cansancio pandémico

La encuesta halló “estados individuales menos graves, pero menos vitalidad, especialmente en grandes ciudades”. Según la psiquiatra Silvia Bentolila, el cansancio pandémico generalizado sigue presente. “Se trata de un fenómeno mundial y no es el cansancio común, más allá de que la experiencia no es la misma para quienes tienen asegurado un techo y un plato de comida todos los días que para los que no. Estos últimos padecen una ‘sumatoria de estreses’ por lo que los mecanismos de adaptación al estrés que generan las condiciones de incertidumbre sostenida en el tiempo tienen un alto costo. El organismo genera una respuesta de híper alerta, aumenta la atención involuntaria -es común exaltarse con cualquier ruido, dificulta la concentración, cuesta dormir y aparece ira y enojo y otras enfermedades”, señala el estudio de la Fundación Colsecor.

 Sin embargo, como dato positivo, hay menos percepción de soledad, tristeza y depresión. Los encuestados se sintieron menos solos y menos tristes que en 2021 (24% este año frente a 31% el año pasado y 22% frente a 25%).

 A la pregunta “¿Con qué frecuencia diría que se sintió deprimido/a?”, el 26% había respondido, en 2020, “todo el tiempo o la mayor parte de él”. Ahora ese porcentaje bajó a 16%. Esto no implica que haya mejorado la felicidad año a año: en 2021 fue 63% y en 2022 59%. Mientras más chica es la localidad, el sentimiento de felicidad es mayor: en pueblos de menos de 10.000 habitantes, el 63% expresó el sentimiento de felicidad mientras en ciudades entre 10.000 y 35.000 habitantes el 60% afirmó esa sensación. En ciudades entre 35.000 y 100.000 habitantes, el 61% y ciudades de más de 100.000 habitantes 56%.

El estudio advirtió que la gente se levanta más cansada que antes. Ante la pregunta “¿Con qué frecuencia diría que se levanta descansado/a?” el 50% respondió que todo el tiempo o la mayor parte de él mientras en 2020 fue el 57%.

 Hay menos energía y vitalidad (especialmente en las grandes ciudades). A la pregunta “¿Con qué frecuencia se sintió con energía y vitalidad?” el 56% respondió que todo el tiempo o la mayor parte de él frente al 62% en 2020.

La vuelta a la presencialidad

Cuando se comparan los indicadores de servicios educativos, salud y transporte, se evidencia una caída significativa en la percepción de satisfacción. Se percibe una menor satisfacción con la calidad de los servicios de salud en todos los tamaños de localidades con respecto a 2021.

 A la pregunta “¿Qué tan satisfecho/a se siente con la calidad de los servicios de salud (hospital, clínica, salita, etc.) en la localidad donde usted vive?”, el 48% respondió “satisfacción total o parcial” mientras en 2020 –el año en que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia del Covid- ese número había llegado al 60%.

 También descendió la valoración en relación a la calidad de la educación en los niveles obligatorios (inicial, primario y secundario): el 59% manifestó satisfacción total o parcial mientras en 2021 –el año en que se retomaron las clases presenciales- ese número había llegado a 64%.

 En relación con el transporte público, el 42% señaló su satisfacción total o parcial, mientras en 2021 el 49% se había expresado de esa manera. El acceso al crédito evidenció altos niveles de descontento: solo el 36% afirmó que su satisfacción era total o parcial mientras en 2021 ese número era del 43% y en 2020 58%.

 La encuesta también relevó la satisfacción con los servicios de internet en la localidad donde vive el encuestado: el 36% dijo estar algo satisfecho; el 24% muy satisfecho; el 21% algo insatisfecho y el 18% muy insatisfecho. Asimismo, en relación con el nivel de satisfacción con el funcionamiento de los servicios públicos (luz, gas, agua, teléfono), un 58% afirmó que su satisfacción era total o parcial, mientras en 2021 fue 60% y 69% en 2020.

 El Mercado le gana al Estado

La medición de calidad de vida que elaboró Fundación Colsecor –que trabaja los ejes de bienestar personal, satisfacción con la vida en su localidad, la migración, confianza social, el futuro, Estado y mercado y la participación comunitaria- indica que “se rompió una tendencia histórica en la Argentina: el mercado es mejor valorado que el Estado”.

 Se trazó una escala del 1 al 10, donde 1 es nada defensor/a del Estado y 10 es muy defensor/a del Estado. En 2020, este índice era de 7, en 2021 descendió a 6 y este año continuó esa tendencia con 5,2 puntos. A la pregunta “¿Cuán de acuerdo está usted con la libertad de mercado como mecanismo de funcionamiento de la economía?”, la tendencia fue similar en 2021 y 2022: 6 y 5,7 puntos respectivamente. En este caso, 10 puntos era “muy defensor del mercado”.

 “Pasada la crisis pandémica, el valor de la libertad supera a la solidaridad y al orden”, afirmaron los autores de la encuesta, en base a los datos obtenidos. La libertad aparece primera es la escala de valoración (47%), luego la solidaridad (35%) y por último el orden (19%). En 2021 la solidaridad había sido el valor más elegido.

A la vez, se advirtió una notable caída en la participación en las instituciones. Solo el 10% de los encuestados participó durante lo que va de 2022 “al menos una vez” de algún partido político u organización política. Se redujo casi a la mitad respecto de 2021: ese año había sido 19%. La participación, aunque escasa, es mayor en pueblos de menos de 10.000 habitantes (13%) frente a ciudades de más de 100.000 (9%). Los encuestados participaron menos en clubes o entidades deportivas (20% frente a 33% en 2020), en organizaciones artísticas o culturales (8% frente a un 20% en 2020).

La participación en asociaciones escolares o de padres también se redujo a la mitad: 14% en lo que va de este año frente a 28% en 2020. Solo el 4% participó de una cooperativa (no escolar) este año frente a 6% en 2021 y 10% en 2020. Y el 9% participó al menos una vez de alguna asociación comunal o de vecinos frente al 23% en 2020.

El 2% participó al menos una vez de alguna asociación agropecuaria o de campesinos frente al 5% de 2020. Cinco de cada 100 encuestados participó al menos una vez de alguna asociación profesional. En 2021, ese número había sido 8 de cada 100 y en 2020, 13 de cada 100. La participación en gremios también mermó: fue del 5% en lo que va de este año frente al 7% en 2021 y 9% en 2022 así como la participación en ONG, fundación o asociación sin fines de lucro: 11% en 2022 frente a 18% en 2021 y 20% en 2020.

Estrategias frente a la inflación

Todos los años se agrega a la encuesta un tema de alta preocupación y este año se preguntó por las estrategias frente a la inflación. El 62% de los consultados dijo que busca ofertas en supermercados y negocios y el 54% aseguró que hizo una reducción de consumos asociados a salidas y compras. Un 15% optó por financiación en las compras y retraso o no pago de impuestos y el mismo porcentaje de los consultados eligió comprar dólares.

 Un 13% de los encuestados optó por la compra de bienes para que no se desvalorice la moneda y apenas el 11% de los entrevistados sostuvo que no le afectó la inflación. En tanto un 8% dejó de pagar cuotas o hacer cosas que les gustaban –mayormente recreativas- y también el 8% de los encuestados hizo compras colectivas.

La medición de calidad de vida en pueblos y ciudades de Argentina es un relevamiento anual que busca indagar sobre un conjunto de indicadores relacionados al bienestar en la vida cotidiana, así como la satisfacción con el lugar donde se habita. Esta investigación, que se realizó por primera vez en el 2020, consiste en una serie de preguntas realizadas a través de cuestionarios digitales a habitantes de nuestro país. La recolección de datos se realizó en línea a través de la tecnología CAWI (Computer Asisted Web Interview). En total se realizaron 1400 casos efectivos. El margen de error resultante fue de +/- 2,6%.

MGF

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