Análisis

Por qué Pedro Sánchez eligió venir a una Argentina en la que siguen Telefónica y otras empresas españolas

Pedro Sánchez y Alberto Fernández, en la Casa Rosada.

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Desde enero de 2019 que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no pisaba América Latina, la zona de influencia natural de su país en el mundo, donde lleva invertidos el 20% de su PIB desde los 90. Aquella vez había visitado República Dominicana y México, donde departió con Andrés Manuel López Obrador. En su primer viaje latinoamericano desde la pandemia, el líder socialista eligió la Argentina de Alberto Fernández y Costa Rica, donde se celebra el 30º aniversario del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), los mismos años que el Mercosur cumplió entre tensiones con el Brasil de Jair Bolsonaro y el Uruguay de Luis Lacalle Pou.

Este miércoles, en la embajada española en Buenos Aires, donde Sánchez homenajeó a los españoles desaparecidos en la última dictadura argentina y saludó a miembros de la colectividad de inmigrantes en la Argentina, había quienes reflexionaban sobre los motivos por los que eligió a este país para volver a Latinoamérica. En primer lugar, hay que comprender que esta es la región del mundo donde España mantiene fuertes lazos históricos, políticos, culturales y migratorios, además de económicos. No sólo fue el primer destino que eligieron las empresas españolas para internacionalizarse hace 20 años. Para el resto de las potencias mundiales, como Estados Unidos o dentro de la Unión Europea, España es un referente en la región y por eso Madrid, gobierne quien gobierne allí y acá, quiere y necesita cultivar sus vínculos latinoamericanos. Por eso, después de un 2020 sin viajes a este lado del Atlántico, tocaba el regreso.

En segundo término, se escogió la Argentina por varias razones. El líder de la coalición de gobierno entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la izquierda de Unidas Podemos quería dar una señal de apoyo a este país en un momento de crisis, que comenzó en 2018 pero que se profundizó por la pandemia y que ahora lo obliga a renegociar las deudas con el Club de París (donde España es el octavo acreedor de la Argentina, con el 3,3% del total del pasivo) y el Fondo Monetario Internacional (FMI, donde el reino europeo es el decimotercer votante, con el 1,9% de los sufragios). La Argentina es la tercera economía latinoamericana, detrás de Brasil y México, y aquí están radicadas fuertes inversiones de Santander, BBVA, Telefónica, Supermercado Día, la gasífera Naturgy, Prosegur, Codere y sus bingos, Zara, Cirsa (Casino de Buenos Aires), la aseguradora Mapfre, la constructora Dycasa (del grupo ACS, del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez) y Abertis (50% de la italiana Atlantia y 30% de ACS, dueñas de Autopistas del Sol, Ausol, y Grupo Concesionario del Oeste, GCO).

No hay expectativas de nuevas inversiones españolas en la Argentina en este momento, pero sí una vocación de permanecer para cuando vengan tiempos mejores. Nueve años después de la partida intempestiva de Repsol, por la reestatización del 51% de YPF, España sigue siendo junto con Estados Unidos y China de los principales inversores extranjeros en la Argentina.

A fines de 2019, Telefónica anunció que se concentraría en cuatro países: España, Brasil, Alemania y Reino Unido. Pero nunca dijo que necesariamente iba a vender su filial en la Argentina, que sintió el impacto no solo de la crisis local sino también de lo que consideró una política de telecomunicaciones del gobierno de Mauricio Macri a favor de Clarín. Ahora la empresa se queja, al igual que el grupo de Héctor Magnetto, por el decreto de necesidad y urgencia (DNU) de Fernández que reguló al sector, pero considera que deja margen para negociar un marco menos exigente que el definido en la actualidad. Es uno de los planteos que trajo Sánchez en su delegación, como los de las tarifas de Naturgy o la continuidad de los judicializados contratos de Ausol y GCO. Pero el presidente del Gobierno español también vino con el mensaje de que Telefónica no se va. Pese a que el Grupo Olmos, dueño del diario y el canal Crónica, intentó comprar su filial argentina, en la compañía española consideran que carece de espaldas para adquirirla. También dudan del plan B de Olmos: quedarse con la subsidiaria más pequeña que Telefónica tiene en Uruguay. De todos modos, la firma de la marca Movistar no descarta aliarse a algún otro inversor en la Argentina para enfrentar juntos la competencia de Telecom (controlada por los dueños de Clarín), la mexicana Claro, la norteamericana DirecTV (del gigante AT&T) y Telecentro (de Alberto Pierri).

Pero España y la Argentina no sólo se unen por intereses económicos, que incluyen el acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea. En la región donde gobierna Bolsonaro, la administración de Sánchez ve en la de Fernández una afinidad ideológica, una comunión de objetivos políticos, más allá de que en la praxis sean bien distintos el socialismo español y el peronismo kirchnerista. Pero aunque no estuviera el Frente de Todos en el poder, para Madrid la relación con Buenos Aires reviste una importancia especial porque allá consideran que los dos países comparten cosmovisiones comunes, la cultura y las migraciones a un lado y al otro del océano. Aunque la mayoría son nacidos en la Argentina, descendientes de inmigrantes, los españoles aquí constituyen la principal comunidad en el extranjero, con más de 475.000, por encima de los 275.000 que viven en Francia. Muchos motivos para que Sánchez recorriera 10.000 kilómetros para permanecer sólo 24 horas en el sur del mundo.

AR

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