El bloqueo occidental al rublo empuja a Rusia hacia el primer default de su deuda desde 1917

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, este martes en Tsiolkovsky.

Daniel Yebra

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Rusia está a punto de sufrir un golpe histórico. El bloqueo occidental a los rublos por la invasión de Ucrania va a precipitar al país hacia el primer impago de su deuda externa desde 1917, en plena Gran Guerra. La agencia crediticia S&P advirtió el pasado viernes del riesgo de “default selectivo”, al ser rechazado el intento de Moscú de hacer frente en rublos a dos compromisos en dólares por 649 millones. El impago podría llegar definitivamente en tres semanas, cuando se cumple el plazo de 30 días que técnicamente funciona en estos casos.

En los últimos días “los seguros de impago que cotizan sobre la deuda rusa (CDS o credit default swap, en inglés) han llegado a apuntar a una probabilidad del 99%”, reconoce el MUFG Bank, el mayor banco de Japón, en un informe publicado este lunes.

La última vez que Rusia impagó fue en 1998, por el coste de la guerra en Chechenia y, según recoge la agencia de calificación de deuda Moody's, tardó 12 años en volver a tener acceso a los mercados internacionales. Entonces, solo incumplió con intereses que debía hacer frente en rublos.

El bloqueo hasta el impago

La sucesión de acontecimientos tiene su punto final en tres semanas, en el impago técnico, o “selectivo”, como lo denominó el viernes S&P. Primero, el 5 de abril, el Tesoro de Estados Unidos bloqueó los pagos de deuda en dólares desde cuentas del Gobierno ruso en bancos del país norteamericano.

Al día siguiente, Rusia intentó hacer frente en rublos a dos compromisos en dólares por 649 millones. Pero la moneda rusa tampoco se acepta actualmente en este tipo de operaciones. Por eso, desde ese momento se abrió el periodo de carencia de 30 días para considerar oficial el default.

El 8 de abril, S&P hizo la advertencia de impago y retiró la calificación a la deuda soberana de Rusia, “en cumplimiento de las sanciones aprobadas por la Unión Europea, que impide la provisión de ratings a entidades rusas”.

Esta amenaza surgió ya a mediados de marzo, “cuando llegaron los primeros pagos de intereses desde la invasión de Ucrania”, recuerda MUFG Bank, que explica que, en ese momento, el país “demostró que aún podía cumplir con los acreedores en moneda extranjera”.

No hay riesgo sistémico

Un mes después, el contexto de sanciones es más adverso, aunque el problema de Rusia no sea de falta de fondos. Los últimos datos del banco central del país apuntaron a un descenso de 36.700 millones de dólares en divisas y reservas de oro en las últimas semanas, hasta los 606.500 millones de dólares a 1 de abril, el nivel más bajo desde agosto de 2021. A esa cifra habría que sumarle el fondo soberano ruso, que contabiliza 185.000 millones de dólares.

El Ministerio de Finanzas de Rusia declaró la semana pasada que el 6 de abril transfirió los compromisos en rublos a una cuenta especial para extranjeros en el depósito nacional de pagos del país, citando un decreto local que permite los pagos de la deuda externa en la moneda propia. “Sin embargo, a ninguno de los acreedores se le ha permitido cobrar en rublos”, destaca MUFG.

“Antes de la invasión, un incumplimiento soberano por parte de Rusia se consideraba altamente inverosímil”, reconoce Eric Dor, director de estudios económicos de la IESEG School of Management. Estrictamente, Rusia no tendría un problema de endeudamiento: “La deuda como porcentaje del PIB se limitó al 13,8% en 2019, 19,3% en 2020 y 17,9% en 2021”, recuerda este experto.

“Si Rusia no paga la deuda en dólares, no está claro cómo se resolverá el problema y podría comenzar un proceso largo y complicado”, avisa el informe del banco japonés.



“Por supuesto, aunque la exposición de los bancos globales a Rusia no es un riesgo sistémico, un incumplimiento podría en última instancia dar la alarma de una crisis de deuda soberana global si los inversores comienzan a evitar el riesgo y más países emergentes quedan excluidos de los mercados de capital”, concluye.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, calcula que los bancos internacionales tienen una exposición a Rusia cercana a 120.000 millones de dólares, una cantidad que considera insuficiente para provocar una crisis mundial, dado que pese a parecer abultada, no es “sistémicamente relevante”.

Los países más expuestos serían Italia (cerca de 22.000 millones de euros), Francia (otros 22.000), Austria (15.000) y Estados Unidos (13.000 millones), en ese orden. Las entidades financieras de España apenas tienen deuda rusa.

Mientras Rusia camina hacia el impago “selectivo”, dos empresas del país se encuentran ya técnicamente en situación de default: Russian Railways y EuroChem. La primera reconoció el pasado 14 de marzo su imposibilidad para afrontar un pago comprometido en francos suizos debido a “obligaciones de cumplimiento legal y regulatorio dentro de la red de corresponsalía bancaria”. La segunda ha sufrido una situación similar. Para ambas ha pasado ya “el periodo de gracia”, según la ISDA (International Swaps and Derivatives Association, en inglés).

Impago y recesión

Estadísticamente, Moody's recoge que las recesiones han acompañado a casi el 90% de los 42 incumplimientos en los mercados de deuda desde 1997 en todo el mundo, y da otro dato: desde 1983, el 75% de las rupturas de países han provocado impagos.

“El período de exclusión del mercado y los costes de financiación dependen del entorno externo y de las expectativas de los acreedores sobre la política futura, el crecimiento y la sostenibilidad de la deuda”, concluye el equipo de analistas de Moody's.

Este martes, el jefe de la Cámara de Cuentas de Rusia, Alexei Kudrin, calculó que el producto interior bruto (PIB) de Rusia sufrirá en 2022 una contracción de alrededor del 10%. Según los últimos pronósticos del Banco Mundial, el desplome de la actividad económica en el país podría profundizar hasta el 11,2%.

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