Franco Colapinto convocó a una multitud en Buenos Aires y protagonizó un show con autos históricos de la Fórmula 1
Franco Colapinto fue el protagonista de una jornada atípica en la Ciudad de Buenos Aires, donde encabezó un road show que reunió a cerca de medio millón de personas sobre un circuito callejero montado en avenidas Del Libertador y Sarmiento.
La exhibición, que incluyó varias salidas a lo largo del día, comenzó al mediodía y se extendió durante la tarde con distintas pasadas del piloto argentino, quien atraviesa su tercera temporada en la Fórmula 1. El evento tuvo además un componente simbólico: significó el regreso de un auto de la categoría al país después de más de una década.
Durante cada intervención, Colapinto mantuvo un contacto cercano con el público, que se acercó desde distintos puntos del país para verlo en acción en un formato poco habitual para la disciplina.
Velocidad, maniobras y exigencia mecánica
A bordo del Lotus E20 —modelo que tuvo como protagonista al finlandés Kimi Räikkönen—, el piloto realizó un primer stint de casi 20 minutos, en el que combinó aceleraciones en tramos cortos con maniobras de exhibición, como los clásicos “donuts”.
El desgaste provocado por esas exigencias tuvo impacto en el auto: la parte trasera se recalentó y sufrió daños, mientras que uno de los neumáticos presentó roturas en el parche debido a la alta temperatura. A pesar de eso, Colapinto completó el programa previsto y continuó con sus siguientes salidas, incluida la tercera pasada, una de las más celebradas por el público.
La jornada incluyó además shows musicales y otras actividades, en un formato pensado para ampliar la experiencia más allá de lo estrictamente deportivo.
De Fangio a Colapinto: historia y emoción en la pista
Uno de los momentos más destacados fue cuando Colapinto se subió al Mercedes-Benz W196, la histórica “Flecha de Plata” con la que Juan Manuel Fangio dominó la Fórmula 1 en la década de 1950.
Allí, el piloto no solo giró en un auto emblemático, sino que también saludó al público en un clima de fuerte carga simbólica, en el que confluyeron distintas generaciones del automovilismo argentino. La escena condensó el vínculo entre la historia de la categoría y su presente.
El cierre del evento incluyó una última pasada y una despedida ante los asistentes, que siguieron cada tramo del recorrido. Para Colapinto, la jornada tuvo además un carácter personal: fue la posibilidad de manejar un Fórmula 1 frente a su familia y sus fanáticos en el país, en un contexto donde la categoría no tiene fechas oficiales en la Argentina.
Con información de NA
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