De piso de negociación a ancla: cómo evolucionó el salario mínimo en relación con la canasta básica

El salario mínimo está actualmente en niveles reales cercanos a 2004

Esta semana se acordó un aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil del 20%, que se aplicará en cuatro tramos y llevará el monto de los $57.900 actuales a los $69.500 en marzo de 2023. El aumento acumulado marzo-marzo será de 110,5%, algunos puntos por encima de la inflación estimada por el mercado para ese período, pero seguirá corriendo de atrás a la canasta básica. A valores de octubre, un salario mínimo alcanza solo para comprar el 39% del conjunto de bienes y servicios que sin contar los eventuales gastos de alquiler una familia necesita para no caer debajo de la línea de pobreza. 

En las últimas décadas, la relación salario mínimo/canasta básica familiar varió notablemente, con un período de fuerte suba en el inicio del siglo y una caída profunda en el período más reciente. De acuerdo con información elaborada por el centro de estudios CIFRA, de la CTA de los Trabajadores, el poder adquisitivo del salario mínimo actual se parece al que tuvo en 2004 y está muy lejos del pico que alcanzó en 2011. 

En el punto más bajo post crisis de 2001, con un escenario signado por niveles récord de desempleo, el salario mínimo representaba apenas el 19,8% de la canasta básica. En su llegada al Gobierno nacional, Néstor Kirchner utilizó el salario mínimo como una herramienta para empujar los ingresos al alza, elevando los pisos de discusión. 

En 2003 se da la escalada más alta de las últimas décadas en este indicador. El salario mínimo varía en términos reales casi 37% y también sube escalones largos en 2004 (18%) y 2005 (16%). Según el informe de CIFRA, en 2004 el salario mínimo representaba el 38%. 

Por otra parte, entre 2005 y 2006 el salario mínimo llegó a representar el 70% del promedio salarial de la economía, muy cerca del mínimo de convenio, lo que permitía incluso para influenciar la negociación del sector registrado privado. Hoy eso no sucede: todos los salarios registrados arrancan de niveles más altos que el que dicta el salario mínimo, que funciona más como una referencia para el sector informal.  

Después de ese sprint de comienzos de siglo, el salario mínimo continúa subiendo, pero más suavemente. La relación con la canasta básica toca su pico en 2011, justo cuando empalma el primer y el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Ese año terminó con un salario mínimo que representó el 70,6% de la canasta básica familiar. Desde ese punto, empezó la caída. 

El descenso fuerte se inició en 2015, con el gobierno de Mauricio Macri. De acuerdo con el documento de CIFRA, en diciembre de 2015 el salario mínimo representaba el 58% de la canasta, dato que se había reducido a 47,3% para diciembre de 2019. 

La caída continuó durante el gobierno del Frente de Todos, aunque más suave. En octubre de este año el salario mínimo representó sólo el 39% de la Canasta Básica Total para una familia tipo, que se ubicó en $139.738

Por fuera de la comparación con las canastas, en octubre de 2022 el salario mínimo real quedó 10,9% por debajo del nivel del momento en el que dejó el gobierno Macri y 31,3% por debajo de lo que era en diciembre de 2015, cuando Juntos por el Cambio llegó a la Casa Rosada. Así, y según los cálculos de CIFRA, Para volver al nivel de diciembre de 2019 el salario mínimo debería ser ya (y no en marzo, como se dispuso en la última reunión) de $69.197 Para recuperar el nivel de 2015, en cambio, el monto debería ser hoy de $90.000

Este jueves la ministra Kelly Olmos explicó en conversación con radio Futurock que por ley el salario mínimo tiene como referencia a  la canasta de un adulto mayor, que en octubre fue de $45.223 y no a la canasta familiar. “Si esa fuera la comparación entonces deberían incluir otros ingresos que tienen la familia como es la AUH o la Tarjeta Alimentar, donde el Gobierno ha ido dando incremento”, sostuvo. 

El salario mínimo tiene impacto en las jubilaciones y pensiones mínimas, así como en programas sociales como la Asignación Universal por Hijo y el Potenciar Trabajo. Además, es una referencia de trabajadores informales que, sin instancias formales de discusión, al menos saben que no pueden ganar menos que eso por una jornada completa.

DT

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