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Temor en el Gobierno

La oposición está a pocos votos de voltear el DNU de la SIDE

Santiago Caputo, el asesor sin cargo que controla la SIDE

María Cafferata

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El DNU con el que el Gobierno acaba de reformar el sistema de inteligencia se encuentra bajo asedio. Los amparos judiciales que cuestionan la constitucionalidad del decreto no paran de acumularse y, si bien el Gobierno está preparado para dar la batalla judicial, los frentes se multiplican delante de sus narices. El problema es el Congreso: el Gobierno hace cuentas y observa, preocupado, que el número para sostener el DNU en el recinto no está garantizado. Ni mucho menos. 

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, está convencido de que logrará encapsular el debate en la Bicameral de Trámite Legislativo, pero el reloj comenzó a correr. La oposición no juega solo a una estrategia: el peronismo está dispuesto a dar pelea en la Bicameral, que todavía no está conformada pese a que está facultada a funcionar durante el receso, pero el verdadero objetivo es el recinto. En silencio, la bancada peronista, que comanda Germán Martínez, y la Coalición Cívica ya empezaron a juntar los votos para voltear el DNU en Diputados. 

Los acercamientos entre los distintos bloques de la oposición son sigilosos: ninguno de los armadores del peronismo, la CC y Provincias Unidas quiere levantar la perdiz, pero las conversaciones para convocar a una sesión para voltear el decreto que, entre otras cosas, habilita la aprehensión en casos de flagrancia por parte de agentes de inteligencia, ya comenzaron. El objetivo es rechazar el DNU en febrero, cuando el Gobierno convoque a extraordinarias para aprobar la reforma laboral. 

Hay solo un problema, y es que no existe un consenso mayoritario respecto a si el Congreso puede reunirse a rechazar un decreto en sesiones extraordinarias si el presidente no incluye el DNU 941 en el temario. Nadie en la oposición espera que Javier Milei vaya a incluir el decreto de inteligencia en el listado de temas a debatir –como la Ley de Glaciares o la Modernización laboral–, por lo que el argumento es que, dado que la Bicameral está facultada a funcionar durante todo el año, así también el recinto para tratar los DNU.

Juan Manuel López (CC), Maximiliano Ferraro (CC) y Germán Martínez (UxP) conversan con Cecilia Moreau (UxP) durante una reunión de comisión de Presupuesto

“Un DNU puede tratarse por fuera del período ordinario, ya que no hacerlo implicaría renunciar a la función de control del Congreso. Un DNU no es regla, es una excepción. Por algo la ley establece una bicameral permanente, está pensada para garantizar el control legislativo siempre”, explica el lilito Maximiliano Ferraro a eldiarioAR.

El oficialismo, en cambio, busca patear el tema para marzo, bajo el argumento de que en extraordinarias sólo pueden debatirse los proyectos que pide el Ejecutivo. Tanto opositores como oficialistas saben, sin embargo, que la disputa de bibliotecas se resuelve de una sola manera: el número. El pleno es soberano, y lo que la mayoría determine es lo que será.

Los votos para rechazar (otra vez) el DNU de la SIDE

La base para el rechazo del DNU de inteligencia, que cambia el enfoque de la SIDE y lo orienta hacia la contrainteligencia, contabiliza unos 121 votos en la Cámara de Diputados. 93 de esos votos provienen de Unión por la Patria, que denuncia que el DNU de Milei convierte a los agentes de la SIDE en una “policía secreta” que puede aprehender personas y que legaliza el espionaje interno. 

La otra base del rechazo son los 22 diputados que integran el interbloque de Provincias Unidas, que preside la santafesina Gisela Scaglia e incluye a los cordobeses que responden a Martín Llaryora, a los radicales no libertarios, a los lilitos y, a su vez, a Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot. “Las reformas en inteligencia deben discutirse en el Parlamento, no imponerse por DNU”, advirtió públicamente Scaglia, que responde al gobernador Maximiliano Pullaro.

Por fuera de esos dos pilares, que prometen convertirse en la base de la fuerza opositora en Diputados junto a los cuatro diputados de izquierda, la oposición suma también a algunos satélites sueltos –y heridos– del ex oficialismo, como Marcela Pagano, y del peronismo, como el puntano “Gato” Fernández y la cordobesa Natalia de la Sota

“121 es un buen número para empezar un poroteo, nunca lo tuvimos para rechazar el DNU 70”, señala, entusiasmado, uno de los armadores del peronismo. No menciona, sin embargo, al resto de los diputados con los que la oposición está hablando con el objetivo de sumarlos a su embestida al Gobierno. Es el caso de Oscar Zago y Eduardo Falcone, del MID, pero también de algunos radicales, que le rehuyeron a dar declaraciones públicas sobre el DNU pero que, puertas adentro, admiten: “Es un desastre, hay que voltearlo”. 

Con dos o tres diputados radicales, la oposición estará a un paso de voltear el DNU. Aspiran a poder conseguir el número sin el PRO, que sospechan que, cuando llegue el momento, se alineará con el Gobierno.

Los aliados del Gobierno

El Gobierno confía, mientras tanto, que el espaldarazo del triunfo electoral y los acuerdos cerrados con los gobernadores en el marco del Presupuesto 2026 ayudarán a blindar el DNU de inteligencia. Como la oposición, La Libertad Avanza cuenta con su propia base mínima de adhesiones: los 95 libertarios y la veintena de diputados que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca). 

El gobernador Raul Jalil junto a Diego Santilli y Manuel Adorni

Unas pocas horas después de que se publicara el DNU de la SIDE, incluso, Milei le transfirió el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio al gobernador de Catamarca: un reclamo de larga data que el Gobierno terminó de conceder luego de que Jalil hubiera cumplido con romper el bloque peronista en Diputados y acompañar, luego, el Presupuesto 2026. En el Gobierno descuentan que, cuando llegue el momento, los diputados catamarqueños ayudarán a blindar el DNU de la SIDE. 

En Casa Rosada también cuentan con que Cristian Ritondo ordene al bloque PRO para acompañar el decreto. Pese a los tironeos con Menem por el “robo” de diputados y la pelea por la presidencia de la Cámara de Diputados, Ritondo mantiene una sólida alianza con el Gobierno y colaborará con LLA para proteger el DNU. Su mayor desafío, por estas horas, es hacer equilibrio con Mauricio Macri, que la última vez que quiso salir a marcarle la cancha al Gobierno fue a través del rechazo de un DNU que aumentaba los fondos reservados de la SIDE. 

Cristian Ritondo y Silvana Giudici, ex compañeros PRO

Fue la primera vez que el Congreso le rechazó un DNU a un gobierno. Y en el ojo de la tormenta estaba, una vez más, Santiago Caputo y el manejo de la SIDE. Un paralelismo que está muy presente, por estas horas, en las oficinas del caputismo, que es en donde se mira, con mayor temor, que el número para blindar el decreto está difícil. 

“Está finito, si se cae, se cae, será una lástima”, admitió uno de los emisarios de las fuerzas del cielo.

MCM

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