Mil lianas: la audacia y el cálculo

Industry, la serie que indaga en el mundo financiero

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Nada más lejos, para mí, que esa cosa medio new age de “soltar”, aclaro. Me gusta desde hace mucho tiempo la imagen de la liana como algo que nos rescata, aunque sea por un rato. Una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. Esa certeza efímera, pero eficaz, la idea de que por un rato es posible volar; estar y no estar, hasta que aparezca la próxima.

En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales. Que florezcan, entonces, mil.

1. Industry. Algunos medios la llamaron “la Mad Men de los centennials y no se entiende si es para bajarle el precio o para subírselo (en cualquier caso, la intención vale para una historia que transcurre en el mundo financiero, con sus atajos, sus códigos sólo para entendidos, sus crueldades, el vértigo). Los protagonistas integran un grupo de recién graduados que de alguna manera compiten por quedarse con un puesto fijo en Pierpoint & co, un banco internacional dedicado a las finanzas con base en Londres, como si se tratara de un reality show que no se ahorra mezquindades, choques generacionales con los corredores vieja escuela, música electrónica y fiestas interminables, números, drogas, sexo, apuestas de todo tipo, un ambiente laboral tóxico y a la vez adictivo.

Entre ellos se destaca Harper (Myha'la Herrold), la única estadounidense entre chicos de cierta élite británica, que entre la audacia y el cálculo (ejem) aparece ante todos como un enigma –algo guarda, algo esconde, desde las primeras escenas en las que, enfundada en un traje gris desangelado, parece que va a comerse el mundo– y va sorprendiendo con sus ideas para hacerles ganar fortunas a la empresa y a sus clientes. En cada capítulo se van desplegando las historias de todos mientras se meten en operaciones cada vez más complejas, que no hace falta siquiera entender, porque, como ocurría en Mad Men, el eje está puesto en los vínculos entre ellos.

La serie, una coproducción entre la BBC y HBO, se emite por HBO y termina el 28 de diciembre (en plataforma digital HBO Go ya están subidos los primeros 8 capítulos y ya se anunció que habrá segunda temporada). El primer episodio fue dirigido por Lena Dunham, la creadora de Girls.

2. Cuentos María Susana. Un cuento por libro o un libro por cuento. Los Cuentos María Susana son una creación del escritor Federico Falco (que pronto amerita un comentario en este mismo espacio por su reciente libro Los llanos, finalista del Premio Herralde y una novela sutilísima, tan bien escrita) y de su socio Gonzalo Segura

Empezaron a aparecer en ferias y de a poco se fueron distribuyendo en algunas librerías. Cada ejemplar llama la atención de entrada por los colores de las tapas, las ilustraciones y el aspecto parecido a un fanzine, pero sobre todo por la decisión de sus creadores que se plantearon abrir una editorial para difundir específicamente al cuento y a hacer una selección de autores contemporáneos. 

Los libritos se imprimen en un taller de risografía, que es una técnica de impresión digital que les permite hacer accesibles los costos y el precio final de cada ejemplar. En Cuentos María Susana ya hay títulos de Magalí Etchebarne (si no leyeron su libro de cuentos Los mejores días, ¡vayan por él!), I Acevedo y Cynthia Rimsky, entre un montón de voces muy atractivas.

En la cuenta de Instagram @cuentosmariasusana los editores van contando las novedades (generalmente sacan tres títulos cada dos meses) y cómo conseguirlas.

3. Piscinas increíbles. Los programas de búsqueda, compra, decoración, reformas o construcción de casas (algunas son mansiones puestas para que los televidentes espiemos y opinemos sin pudor sobre molduras, nuevas conexiones eléctricas, sistemas de riego, entre otras cosas tan grandilocuentes como desconocidas; otros son hogares más modestos que quedan chicos o tienen algún tipo de falla) son todo un género en la televisión.

En ese océano de arquitectos, expertos inmobiliarios, contratistas (según la magia del doblaje que tengamos a mano), propietarios que sufren y recién casados que se ilusionan está Piscinas increíbles (el título original es Insane Pools), por Discovery Home & Health, un programa en el que el protagonista es el propietario de una empresa que se dedica a la construcción de piletas no tradicionales en Florida, Estados Unidos. Se llama Lucas Congdon y desde su emprendimiento Lucas Lagoons se ofrece para cumplir sueños (líquidos en este caso; rodeados de piedras, luces fluorescentes, palmeras, a veces con una suerte de bar hogareño con barra y banquetas, sistemas de video y audio para acompañar los chapuzones).

Lucas trabaja rodeado de un grupo tan carismático como él: está su madre Jane, una suerte de maestra mayor de obras a cargo de supervisar las construcciones; está Crash, un forzudo que se destaca a la hora del traslado de los materiales, y está John, El Viejo, el experimentado del equipo. Todos visten chombas y bermudas, el uniforme oficial de Lucas Lagoons, y parecen dispuestos a hacer lo que sea para cumplir el objetivo de instalar piletas verdaderamente increíbles.

Por estos días en el diario hablamos de la fascinación que provoca ver cocinar por televisión y este programa cumple con algunas de esas premisas. Está el atractivo por ver algo que surge de cero, con un montón de materiales dispersos que, en principio, cuesta entender para qué sirven. Está el miedo de que se rompa algo porque en varios episodios aparecen retroexcavadoras que se ven peligrosas y cautivantes. Está la idea de desafío, porque las piletas tienen que hacerse en un determinado plazo y no pueden demorarse. Está lo exhuberante en un mundo de durlock y colores estridentes, además de lo claramente aspiracional: ninguna pileta es rectangular. Por último, está el esperable final feliz, la cara de los clientes cuando se encuentran con el proyecto terminado y se tiran al agua con Lucas y sus compañeros para celebrar.

Piscinas increíbles puede verse los fines de semana por Discovery Home & Health y para fin de año suelen hacer maratones con los mejores episodios.

4. Nimic. ¿Somos quienes creemos ser? ¿Somos una sola cosa? ¿Somos lo que repetimos? Esos parecieran ser algunos de los interrogantes que flotan alrededor de este cortometraje del cineasta griego Yorgos Lanthimos, conocido, entre otras, por ser el director de la película La favorita (2018).

Matt Dillon es el protagonista, que interpreta a un músico profesional que un día, como tantos, prepara el desayuno, se alista para salir, se despide de la aparente calma familiar y se encamina para su trabajo. Todo parece seguir un curso más o menos estable –las caras de subte, esa mezcla de tedio y rutina en los ojos, el lugar más común de todos: ser pasajero– hasta que se cruza con la mirada de una joven (interpretada por Daphné Patakia) y surge la pregunta más trivial y a la vez más inquietante: “¿Tenés hora?”. 

A partir de ese momento la atmósfera se va poniendo más turbia y los protagonistas entran en una suerte de loop fantástico y horroroso: las palabras y los actos se duplican, uno parece ir adoptando el lugar del otro.

El corto fue rodado en la Ciudad de México, aunque no es algo que se consigne en la ficción. Los protagonistas, de hecho, están en un lugar sin tiempo donde la hora (tenerla, habitarla) es una pregunta difícil de responder. O, como dijo el propio Dillon en una entrevista con The Guardian, cuando le preguntaron por su participación en el trabajo de Lanthimos: “Es como una ciudad antigua en un mundo nuevo”.

Nimic dura 12 minutos y acaba de estrenarse por la plataforma Mubi.

¡Hasta la próxima!

A.L.

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