Intrigas, dólares y auspicios en el aterrizaje del chamán de Disneylandia
El 30 de enero de 2022 fue una fecha trascendente para Dante Gebel. Ese día inauguró el River Arena sobre la calle Broadway, en Anaheim, California. Desde 1950, esa ciudad es la sede de Disneyland, el primer parque temático de Walt Disney Comany. La River Church, cuatro pisos de estacionamiento, estudios de radio y TV, el River Café, un teatro, una librería y las oficinas administrativas de Gebel ocupan una manzana entera, a unos tres kilómetros del parque de Mickey y la Sirenita. Para Gebel, ese fin de enero coronó su propio día de la independencia, tras catorce años de vida en EE.UU.: dejaría de depender de recursos y permisos de otras iglesias evangélicas estadounidenses, y se sacaría de encima el alquiler itinerante de templos.
“Dios nos prometió 'les tengo un Arena propio', y así fue”, dijo el pastor a su feligresía.
Con toda esa fortuna enterrada en California, Gebel baraja un regreso a Buenos Aires, al menos momentáneo, y esta semana se ocupó de organizar su bienvenida.
En un viaje exploratorio, previo a una decisión sobre una candidatura presidencial que será tomada después del Mundial, Gebel inauguró un argumento novedoso, probablemente inédito en la historia de la política universal. Dijo que no opinaría de Javier Milei como persona porque es el Presidente, y como eso equivaldría a hablar en público de un jefe, es de sentido común no hacerlo. Es decir, entiende que el Presidente del país es su jefe. Por las dudas, tampoco se permitió evaluar ninguna medida de gobierno, porque él “respeta”.
En política puede haber opiniones chocantes, insultantes, descomprometidas, inteligentes, tontas, amigables o especulativas. La obediencia bloquea la crítica si se pertenece al mismo partido o proyecto político, y ello vale como razón para preferir el silencio. De lo que no hay registro es de un aspirante presidencial que considere como su “jefe” a quien —lo diga o no— quiere destronar de la Casa Rosada, y se valga de eso para no opinar.
El vuelo de Gebel desde el River Arena venía largamente promocionado. El predicador anunció su llegada a Buenos Aires el martes pasado, con una foto en un restaurante de Puerto Madero junto a su amigo y socio Mario Pergolini, y el CEO de su iglesia, Daniel Darling. Una iglesia con CEO, toda una rareza.
Ninguna encuesta conocida hasta ahora ubicó a Gebel como un candidato mínimamente competitivo, pero, por algún motivo, se generó un súbito interés por entrevistarlo. Una gira de tres días incluyó medios como América 24, Gelatina, Urbana Play, Radio Mitre e Infobae. Sumó unas diez horas de respuestas. Logro otro mérito llamativo. No brindó ninguna definición.
Pergolini como auspiciante, estrellas muy taquilleras —Susana Giménez, Adrián Suar, los Midachi, Marcelo Tinelli— que acuden a sus espectáculos motivacionales de dos horas y media de duración, políticos y sindicalistas peronistas y libertarios que viajan a Europa a sacarse una foto para analizar la realidad argentina en torno a una botella de agua, terminales en multimedios como Clarín e Indalo, una huella evangélico-manochanta omnipresente y exhibición de fondos ilimitados configuran un combo que dificulta la respuesta a las preguntas de qué representa y quién está detrás de Gebel.
¿La agenda social y la crítica a la violencia verbal que el político en ciernes esboza tenuemente sirven para dividir el voto opositor, llegar al oído del “no politizado” y arrinconar una propuesta nítida contra Milei, como podría ser la de Axel Kicillof? ¿La aparición de otro outsider, alguien que no-es-político, con penetración en el mundo evangélico, quita una tajada en el mercado del Soez? Gebel, ¿funciona a favor o en contra de Milei?
Las conclusiones son prematuras, probablemente contradictorias, pero hay señales de cómo es leído en el sistema de poder.
Trazos
Un analista con unos 50.000 seguidores en X (Twitter), afín al kirchnerismo y muy crítico del gobierno ultraderechista, fue contactado en la primavera de 2025 por un colega “del palo”. Le propuso un trato. Si tuiteaba un video de Gebel con alguna frase que denotara apoyo, le pagarían $50.000. Lo hizo avanzada la noche, y a las tres horas tenía ese monto transferido a su cuenta bancaria.
Esta semana, el analista recibió una propuesta similar de otro colega, también filokirchnerista. Debía reproducir fotos de los encuentros de Gebel con Pergolini y sus entrevistadores de la semana, a cambio de $100.000. La figura del pastor evangélico y conferencista había tomado otro cariz, y quien recibió la oferta tenía mayor holgura económica que un año atrás, por lo que decidió preservarse. Rechazó la propuesta.
¿Un caso aislado de una mano kirchnerista detrás de la promoción a Gebel? No. Medios de perfil opositor y crítico fueron sondeados por agentes de prensa de dirigentes que juran lealtad a Néstor y Cristina para promover al ilustre visitante.
La práctica del pago de posteos en redes sociales se hizo cotidiana. Comenzaron los famosos o “influencers” con “presencias” en restaurantes, spas, locales de ropa y otros emprendimientos comerciales, a veces a cambio de canjes, y otras de importantes cachets. Posteaban que les gustaba determinada marca y ganaban un dinero fácil. Eso se extendió a negocios turbios, como los esquemas ponzi y las apuestas online. La periodista de espectáculos Yanina Latorre contó en el verano que una vez pactó con Mauricio Novelli, el socio de Milei en la supuesta criptoestafa $LIBRA, una “recomendación” que ofrecía a incautos “ganarse US$5.000 en quince minutos”.
En los últimos tiempos, surgieron posteos auspiciados por opiniones políticas, económicas y sociales. Pueden leerse como forma de compensar los bajos sueldos periodísticos y docentes, o por lisa y llana corrupción. No hace falta más que leer los mensajes de un implacable elenco oficialista que ocupa horarios de gran audiencia, cuando sale en cadena a reproducir argumentos de la Casa Rosada, para “aclarar los hechos”, en coautoría con la ineficiente Oficina de Respuesta Oficial.
Hay consultoras que se dedican a construir el vínculo entre auspiciantes e individuos de las redes. Detectan el potencial cliente, transmiten el texto y transfieren el pago. A veces pautan parrafadas interminables para elogiar a un empresario, porque es “un buen ejemplo de superación y liderazgo”. No es más que un correlato atomizado del tradicional “chivo” o publinota en los medios, que —claramente— no murió. Un presidente de una empresa con mayoría estatal muy cercano a Milei ya lleva leída al menos media docena de perfiles personales en la gran prensa, escritos desde la profunda admiración que provoca su inigualable gestión, y desde allí se disparan elogios en las redes manifestados a título individual.
Gebel utiliza lo que supo cosechar en su trayectoria mediática y artística. En 2025, realizó varias presentaciones en el Gran Rex con “PresiDante”. Figuras de la tele, futbolistas, influencers y artistas se sintieron convocados a ese teatro del centro porteño, y los portales se ocuparon de difundir prolijas carpetas de prensa. Ese mismo año, el pastor condujo quince presentaciones de “Divina Noche” en Canal 13 (Grupo Clarín), y durante 2024 y 2025 estuvo a cargo de “Dante de 10”, por Radio 10 (Indalo), los domingos a las 22.
La fortuna de Gebel, que surge —según explicó— de sus espectáculos y la monetización de sus redes, le alcanza para darse una vida de jeque árabe, con traslados en avión privado y autos de alta gama. Ante cada paso que da en los medios, surge la duda de cuánto es genuino interés y cuánto compra de espacios. En el caso de Radio 10, su contratación desde 2024 fue sugerida por Jorge Rial y decidida por el entonces director, Sebastián Pedrón (hoy en Radio 750), con el objetivo de ampliar audiencia y generar contenidos con figuras famosas a las que entrevistaba Gebel, de modo de morigerar el perfil intensamente político de la emisora. Gebel se encargaba de la grabación del programa en su propio estudio en California y Radio 10 le daba amplio rebote a lo largo de su programación. La movida —resalta su responsable— se tradujo en mayor audiencia. Ahora, con el recambio de gerentes que supuso que Cristobal López se hiciera cargo del multimedios en 2025, en reemplazo de su socio Fabián de Souza, Indalo prefirió seguir de largo ante la agenda de Gebel de esta semana. No hubo entrevistas ni promociones en los medios de López.
“Un distinto”
La Sastrería, empresa de análisis político y encuestas, posó su mirada sobre Gebel. Elaboró un extenso informe titulado “El nacimiento de otro outsider”. El texto repasa su biografía, sus libros de autoayuda y el éxito del espectáculo “PresiDante”, y le concede elogios. “Una persona con visión”, “una historia de superación personal”, “un pastor distinto” y “mensajes de superación y fe”. Aunque La Sastrería —de los experimentados consultores Raúl Timerman y Juan Carlos Malagoli— reconoce que el influencer tiene alto desconocimiento público y carece de estructura social y política, arriesga una proyección: “El posible candidato de los 'ninguno'”, otra forma de llamar a la avenida del medio.
En la lógica de estrategas que miran con buenos ojos a Gebel, la gira de la semana le sirvió para “instalarse”, hacer que se hable de él, bien o mal. Ya habrá tiempo —estiman— para definiciones de algún calado. Bajo las condiciones de la politica de hoy, disponer de fondos para “generar conversación” en las redes es un punto de partida atendible.
El informe de La Sastrería sondea el mercado para un postulante no peronista y opositor a Milei, y anuncia que “la calle empieza a decir”: muestra pintadas con el apellido del evangélico que algún ser humano, por algún motivo insondable, decidió impregnar en paredes de Buenos Aires y alrededores. Quizás no se trate de fervor por Gebel que crece desde el pie sino de un pago desangelado a un grupo de obreros de la pintada.
Las cuentas en redes de La Sastrería y el propio Timerman pasaron del análisis al entusiasmo. “El Sr. @DanteGebelOk, sin lugar a dudas, tiene las condiciones de liderazgo que el rol de candidato a presidente requiere”, posteó el director de la firma.
El discretísimo armado político del pastor de Disneylandia se apoya por ahora en el cofundador de La Libertad Avanza y legislador de la Ciudad Eugenio Casielles, el secretario gremial de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey, el ex PRO Yamil Santoro y pocas figuras más. Gebel desliza que tiene muchos más vínculos que prefieren una momentánea reserva. En estos días, se reunió con dirigentes sindicales y el gobernador cordobés, Martín Llaryora, a quien definió como “un tipo auténtico, macanudo”. Puede funcionar esa sociedad. Fuera de las fronteras de Córdoba, Llaryora, que lleva décadas de vida política, no es afecto a definiciones mucho más trascendentes que las que brindó Gebel en su incursión.
Una voz clave de la gobernación de la provincia de Buenos Aires tiene una respuesta sobre quién está detrás de Gebel. “Por supuesto que está impulsado por la UTE Massa/Máximo”. La fuente remite a la historia ya canonizada que alumbró a Milei, cuando sectores del peronismo —en especial del exministro de Economía— inflaron la figura de Milei y fiscalizaron sus votos en las primarias de 2023. Lo vieron como una forma de bloquear a los postulantes de Juntos por el Cambio Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Cuando se dieron cuenta, el ultraderechista ya estaba camino a Casa Rosada.
“Las personas que andan promoviendo a Gebel son los mismos que puso la UTE —unión transitoria de empresas— Cámpora/Massa a armar a Milei”, y anotan en la lista al integrante del triunvirato de la CGT Cristian Jerónimo (Vidrio). El jueves, Gebel se encontró con él y otros tres pesos-pesado sindicales de excelente relación con el gobierno de Milei: Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Construcción) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). El silencioso clan Moyano, con fe evangélica en la mesa familiar, está ocupado en otras cuestiones no fotografiables.
Otra voz muy relevante del peronismo bonaerense puntualiza en los nombres de Sergio Massa y el principal ladero de Cristina, Oscar Parrilli, como principales motores de Gebel: “Viven al pedo haciendo ingenierías, y así lo hicieron presidente a Milei”.
El candidato de Unión por la Patria derrotado por el ultra en el ballottage de 2023 está convencido de que la disputa del año próximo será entre Milei y el peronismo, y no habrá espacio para terceros. En ese marco, Massa piensa que hay que multiplicar al peronismo y “guardar el rifle santiario”, en referencia a que no haya vetos, ni siquiera ante gobernadores que se transformaron en incondicionales del gobierno de La Libertad Avanza, como el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, o exmacristas connotados como Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó.
Mientras eso se dirime, el excandidato presidencial valora que el principal opositor a Milei sea “el espejo de Milei”, que devuelve una imagen de corrupción y recesión.
Tanto Massa como Gebel afirman no haberse visto nunca. La pregunta que queda abierta es si —para Massa— ese “peronismo ampliado”, que debería dirimir el liderazgo en 2027, incluye al predicador de Disney.
En la lectura del entorno de Kicillof, la estrategia de que florezan mil candidatos, en un abanico ideológico difuso, de izquierda a derecha, entre tradicionales a outsiders, y el peronismo llegue al año próximo en estado asambleario y loteado entre provincias es una vía para que lo que algún referente llama la “UTE Cámpora/Massa” se apersone cerca de las elecciones y decida poner orden mediante una bendición.
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SL
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