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Derecho al olvido
La Corte todavía no decidió pero ya hay contenidos que vinculan a Denegri con el Caso Coppola que fueron eliminados de Internet

Natalia Denegri.

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Lo que quiere Natalia Denegri es que si googleamos su nombre y las palabras “caso” y “Coppola” no aparezcan entre los resultados que ofrece Google los videos en los que canta una canción con doble sentido o las imágenes en las que se pelea con otras tres mujeres. Esos dos hechos existieron -quiero decir: sucedieron en la realidad- y fueron emitidos en el año 1996 por televisión de aire en el programa conducido por Mauro Viale, Mediodía con Mauro. Denegri no quiere que esos videos “sean eliminados” de Internet: sólo quiere que Google, y sólo ese buscador, desvincule su nombre completo del contenido. 

Yo quisiera, estimados lectores y lectoras, escribir el título de esa canción. Lo escribiría aunque no hace falta, porque el estribillo es tan pegadizo que viene solo, porque fue un hit en la década de los noventa y permanece en la memoria popular. Me gustaría, también, describir la escena en la que se generó aquel ida y vuelta de acusaciones que terminaron con trompadas, insultos y tirones de pelo entre chicas. No lo hago porque… porque algo pasa: los artículos periodísticos que refieren a esos dos eventos “desaparecen” de los sitios en los que se publican. Ni siquiera los encuentra Google, salvo que una, usuaria de Internet, aprenda algunos truquitos.

Denegri inició la demanda contra Google hace seis años, en 2016. Originalmente, la carátula planteaba que en su caso era necesario aplicar el “Derecho al olvido”, una ley que rige en la Unión Europea y que permite eliminar de la Web información personal ilegal, caducada o falsa de personas no públicas. Para eso su defensa aportó las urls, es decir, los links de los contenidos que Denegri no quiere que estén vinculados a su nombre completo. Eran 32 en total: 21 urls dirigían a artículos periodísticos publicados en La Nación y en Clarín; el resto de las urls derivaban a Youtube. elDiarioAR obtuvo los links, revisó uno por uno y… 

Si los artículos periodísticos no podían removerse, ¿por qué no están disponibles?

El fallo de primera y segunda instancia fueron a su favor, pero con una excepción: los artículos periodísticos no podían removerse. La razón es que su desindexación atentan contra la libertad de expresión y el acceso a la información. Pero sobre los videos, Google apeló la sentencia porque considera que constituyen información. Así que la demanda de Denegri llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, última instancia judicial del país.

Pero mientras el Máximo Tribunal medita si confirma el fallo que pide desindexar el nombre de Denegri de los videos en los que canta y se defiende de unos golpes, de los 21 artículos periodísticos en los que se la menciona en relación a Coppola solo es posible acceder a dos: Clarín y La Nación “bajaron” 19 notas que fueron aportadas al expediente. Algunas crónicas de la época, a las que pudo acceder elDiarioAR, desmienten parte de la argumentación de la defensa de Denegri. Por ejemplo, que la retenían en un hotel y que los productores la custodiaban para que no fuera al programa de la competencia, como si estuviera “secuestrada”.

Es que Samantha (Farjat) y Natalia (De Negri) se convirtieron en los dos nombres más populares de la Argentina. Tal vez ellas no hayan hecho grandes méritos, pero nadie les negaría el empeño. Entre el viernes 1 y el viernes 8 de noviembre (N. de la R.: de 1996), estas chicas vinculadas al caso Coppola hicieron una verdadera maratón televisiva. Sin contar los noticieros, a una, a la otra o a ambas se las vio: el viernes 1 en Memoria (Canal 9), que alcanzó ese día picos de ráting de 28 puntos, el doble de su promedio habitual; el lunes 4 en Mediodía con Mauro (ATC), el martes 5 en Almorzando con Mirtha Legrand (Canal 9), Esta tarde (América) y El Periscopio (América); el miércoles 6 otra vez en Mediodía con Mauro y el viernes 8 nuevamente en Memoria”. Es el párrafo de una nota publicada en Clarín el 10 de noviembre de 1996 bajo el título “El Caso Coppola convirtió a dos chicas en estrellas de tevé”. Es una de las que se indicó en el expediente para su desvinculación del nombre. Resulta que ya no está disponible en el sitio del diario Clarín y Google tampoco la rastrea. Si los contenidos periodísticos son, para la Justicia, intocables, ¿Por qué no están disponibles para su lectura?

A los medios de comunicación les encantan los “aniversarios redondos”. Y sobre esto, hay un caso llamativo. El 24 de enero de 2016, Clarín publicó un texto porque se cumplían dos décadas del Caso Coppola. El título era “Las chicas Coppola, veinte años después” y el foco, claro, estaba puesto en contar pasado y presente de Natalia Denegri y Samanta Farjat. Esa url también fue indicada en el expediente cuando se inició la demanda, pero fue eliminada del sitio web del diario Clarín. Pero, como nada desaparece de Internet, Google la rastreó en Pressreader

Cuando promovió la demanda en la Justicia, Denegri consideró que dos notas publicadas en La Nación perjudicaban su honra y honor, e indicó dos links. Una nota se titula: “Natalia Denegri: el abogado de Coppola armó este conventillo” y la otra, “Natalia Denegri reconoció que está embarazada”. Ambos artículos quedaron alojados en Internet pero para encontrarlos hay que recurrir a un web específica y contar con la url que, salvo que el interesado guste naufragar entre las fojas del expediente, no está a mano.

Me gustaría citar algunas líneas de los cinco artículos -de los 19 que ya no están online- con los que di buscando de una manera “alternativa” y porque conseguí las urls. Pero temo que lleguen reclamos a elDiarioAR. Los reclamos pueden venir en forma de pedido “amoroso” por WhatsApp, apriete solapado o directamente vía carta documento. Esto que me pasa se llama “autocensura” y es grave.

La opción para lectores interesados -y periodistas- es tener suerte, saber buscar de otra manera, pedir ayuda o recurrir a la hemeroteca revisar la versión en papel de Clarín y La Nación. De paso: la hemeroteca del Congreso no tiene su archivo digitalizado y el pedido vía mail puede demorar una semana. Los suscriptores de Clarín tienen acceso al archivo del diario, pero la edición digital está disponible del 25 de octubre de 2003 en adelante. Denegri pidió bloquear el acceso a artículos periodísticos que la vinculan al Caso Coppola publicados entre 1996 y 1999, y una nota de 2016

elDiarioAr consultó a Google si fueron ellos los que decidieron eliminar el contenido periodístico indicado por Denegri y lo negaron: “Estos contenidos fueron bajados por los dueños de los sitios. Google no desindexó ninguno, justamente porque apeló el fallo”, aclararon desde el buscador.

Si (casi todo) el contenido ya no existe, ¿sobre qué decide la Corte?

Para la Corte Suprema de Justicia de la Nación la causa “Denegri contra Google” es un caso complejo y, probablemente, marque la jurisprudencia futura. Por eso convocó a una audiencia pública, la primera desde que comenzó la pandemia, para que la sociedad pueda ver este debate que implica una puja entre derecho al honor y la intimidad, libertad de expresión y el acceso a la información. Anteayer, jueves, expusieron en la sala los Amigos del Tribunal: personas y representantes de asociaciones de la sociedad civil que ofrecieron su punto de vista sobre el pedido de Denegri

Ayer fue el turno del fiscal, Víctor Abramovich, y de las partes: la defensa de Denegri, que pide que la Corte confirme el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil -y que finalmente Google desvincule el nombre del contenido y el asunto se termine-. Y fue el turno de Google, que entiende que la decisión de la Cámara atenta contra la libertad de información, incluso más que el derecho a la libertad de expresión porque priva a los usuarios de Internet de un material que podría ser de su interés. Los integrantes de la Corte hicieron preguntas a los abogados de Denegri y también a los abogados que representan al buscador. Sucedió algo que no estaba previsto: Natalia Denegri, que no iba a hablar al Tribunal, pidió la palabra.

Los jueces de la Corte intentaron determinar ayer cuál es, específicamente, la pretensión de Denegri. Pusieron en duda que este sea un caso que se encuadre dentro del Derecho al olvido que rige en Europa y la defensa, que a esta altura se conforma con que eliminen esos dos videos del programa de Mauro Viale, estuvo de acuerdo. Ricardo Lorenzetti insistió sobre un punto: si de los once videos de Youtube solo pueden verse dos, cantidad indicada por la defensa, ¿cuál es el sentido del pedido de Denegri?

Pero hubo otro tipo de planteos, que trascienden a Denegri porque atañen a la ciudadanía en su conjunto. El fallo a favor toma un criterio subjetivo: los videos no deberían estar disponibles por ser “de mal gusto, chabacanos, groseros, indecorosos”. A la defensa de Denegri, Lorenzetti, ministro de la Corte, planteó: “Si la Corte confirma la decisión de la Cámara la consecuencia sería que toda persona en casos ulteriores podría pedir la supresión de contenido grotesco. Esto implica una consecuencia muy relevante porque afectaría a toda una categoría del arte”. Agregó que hay gente que gusta de Beethoven y hay otra que prefiere la cumbia, entonces, ¿quién decide qué es grotesto y qué no?

¿Usted cree que se puede lesionar el honor de la actora (por Denegri) difundiendo información verdadera?”, preguntó Carlos Rosenkrantz, vicepresidente de la Corte. El juez Juan Carlos Maqueda trasladó otra inquietud: “Considerando que la actora ha tenido después de estos sucesos un éxito muy grande en los Estados Unidos, que ha desarrollado una carrera periodística, uno se pregunta en qué aspecto de su vida se ha visto afectada”.

Para la defensa de Denegri, los videos en cuestión no son información periodística, no revisten interés público ni son parte del Caso Coppola, la causa que marcó la década de los noventa en nuestro país. Esas imágenes solo prolongan “un dolor permanente, un sufrimiento silencioso”. Además, Denegri tenía 19 años en 1996 y para la ley de entonces era menor de edad. E insistieron en que las imágenes reproducen violencias hacia las mujeres. Esa observación, igual, quedó afuera del fallo de segunda instancia sobre el que debe meditar el Máximo Tribunal. Para Google, no hay ilegalidad en esos videos que la Justicia, a pedido de Denegri, pretende remover porque surgieron de programas televisivos de tipo periodístico.

La Corte Suprema debe tomar una decisión sobre el reclamo de Denegri. La pregunta es si ya no se ve afectado el acceso a la información dado que la mayoría de los contenido que la demandante quiso remover ya no están disponibles. La otra pregunta no ataña a la Corte, pero sí a los medios de comunicación: ¿por qué Clarín y La Nación levantaron los contenidos si no hay, por lo pronto, una sentencia definitiva? La tercera inquietud debería movilizarnos a quienes nos dedicamos al periodismo: ¿Tenemos en cuenta las consecuencias que podría tener la confirmación de este fallo en nuestro trabajo diario si incluso sin sentencia firme hay notas “despublicadas”? Y la cuarta, más abarcativa e importante: ¿Todos y todas podemos rediseñar nuestro pasado?

VDM/SH

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