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Informe

La desaparición y muerte de Mariela Natali, otro misterio policial en Capilla del Monte

Ultima imagen de Mariela tomada por la cámara de seguridad.

Gustavo Molina

Córdoba —

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“Mari no se perdió”, asegura Carina Olmos, amiga de Mariela Natalí, una mujer santafesina de 44 años que desapareció el 4 de febrero del año pasado en Capilla del Monte y cuyo cadáver apareció el 18 de febrero en un arroyo de 20 centímetros de hondo. El cuerpo, intacto, no presentó signos de violencia y estaba vestido con la misma ropa que tenía Mariela al momento de su desaparición, como lo registró una cámara de seguridad en el balneario La Toma. Junto a Mariela se encontró una mochila y el calzado que llevaba. El fiscal Raúl Ramírez del fuero de Narcotráfico de Cosquín les dijo a los medios que la muerte se trató de un accidente y que el caso estaba cerrado. Ramírez reemplazó a la fiscal Paula Kelm de Cosquín, quien estaba de licencia por la feria judicial de verano. Sin embargo, la causa sigue abierta y un año después no se sabe qué pasó con Mariela Natalí.

Mariela Natalí, Carina Olmos, Carmen Cappello y Patricia Brandan eran cuatro amigas inseparables de la ciudad santafesina de San Lorenzo, ubicada 30 kilómetros al norte de Rosario. Mariela viajaba todos los años a Capilla del Monte, una localidad turística ubicada a 92 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba; donde viven sus tíos Miriam y Ricardo Natalí. En diciembre de 2019 Mariela ya había estado cuidándole la casa a sus tíos; y había vuelto en febrero del año pasado, también para cuidarla, porque sus tíos iban a pasar unos días a la Capital provincial.

“En febrero las sierras fueron un hormiguero de gente. El martes 4 a las 11.50, Mari le manda un mensaje a su tía de Capilla, que se lo contesta a las 11.57. Ese mensaje marcó sólo un tilde de Whatsapp y nunca lo contestó. Una cámara de seguridad detectó a Mariela ingresando al balneario La Toma a las 12.17. A las 16, se vio que Mari estaba en línea y después se perdió la señal. Nunca más supimos de ella”, Carina Olmos recuerda así el minuto a minuto de la llegada, desaparición y búsqueda de su amiga en las sierras de Córdoba.

El cuerpo apareció dos semanas después, el martes 18 de febrero cerca de las seis de la tarde. “El domingo 16 hubo un revuelo en el balneario, pensamos lo peor, que la habían encontrado. Pero no, parece que ese movimiento de rescatistas, bomberos y policías era parte del operativo y la gente creyó que la habían encontrado. El lunes 17 todo parece indicar que la búsqueda se cae, y un periodista de la zona, Ariel Luna, anuncia en Facebook con placas rojas como Crónica: “Mañana va a haber novedades”. Y apareció el martes 18, todo muy raro. El acta de defunción indicó que murió el domingo 16”, detalló su amiga Carina a elDiarioAR.

Desde el día que desapareció Mariela, 4 de febrero de 2020, hasta la fecha en que murió según los exámenes forenses, el 16 de febrero, pasaron 12 días: “Yo la vi en la morgue. Tenía una cofia en el pelito, los aritos perla puestos, no tenía golpes. La carita con el rictus de la muerte, pero estaba intacta. Imagine que su mamá Alicia le pudo dar un besito. Yo no sé mucho de medicina forense, pero un cuerpo a la intemperie durante doce días no permanece intacto, ¿no hay bichos, animales predadores, inclemencia del tiempo?”, criticó su amiga Carina Olmos, quien con Carmen Cappello y Patricia Brandan llegaron a Capilla del Monte el viernes 7 de febrero de 2020 a colaborar en la búsqueda de su amiga.

¿Un secuestro que salió mal?

La madre de Mariela, Alicia Gabito coincide con las amigas de su hija: “Para mí, cuando se sintieron rodeados la sacaron de donde la tenían retenida, secuestrada y se desprendieron de ella. La llevaron dopada y la tiraron al arroyo”.

Alicia Gabito le contó a elDiarioAR que “Mariela era una chica muy preparada, iba todos los años a Capilla del Monte a cuidar la casa de sus tíos; conocía el cerro, conocía los arroyos, era deportista. No hay forma de que haya muerto en un arroyo de muy poca agua. Se dijo que era bipolar y que tenía problemas; eso no es así, ella estaba muy bien, trabajó con escribanos acá, podía moverse muy bien en todo sentido; quisieron instalar lo de la bipolaridad. Lo que sí es cierto es que la Policía la buscó mal: rescatistas, policías, drones, un helicóptero y nadie vio un cuerpo durante doce días ¿nadie la vio? ¿Sabe lo que me dijo una chica bombero?: ”Si no fuera por ustedes que vinieron, que viajaron y reclamaron, hubiera pasado como una desaparecida más y listo“. Para mí, a Mariela ya la tenían en la mira, sabían quién era y la tenían en la mira”. 

Roberto Natalí, el padre de Mariela, vive en Italia, donde migró tras la crisis de 2001 y allá se quedó. En los últimos años había reestablecido la relación con su única hija. Hablaban a través de videollamadas.

El miércoles 5, al día siguiente de la desaparición de la turista santafesina, la Policía no quiso recibirle la denuncia a sus familiares. Y un amigo les reclamó: “¿Qué van a esperar, que aparezca muerta?”. Al día siguiente, las amigas de Mariela se comunicaron con la fiscal Paula Kelm y solicitaron que sometieran el teléfono móvil de Mariela a geolocalización para ubicarla a ella. La funcionaria les respondió que ya lo habían hecho y que había secreto de sumario.

Carina Olmos detalló que “cuando nosotras estábamos en Capilla con las chicas participando de la búsqueda, logramos con una tablet de Mariela acceder al sistema Android y vimos todo su recorrido minuto a minuto desde que salió de Santa Fe y lo que hizo en Capilla. El tío de Mariela llamó a un hombre de Investigaciones que vino urgente y no podía creer lo que habíamos logrado. ¿Y la geolocalización que habíamos sugerido nosotros a la fiscal Kelm en qué quedó?”. 

El cadáver de Mariela Natalí fue rescatado el jueves 19 de febrero, un día después de ser encontrado. Cerca de 30 brigadistas trabajaron en la zona de quebradas cerca al dique Los Alazanes para trasladar el cuerpo de Mariela desde el arroyo Negro Quemado hasta la base del cerro Uritorco donde se encontraba el fiscal Raúl Ramírez y el vehículo de Policía Judicial que lo llevaría a Córdoba a la sede del Instituto de Medicina Forense. El cadáver fue encontrado a 800 metros del dique Los Alazanes, a 5.000 metros del punto 0, donde se vio por última vez a Mariela.

Ese día, Carmen Cappello, una de las amigas que viajó a buscar a Mariela les dijo a los periodistas que esperaban al pie del cerro: “Se confirmó que es Mariela. Estamos shockeados”. 

Miriam, la tía de Mariela también confirmó su muerte y ese mismo día terminaron sus sospechas: “En una manera esto se podía esperar. Era algo dentro de las hipótesis y se esperaba. Es lo más desagradable pero nos deja cerrar, si es que se trata de ella. Hacer el duelo normal”. Los tíos de Mariela, Miriam y Ricardo nunca más quisieron hablar del caso con la prensa. A las amigas de su sobrina les dijeron: “Ustedes se van de Capilla, nosotros nos quedamos”.

Mariela Natalí, su mamá Alicia, sus tíos de Capilla del Monte y sus amigas Carina, Carmen y Patricia profesaban su fe en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová. Cuando apareció el cuerpo, una fiel llamada Jaqueline posteó en Facebook: “No la conocí a Mariela, pero al servir a Jehová, ya es nuestra familia”. Eugenia, otra correligionaria, le dedicó a familiares y amigos: “Que Jehová les dé fuerzas, consuelo y mucha paz”.

Horas después del rescate del cuerpo de la mujer santafesina, los medios cordobeses reprodujeron la versión oficial lanzada por el Ministerio de Seguridad que dirige Alfonso Mosquera: durante quince días trabajaron más de 600 personas en la zona del cerro Uritorco con 42 perros rastreadores, cinco drones y un helicóptero.  

El fiscal Raúl Ramírez, a cargo de la investigación del paradero de la turista desaparecida afirmó: “Se completó una ardua investigación, estamos terminando con la identificación forense y aguardamos los resultados, pero hay elementos hallados en el lugar que pertenecen a Mariela”. Y el director de Defensa Civil de la Provincia, Diego Concha detalló que “las prendas indicarían que posiblemente se trataría de Mariela. Queremos ser respetuosos, esperar a que llegue el cuerpo a la mesa operativa”.

Días después de la aparición del cuerpo, el fiscal Raúl Ramírez le informó a los medios que Mariela Natalí murió ahogada: “La causa eficiente de la muerte sería asfixia por sumersión. Restaría realizar estudios complementarios para determinar de forma fehaciente la fecha de data de muerte”.

Dos casos similares

En abril de 2020, cuando desapareció la turista porteña Cecilia Basaldúa, inmediatamente todos recordaron el caso de Mariela Natalí: dos turistas, dos mujeres solas, desaparecidas y luego encontradas muertas.

“¿Qué pasa en Capilla del Monte? ¿Cómo dos mujeres se pierden, son buscadas intensamente durante semanas y aparecen sus cuerpos con signos de haber estado en cautiverio? Las investigaciones sólo se enfocan en la muerte, pero nadie investiga qué pasó durante su desaparición. El caso de Mariela Natalí despertó alarma en la comunidad, entonces intentaron con la muerte de Cecilia Basaldúa buscar un culpable, un perejil como Lucas Bustos, para no conectar un caso con el otro”, apuntó Daniela Pavón, abogada querellante de la familia de Cecilia Basaldúa, la turista cuyo cadáver fue encontrado con signos de violencia el 25 de abril de 2020.

La representante de la familia Basaldúa agregó: “Es como que a la Justicia de Cosquín no le interesa saber dónde estuvieron estas mujeres, que hay detrás de estas desapariciones y muertes. Estamos ante dos casos similares, uno intenta cerrarse en una muerte por causas naturales; y al otro trataron de encontrar a un culpable sin ningún tipo de prueba ¿A quién o quiénes buscan encubrir?”.

El 9 de febrero pasado, declaró durante más de cuatro horas en los Tribunales de Cosquín, Mario Mainardi, un comerciante rosarino que alojó en su casa a Cecilia Basaldúa y fue la última persona en verla con vida. Ese día y en el mismo horario, estuvieron en el mismo edificio judicial Ricardo Natalí y su esposa Miriam, los tíos de Mariela.

Carina Olmos lleva la voz de las amigas de Mariela Natalí: “Lo que le hicieron a Alicia, no tiene nombre. El destrato, la mamá de Mariela cobra la jubilación mínima, no tiene recursos para andar de acá para allá. Cuando le tenían que entregar el cuerpo de Mariela, le avisaron desde Cosquín cuando ella ya estaba en Córdoba, y la hicieron ir hasta Cosquín. Cuando llegó a la Fiscalía, le dijeron que si no tenía medios, que se comunicara con el doctor Esteban Aricó que es funcionario de la Municipalidad de San Lorenzo. Una falta de respeto total. También se negaron a que Carlos Grossi, que es experto en rastreo y búsqueda con sus perros adiestrados, se sumara a colaborar”.

Precisamente Esteban Aricó es el abogado querellante que Alicia Gabito nombró en Santa Fe; y Claudio Bonetto su representante en Córdoba: ambos no cobran honorarios. Aprovechando la pandemia por el Covid-19, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba cerró tribunales en toda la provincia y todas las causas durmieron durante 2020. Recién en diciembre, días antes de la feria de verano, la fiscal Paula Kelm le dejó a Bonetto acceder al expediente.

Carina Olmos tiene dudas con lo que le pasó a su amiga: “Mari tenía muchas ganas de bañarse, no de hacer una caminata por el cerro. Desde que salió de San Lorenzo estaba con un fuerte dolor de ciático. En Capilla tuvieron que darle un inyectable. No nos cierra la versión que se fue a caminar. No nos cierra el estado intacto en que apareció el cuerpo. No nos cierra que se ahogó en un arroyo de 30 centímetros de hondo. Ni la versión que dieron que tenía problemas psiquiátricos; Mari estaba medicada con litio por su bipolaridad, pero era un caso leve. Queremos saber la verdad, queremos justicia para nuestra amiga”.

“Mariela era mi única hija. Yo no digo que la mataron. Ni que no la mataron. Para mí todo resulta sospechoso. Lo único que pido es Justicia para poder tener paz. El fiscal Ramírez les dijo a los periodistas que la causa estaba cerrada y eso no es cierto. La causa sigue abierta. El día que me digan oficialmente las causas de la muerte de mi hija, recién ese día podré hacer el duelo. Necesito saber la verdad”, reclamó Alicia, la madre de Mariela Natalí, cuya desaparición y muerte sigue siendo un misterio desde hace más de un año.

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