El verde es también federal

El 30 de diciembre de 2020 se sancionó la legalización del aborto en Argentina

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Estamos en zonas australes, exploramos bosques y turbas. Subimos una montaña con mi hija de 20 años. En el camino, rocoso, empinado, con cambios de temperaturas y pulsos, avanzamos rumbo a un objetivo preciso, nos cruzamos con aves, liebres y castores. Entre las dos, intentamos superar la anosmia de la clandestinidad alojada en nuestra prosapia: cuartos sin ventanas, la soledad del silencio de décadas. La zoología emergente en manadas preciosas define una nueva compañía. El paisaje se ha puesto en marcha.

Andamos por senderos tortuosos, se nos entumecen los pies, se nos humedecen las orejas, pasamos frío, pero de a poco el calor del abrazo va fogueando nuestras ideas. Estamos desviadas de la civilización, alejadas de nuestros lugares habituales. Caminamos rodeadas de desconocidos, nos guían dos mochilas con pañuelos verdes. Nos entregamos a explorar un paisaje en el que mi hija y yo, así como mi madre, abuelas, amigas, estamos empardadas: el placer, el cuerpo, la decisión, el derecho, el futuro. El deseo y lo político, lo íntimo y lo colectivo, lo singular y el Estado.

Luego de esprints agudos y maquinales, llegamos a la Laguna Esmeralda. Ese manto tremendo de verde nos envolverá como la imagen colosal de un movimiento ampuloso. Bajo el agua se concentra, en su lecho lacustre, un sustrato tan poderoso como la ampliación de derechos. Hoy somos mejores, y el mundo es mejor. El reflejo de la laguna cromática ofrece la misma paleta del bosque que atravesamos en silencio; así aparecen las voces compañeras que, en conversación suculenta, nos animan a seguir debatiendo, pensando, discutiendo y ofreciendo conocimientos lozanos: otras, ningunas o nuevas genealogías maternas en las que los mandatos y la clandestinidad son anulados, para dar lugar a la ejecución del deseo. 

Sentadas en el borde de la Laguna Esmeralda, que en este trajín se ha convertido en un oráculo, me comunico con Florencia Basso (integrante de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Regional Tierra del Fuego). Le hago una consulta que no tarda en contestar; comenta respecto a la implementación efectiva de la Ley 27.610: “Estamos expectantes para ver cómo va a ser la aplicación de la norma en nuestra provincia de Tierra del Fuego, que tiene aprobado, sancionado, el protocolo ILE desde el año 2012, pero con la aprobación de esta nueva ley se abre un nuevo escenario en lo que tiene que ver con la interrupción voluntaria, sobre todo en los hospitales de la provincia y los profesionales y las profesionales que son objetores de conciencia. En cuanto al futuro de nuestra militancia, vamos a seguir adelante para lograr la aplicación efectiva de la norma”.

Tranquilas en la orilla de la laguna, habilitamos unos mates. Estamos de vacaciones, pero continuamos produciendo, craneando. Recorremos el espinel de estas redes enormes que configura la militancia feminista, y la conversación telefónica se orienta a Tucumán. Guada Rearte (artista visual, docente, integrante del colectivo La Lola Mora junto a trabajadoras de distintos lenguajes artísticos, la agrupación Acción Respeto Tucumán y la Subcomisión de Mujeres del Club Atlético de Tucumán) envía su voz, dice que la militancia no se detiene: “Desde La Lola Mora somos muy conscientes de cómo los criterios personales y las creencias religiosas acá en Tucumán están lo suficientemente arraigados como para que pensemos que el hecho de que se haya aprobado la ley hoy nos da quizás una herramienta más, pero la vamos a tener que luchar, ya que el sector antiderechos va a utilizar todas sus herramientas y toda su perversidad para dificultar la aplicación de la Ley 27.610”.

Pasamos un par de horas mirando la laguna, nos hidratamos, y aquello que comenzó siendo turismo aventura se vuelve una prueba de resistencia que no teníamos contemplada. Oscurece tarde en la Patagonia argentina, por suerte todavía es de día, tenemos cierto margen para algunos llamados más, ahora a Córdoba. 

En conversación con Ayelén Altamirano (integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y la Colectiva Córdoba), ella reflexiona: “Ahora comienza una nueva etapa, tal vez como un poco más complicada, asumir un compromiso político en donde iniciemos capacitaciones, charlas con profesionales que se dediquen y asisten a personas que deciden no continuar con el embarazo, y sobre todo que comencemos una disputa cultural para eliminar discursos absolutamente desinformantes, específicamente de las diputadas y diputados antiderechos”. Por su parte, Virginia Digón (periodista de La Voz del Interior, activista del Círculo de Mujeres de Monte Cristo) retoma algunas discusiones vigentes: “Una de las mayores deudas es la violencia de género, que se cobra la vida de una mujer cada 32 horas en Argentina. El femicidio es un delito que tuvimos naturalizado durante muchísimo tiempo y requiere de políticas públicas para su prevención y eliminación, y también de un cambio real en la sociedad, no solo desde el empoderamiento de la mujer y disidencias, sino también desde las vivencias de nuevas masculinidades. Otro de los temas que más fuerte resuena y que no es exclusivo del feminismo es el pedido de separación de la Iglesia del Estado. Tanto en 2018 como en 2020, lo que queda en evidencia es el enorme poder de influencia de las religiones —ya no es solo la católica— sobre las decisiones de los poderes legislativos, ejecutivos y judiciales. Para que no suceda de nuevo con otro derecho a reclamar, los movimientos feministas y un sector del progresismo ya comienza a gestar esa nueva lucha”.

Se hace de noche, pero no está oscuro, nunca está del todo oscuro, y del otro lado del teléfono se oye la voz entrerriana de la Colectiva Feminista Federal, que se define como una agrupación horizontal, independiente, de personas que militan el feminismo entendiéndolo como un posible espacio de pluralidad de voces que históricamente no son tenidas en cuenta. En ese sentido, la escucha es su principal sostén. Las personas que integran la colectiva son o viven en Federal, ubicado en el centro norte entrerriano, zona de monte tupido, gauchos con celular, ruralidad, precarización de todo tipo, lo que da como resultado un lugar de violencia machista extrema, atravesado en absolutamente todos los ámbitos por el discurso religioso. 

Una de sus integrantes, Virginia Negri (artista, poeta y productora cultural), comenta: “En marzo de 2021 llega a juicio oral el primer caso que acompañamos en 2018 por abuso sexual con acceso carnal, o sea violación. Lamentablemente, la mayoría de las mujeres, niñas y disidencias en este pueblo han sufrido algún tipo de vulneración de sus derechos, sus cuerpos y emocionalidades. Aquí las situaciones de abandono por parte de los organismos estatales ejecutivo, legislativo y judicial es abrumadora. Hay leyes, pero a la Argentina profunda no llegan”.

La llamo a Carolina Balderrama (docente y periodista) y mientras se oyen de fondo las chicharras del monte achaparrado de su Santiago del Estero natal, señala: “Hubo un par de cosas en los debates y en las exposiciones que dan cuenta de que el sistema judicial, la corporación médica y también las organizaciones antiderechos sin dudas están intentando continuar una sinergia de obstrucción de la efectiva implementación de la ley. Con lo cual, y eso también pensando en las provincias que no tuvieron ni diputados, ni diputadas, ni senadores, ni senadoras que hayan votado a favor, me parece que es importante ver ese mapa, ver esas regiones, ver esos territorios, porque ahí sí, sin duda, hay que fortalecer aquellos efectores, efectoras de salud, aquellas organizaciones que promueven el cumplimiento efectivo de los derechos, y en este caso, este que garantiza el acceso no sólo a la interrupción voluntaria y legal del embarazo, sino también el acceso pleno a la salud”. 

Ante la misma pregunta, sobre cómo se vive en la ciudad de Santiago del Estero la aprobación y promulgación de la Ley 27.610, Rosa Isaac (militante de Ni Una Menos) realiza de manera rigurosa un pantallazo necesario para dimensionar los distintos latidos en la extensión territorial de nuestro país: “Podemos decir que logramos como movimiento poner en crisis las costumbres, los valores y las morales únicas. En nuestra provincia esta ley viene a saldar una deuda histórica con las niñas y mujeres que murieron en un aborto clandestino o fueron obligadas a parir en contra de sus deseos. También viene a hacer visible con más fuerza la obscena injerencia que las religiones han tenido en los gobiernos en todo nuestro NOA. Por ello, esta ley permite vislumbrar un horizonte emancipatorio para repensar las políticas, y sobre todo el rol de las y los políticos con el pueblo. La aprobación de la ley permitirá en nuestra provincia tener una herramienta potente para la exigibilidad de la aplicación, pero por sí sola no alcanza para cambiar tantos años de conservadurismo, por ello la tarea central como movimiento feminista hacia adelante es, por un lado, monitorear que se aplique la ley en la provincia, pero también que se imparta educación sexual en las escuelas, se capacite a las y los funcionarios en cada centro de salud y en todos los poderes del Estado, que se realicen campañas para informar a todas las niñas y mujeres de nuestra provincia acerca de este derecho. La batalla cultural que hay seguir dando es inmensa”.

La Laguna Esmeralda se ha fijado a nuestra corteza cerebral y afectiva, se ha constituido un momento de debate, libertad y conducción política, y estoy al habla con Leticia Kabusacki (abogada, socia del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género) quien destaca la necesidad de sostener las redes colectivas de militancia: “El trabajo de las mujeres de todas las edades, de todas las generaciones, en distintos aspectos, haciendo opiniones jurídicas, amicus curiae, buscando dónde hay casos de mujeres que van a seguir siendo perseguidas por abortos, y tratando de que sean sobreseídas las que hoy están procesadas, tratando de que los médicos y médicas sean protegidas y sobreseídas de las cuestiones penales que tienen pendientes”. 

Por su parte, también desde Buenos Aires, Ingrid Beck (docente y periodista) se detiene en el sistema de salud: “El personal médico y el personal de salud en general, que tenía miedo de ser penalizado por realizar estas prácticas, ahora van a estar mucho más protegidos. Creo que el desafío es monitorear que se cumpla, porque no nos la van a hacer fácil, obviamente”. 

Con ímpetu la llamo a Marina Mariasch (docente y escritora): “La conquista por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es un logro enorme para los feminismos. Es un logro que representa la potestad sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras decisiones, en el marco de los derechos humanos. Pero sin dudas no es el único reclamo, el único objetivo de lucha de los feminismos. Hay que trabajar para combatir las violencias contra las mujeres en los distintos ámbitos, y las distintas formas en los diferentes grados que estas adoptan, hasta llegar a su forma extrema que es el femicidio. Y sabemos que van transitando distintos niveles, pero que todas son importantes para construir esa última posibilidad que es el femicidio. Y también sabemos que hay un montón de otras modalidades que nos ocupan y que son las violencias en el ámbito de la política, o la violencia obstétrica, que ya existe la ley, pero sigue ocurriendo. Tenemos que combatir las inequidades siempre de manera transversal, en los territorios de los feminismos populares. Hay también hambre y hay que combatir las inequidades que se atraviesan desde las diferencias de género, pero también de clase y de la mala distribución de la riqueza, de cómo se acumulan las riquezas en los varones”.

Por la noche, con mi hija leemos a coro Rally de Santos de la escritora Ángeles Alemandi. Pensamos en La Pampa. El libro relata la historia de una enfermedad en la vida cotidiana de una madre y su hija. A la mañana siguiente, logro dar con Pilar Galende (médica generalista, trabajadora en un centro de salud público en Santa Rosa, integrante del Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal y de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir) quien asevera: “El desafío de implementación efectiva de la IVE será en nuestra provincia una continuación del trabajo que se viene llevando ya con la ILE, fortaleciendo la difusión de este derecho y articulando entre las redes militantes que integran el Foro y el sistema de salud. El Foro conformó en La Pampa un espacio de “monitoreo” de implementación de la ILE —en observación del acceso a Misoprostol, objeción de conciencia, dilaciones innecesarias, recurso humano, estadística, garantía de los dos trimestres, entre otros aspectos— que ha mantenido un diálogo sostenido con la gestión de salud, lo cual creo será fundamental sostener a modo de rendición de cuentas al Estado para que las posibles resistencias a la IVE sean superadas y se garantice su cumplimiento”.

Se terminan las exploraciones, volvemos a nuestra ciudad, al río seco, al humo y al fuego en las islas. A escribir desde la sequía de un escritorio urbano. Decido llamar a Analía Chumpitaz (médica, docente, mujer indígena y feminista) quien desde Rosario relata ciertas referencias de la historia de la salud pública en la ciudad, y algunas alertas en cuanto a la objeción de conciencia: “Tenemos como antecedente las políticas que desde hace tres décadas se llevan adelante en la ciudad de Rosario. Con el acceso al Programa de Salud Sexual y Reproductiva. Con una ordenanza que en el 2007 permitió aplicar un protocolo de ILE y que desde el 2012 garantiza Misoprostol en los centros de salud. Con equipos de salud comprometidos con la ampliación de derechos. Estas políticas han tenido sus resultados: disminución del embarazo adolescente, disminución en las internaciones por abortos con complicaciones, y sólo dos muertes maternas en la última década. Todas las personas con posibilidad de gestar debemos estar atentas al cumplimiento, ya que es preocupante la cláusula de objeción de conciencia, que permite que les profesionales de la salud no realicen abortos por sus creencias personales. Esto, en algunas localidades, puede ser un obstáculo para acceder a nuestro derecho, ya que el tiempo es crucial”.

Se abre una nueva ventana en el paisaje, plena de aplausos; podemos reconocer el subsuelo y la luz prístina que arrojan todos los colores en la sala del Museo del Bicentenario. El jueves pasado, el gobierno nacional promulgó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y también la Ley Nacional de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia —conocida como el Plan de los 1000 días— que recibió apoyo unánime en el Senado. La escena presenta altos niveles de eficiencia: back led de fondo que dice “es ley” como una nueva bandera que oscila entre el celeste emblema y el verde campaña. 

Muy emocionada, Vilma Ibarra, Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, toma la palabra: cuidado, salud pública y maternidad son los ejes en los que se detiene. Su notable sensibilidad se expone en el cuerpo, no por eso menos certera. Se vuelve a emocionar: “Hoy el Estado cambia el paradigma; el Estado recibe a las mujeres y a las personas gestantes en sus sistemas de salud tratándolas con dignidad y respeto”. Destaca el enorme trabajo de las distintas fuerzas políticas, de les militantes que han tomado las calles y los territoritos para construir una red de acuerdo y compromiso conjunto. Una voz en off preclara en guion protocolar anuncia la política: “Hicimos historia, es ley”.

Fueron días largos, que bien podrían traducirse en décadas de trabajo, tejido y acción militante. Abrazo a mi hija, rodeo su cuello para olerla y conocer su espíritu de libertad, de juventud, para detectar ahí los aromas de las calles y los paisajes recorridos, y saber que dispone ya de espacios de instrumentación y deseo: la Laguna Esmeralda es nuestra, es de todes.

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